FGC, los trenes que sí funcionaron en Catalunya a pesar del temporal: “Se nota la proximidad en la gestión”
Cada pocas horas, un mensaje publicado en la cuenta de X de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) contrastaba con el caos que se vivió la semana pasada en toda la red ferroviaria catalana: “El servicio funciona según el horario programado en todas las líneas”.
La red de FGC sobrevivió sin apenas rasguños a la peor semana que se recuerda en el transporte ferroviario de Catalunya. Mientras el servicio de Rodalies quedaba totalmente interrumpido durante varios días debido, según los responsables de Renfe, al temporal Harry, la infraestructura operada por esta compañía pública de la Generalitat funcionó sin apenas incidencias ni retrasos.
Los expertos consultados coinciden en que no se puede comparar a los FGC con una red como la de Rodalies, tanto por kilómetros de vías (unos 300 frente a los 1.200 del servicio operado por Renfe) como por las notables diferencias desde el punto de vista técnico, funcional y operativo.
Cientos de usuarios, sin embargo, sí que destacaron la semana pasada el abismo que había entre lo bien que funcionaba el servicio de FGC comparado con Rodalies. “Uno no falla y el otro es una lotería”, apunta Sergi Oliver, 34 años, que cada día se desplaza a Barcelona desde Martorell y apuesta por el servicio operado por la Generalitat. “No hablo de la semana pasada, si no de siempre en general”, añade.
Los FGC conectan Barcelona con las comarcas del Vallès, el Baix Llobregat, la Anoia. También Lleida con otras poblaciones de la provincia como La Pobla de Segur o Balaguer. Su servicio incluye cuatro líneas subterráneas, que funcionan como un metro, seis líneas suburbanas y seis de regionales, a lo que hay que añadir otros servicios como el funicular de Vallvidrera, el de Montserrat y el de Gelida. Rodalies, en cambio, es un servicio conectado a la red estatal por donde también pasan trenes de larga distancia y mercancías.
Si bien Rodalies abarca el triple de territorio que los FGC y dispone de muchas más líneas, el número de viajeros no es muy distinto: alrededor de 130 millones de usuarios utilizaron el año pasado Rodalies frente a los 100 millones que registró FGC.
Con más de treinta años de experiencia en el sector, Manel Villalante ha tenido cargos de responsabilidad en ambos servicios. Fue director general de Transporte Terrestre de la Generalitat (2007-2010) y del Ministerio de Fomento (2010-2012) y previamente ocupó cargos directivos en TMB y FGC. Admite que el servicio de FGC es “más fiable” y está mejor visto por la población.
“Se nota la proximidad en la gestión”, dice respecto al servicio de Ferrocarriles. “En toda Europa servicios como el de Rodalies se gestionan mejor desde la proximidad, hay que avanzar en el traspaso del servicio a la Generalitat”.
Aparte de señalar los cuarenta años de inversión continua en la red, Villalante añade otro factor clave para el buen funcionamiento de los FGC: a diferencia de Rodalies, donde la gestión operativa corre a cargo de Renfe y la de la infraestructura se encarga Adif, en FGC todo está gestionada por la misma compañía. “Es cierto que tenerlas separadas es un handicap [para Rodalies]”, apunta Oriol Juncadella, director de la Operadora de Ferrocarrils.
Rodalies, además, tiene una red más antigua y en la que, durante años, el mantenimiento brilló por su ausencia. Por mucho que ahora sí se esté invirtiendo, explica Villalante, la ejecución de las obras distorsiona también el funcionamiento de los trenes.
“Tenemos obsesión por la puntualidad”
Desde FGC no quieren compararse con Rodalies y se describen como una suerte de “metro regional”. Admiten, en todo caso, que también el trazado de los Ferrocarrils es complejo en algunas zonas: los trenes pasan por macizos rocosos y bosques y un alto porcentaje del trazado está al aire libre igual que el de Rodalies.
El temporal, sin embargo, apenas se notó en la red. Solo hubo un desprendimiento hace diez días que obligó a cortar el trayecto entre Monistrol de Montserrat y Manresa y se ofreció un servicio alternativo por carretera.
Juncadella describe una “obsesión por la puntualidad” en FGC así como una revisión y mantenimiento continuo tanto de las líneas como de los vagones, favorecido por un marco de financiación a cinco años vista. “Si tuviéramos presupuestos anuales esto sería una economía de guerra”, precisa. “Pero hacerlo a cinco años nos permite dar amparo económico a los planes de mantenimiento”.
Todos los taludes de la red de FGC que tienen riesgo de desprendimiento cuentan con sensores que avisan al maquinista en caso de derrumbe. El Instituto Cartográfico de Catalunya, además, los evalúa periódicamente e indica a la empresa en cuáles se debe actuar y con qué calendario, explican desde la compañía.
Cada vez que se prevé un episodio meteorológico adverso, señalan desde FGC, se convoca un comité de alerta que comprueba todos los aspectos que pueden acabar afectando el servicio. En caso de alguna incidencia, el comité de alerta se convierte en un comité de crisis.
Juncadella destaca, de nuevo, la integración entra la operativa y la infraestructura como uno de los grandes activos de FGC. No solo para tareas de mantenimiento y gestión de incidencias, sino para poder trasladar información útil a los usuarios de manera ágil desde el centro de control cuando hay alguna anomalía en los trenes o en las vías.
“Nuestros clientes están acostumbrados a la regularidad”, remacha Juncadella, que destaca también la “gestión de proximidad” como uno de los elementos que ha convertido a FGC en un transporte bien valorado por los viajeros: en 2023, último año con datos disponibles, ocho de cada diez usuarios se mostró satisfecho con un servicio cuyos trenes llegaron puntuales en el 99% de las ocasiones.
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