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¡Peligro! Animales sueltos en la carretera

Únicamente, la acción combinada de todas las partes implicadas permitirá la mitigación de este grave problema de seguridad vial

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En las últimas décadas, la red de carreteras e intensidad del tráfico han aumentado notablemente a nivel mundial y se espera que lo sigan haciendo durante los próximos años tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo. Este rápido crecimiento ha provocado un conflicto entre la necesidad de ampliar las rutas de transporte para el progreso socioeconómico y el impacto medio ambiental causado por dichas infraestructuras.

Las carreteras tienen numerosos impactos ecológicos ya que, por ejemplo, contaminan los ecosistemas adyacentes debido a la liberación de gases y sustancias tóxicas (ej: pesticidas durante las actividades de mantenimiento) y fragmentan el hábitat, lo que puede llevar al aislamiento reproductivo y genético de las poblaciones a causa de un efecto barrera. Sin embargo, la muerte de fauna debida a colisiones con vehículos es, probablemente, el impacto ecológico más directo y notable de las carreteras.

El impacto sobre la fauna silvestre

Cada año, millones de animales mueren atropellados en las carreteras, lo que convierte a este fenómeno en una de las principales fuentes, si no la más importante, de mortalidad no natural en fauna silvestre. Por ejemplo, considerando sólo aves, se estima que entre 27 y 80 millones de muertes ocurren anualmente en Europa y EEUU respectivamente, aunque esas cifras son probablemente mayores debido a que muchos de los animales atropellados, especialmente los de pequeño tamaño, desaparecen (por la acción de carroñeros, equipos de mantenimiento o lluvias intensas) antes de que puedan ser detectados.

Centrados en Andalucía, un estudio realizado recientemente registró más de 100 especies (incluyendo aves, murciélagos, anfibios y reptiles) atropelladas por vehículos en la red de carreteras de la comunidad, algunas de ellas incluidas en Catálogo Español de Especies Amenazadas como el milano real (Milvus milvus). De hecho, la mortalidad debida a atropellos es uno de los mayores peligros para las especies amenazadas, que se caracterizan por bajos tamaños poblacionales. Sin ir más lejos, casi el 60% de las muertes de lince ibérico (Lynx pardinus) son causadas por atropellos, un número que se ha multiplicado en los últimos años hasta convertirse en la mayor amenaza para este emblemático felino.

Afortunadamente los atropellos de fauna no suelen ocurrir aleatoriamente, sino que se concentran espacial y temporalmente, lo que permite tomar medidas para su mitigación. Por ejemplo, el diseño de las carreteras, la intensidad del tráfico o la existencia de vegetación en las cunetas son factores relacionados con la tasa de atropellos de fauna. Asimismo, en ciertos grupos de especies, los factores climatológicos juegan un papel determinante en la probabilidad de atropello: los periodos de lluvia aumentan la incidencia de atropellos en anfibios, mientras que las altas temperaturas disminuyen los atropellos en este grupo, pero incrementan los de reptiles. De forma similar, factores asociados a la fenología de las especies, como las migraciones o los periodos de celo y cría, pueden afectar el comportamiento de los individuos, el uso del hábitat y, en definitiva, el riesgo de ser atropellado.

Un problema de seguridad vial

Además de ser una importante fuente de mortalidad de fauna silvestre, los accidentes causados por presencia de animales en las carreteras suponen un grave problema de seguridad vial, con importantes costes socio-económicos asociados, especialmente, cuando el accidente involucra animales de gran tamaño con una mayor capacidad de causar daños materiales, heridos y/o víctimas mortales. Por ejemplo, en EEUU, los accidentes con ciervos causan entre 1 y 2 millones de colisiones al año, unas 200 muertes y 8.4 billones de dólares en daños directos.

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En el caso de España, las colisiones por presencia de animales en carretera se han multiplicado en la última década. Según datos aportados por el Gobierno, entre 2012 y 2017, ocurrieron 120.500 accidentes de tráfico con animales implicados a nivel nacional (exceptuando Cataluña y País Vasco por tener competencias propias en materia de tráfico).  Estos accidentes causaron cerca de 3.700 heridos y 28 fallecidos, lo que según un reciente estudio, supone un coste anual de aproximadamente 105 millones de euros.

En el centro y norte de España, al igual que ocurre en otros países, las especies más afectadas por estos siniestros son los jabalíes, corzos y ciervos. Sin embargo, en la provincia de Sevilla, un estudio reciente basado en atestados de la DGT ha constatado que la mayoría de los accidentes ocasionados por la presencia de animales en la carretera, y que causaron daños materiales o víctimas, fueron provocados por animales domésticos  (>95%); principalmente, perros (>80%).

En dicho estudio, encontramos que los accidentes provocados por perros aumentaron en las carreteras con mayor volumen del tráfico y durante el crepúsculo (amanecer/atardecer) cuando la actividad de los animales es mayor, lo que sugiere un efecto combinado de ambos factores en la concentración de accidentes. Estacionalmente, el número de accidentes fue mayor en otoño e invierno, coincidiendo con los periodos de caza en la región, lo que sugiere que los perros de caza son una fuente de animales involucrados en accidentes. Además, condiciones climáticas más adversas (lluvias y/o nieblas) durante otoño e invierno y el hecho de que las horas punta de tráfico coincidan parcialmente con el crepúsculo en esas estaciones podría haber contribuido al aumento de accidentes.

Espacialmente, los accidentes se concentraron cerca de las áreas urbanas (pueblos y/o ciudades). Cabe resaltar que los datos recogidos durante un muestreo de fauna atropellada a lo largo de la red de carreteras de Andalucía, sugieren un patrón similar en toda la región. Nuestro estudio pone así de manifiesto un grave problema con el número de perros abandonados y/o asilvestrados en la región.

Andalucía está entre las regiones de España con mayor número de perros abandonados por año (solo en Sevilla, entre 16.000 y 70.000 por año según las fuentes). Urge, por tanto, reducir el número de perros descontrolados mediante campañas de concienciación  (que hagan ver a la sociedad las consecuencias económicas como los costes médicos y sociales de los accidentes causados por animales abandonados) y de esterilización e identificación de animales con chips, ya que los animales identificados tienen menor probabilidad de ser abandonados. Asimismo, se podrían aplicar mayores controles de los animales usados en actividades cinegéticas y mayores sanciones en el caso de abandono. Únicamente, la acción combinada de todas las partes implicadas permitirá la mitigación de este grave problema de seguridad vial. 

Artículos en los que se basa el post

Canal D, Martín B, de Lucas M, Ferrer M (2018) Dogs are the main species involved in animal-vehicle collisions in southern Spain: Daily, seasonal and spatial analyses of collisions. PLoS ONE 13(9): e0203693. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0203693

Canal D, Camacho C, Martín B, de Lucas M, Ferrer M (2018). Magnitude, composition and spatiotemporal patterns of vertebrate roadkill at regional scales: a study in southern Spain. Anim Biodivers Conserv. 41: 281–300.

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