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'Si cae uno, caemos todos': Espadas se ata a los ocho líderes provinciales del PSOE andaluz tras su cuarta derrota electoral

Juan Espadas reunido este viernes con los ocho secretarios provinciales del PSOE de Andalucía, en la sede del partido en Sevilla.

Daniel Cela

Sevilla —

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Cinco días después de las elecciones europeas, el secretario general del PSOE andaluz, Juan Espadas, mandó llamar a los ocho líderes provinciales a una reunión en la sede regional del partido, en Sevilla, para analizar la cuarta derrota electoral socialista en dos años. Antes siquiera de celebrarse el encuentro –al que no fue convocada la prensa– el mensaje que se quería trasladar hacia adentro y hacia fuera estaba claro: cierre de filas con Espadas y reafirmación del proyecto y de su labor de oposición al Gobierno de Juan Manuel Moreno.

Así estaba preescrito y así lo reafirmaron los secretarios provinciales del PSOE, uno a uno, según iban llegando a la sede de la calle San Vicente, en Sevilla. La prensa no fue convocada, pero se personó en la puerta con cámaras, micrófonos y bolígrafos. “Vienen a apoyar. Yo a ellos y ellos a mí”, dijo Espadas nada más llegar. Y en esa corta frase estaba todo lo que hay que entender del PSOE andaluz en este justo momento: el futuro del secretario general está atado al de los líderes provinciales y viceversa.

Si cae uno, caemos todos, parece decir el líder autonómico, aunque ahora el foco está puesto sobre él, y sólo Málaga parece más revuelta de lo normal. Pero, en realidad, ninguno de ellos ha sacado en sus territorios un resultado en las europeas que despunte por encima de la media andaluza. ¿Habrá voces críticas en la reunión de hoy?, le preguntaron al entrar a Javier Fernández, líder del PSOE de Sevilla. “Ninguna”, respondió, “apoyo absoluto a Juan”.

Sevilla está en mejor posición que el resto, pero ha perdido su estatus de imbatibilidad frente al PP por un millar de votos. Jaén también ha retrocedido bastante. Son las dos únicas provincias donde los socialistas mantienen el poder de sus Diputaciones, tras el descalabro de las municipales del año pasado, que se llevó por delante docenas de alcaldes, concejales, asesores, puestos de trabajo...

Muchos ven en Javier Fernández al dirigente con colmillo que necesita el PSOE andaluz –más para despertar a su cabizbaja militancia que por sus posibilidades reales de vencer la mayoría absoluta de Moreno, un escenario que, hoy por hoy, no es factible para ninguna de las fuentes consultadas. Pero en público, él mismo se ha esforzado en zanjar ese debate hasta que Ferraz abra el calendario congresual (el federal no toca hasta 2025). “El PSOE andaluz no puede estar replanteándose sus liderazgos todos los días”, avisó recientemente en una entrevista con este periódico.

El otro bastión es el PSOE de Francisco Reyes, en Jaén, que ha salido más magullado de las europeas de lo que esperaba. El que fuera su número dos, el también diputado Jacinto Viedma, pilota desde hace pocos meses la secretaría de Organización del PSOE andaluz. Las europeas han sido, de hecho, su primera prueba de fuego en las urnas, de modo que comparte cierta corresponsabilidad con los números del domingo, que han puesto en cuestión nuevamente el proyecto y el liderazgo de Espadas.

“Ahora no estamos en un proceso congresual, nuestro apoyo absoluto al secretario general”, remachó el líder del PSOE de Granada, José Entrena, el viernes a su llegada a San Vicente. “Juan cuenta con nuestro apoyo, no tengo nada más que decir”, suscribió el secretario provincial de Almería, Juan Antonio Lorenzo. La escenificación de unidad de Espadas con los ocho líderes provinciales se ha repetido cuatro veces, con la del viernes. Es la foto de un partido que lava su ropa en privado, y que ha perdido unas autonómicas contra Moreno en 2022, unas municipales en mayo de 2023 y unas generales en junio de ese año.

El verdadero descalabro del PSOE andaluz fue en los pueblos y diputaciones. Los populares gobiernan hoy las ocho capitales de provincias, toda la zona costera –donde se concentra la mayoría de la población– y seis de las ocho diputaciones provinciales. También han logrado penetrar en el interior rural, hasta hace poco terreno abonado por las izquierdas.

Espadas no compareció la noche electoral de las europeas, pero 24 horas después presentó a los medios de comunicación un mapa de Andalucía donde el rojo socialista primaba sobre el azul popular. “El PSOE-A es el partido más votado en el 54% de los municipios de Andalucía, aunque experimenta algún retroceso en el medio rural y municipios grandes de áreas metropolitanas”, decía la resolución aprobada el viernes tras su reunión con los ocho secretarios provinciales. Un éxito relativo, que se mide en número de pueblos más que en población.

El ruido crítico que rodea a Espadas en Andalucía no tiene, por ahora, un anclaje potente. No hay voces de peso, ni siquiera en la revuelta interna de los socialistas de Málaga, donde figuran tres ex presidentes de Diputación y una ex consejera, Rosa Torres, pero faltan dirigentes que sí tuvieron y tienen prevalencia en esta agrupación, como los ex consejeros Luciano Alonso o Paulino Plata, o la ex senadora Marisa Bustinduy. Donde sí se oye el crujir de la madera es en la sede federal del partido, donde el propio Pedro Sánchez trasladó el pasado lunes su “preocupación” por los resultados del partido en Madrid y en Andalucía.

En Madrid donde el rival a batir es el PP visceral de Isabel Díaz Ayuso, y en Andalucía donde gobierna el PP sereno de Moreno. La preocupación en esta última, la comunidad más poblada del país, trasciende la fragilidad del propio PSOE. Aquí todo el espacio de la izquierda parece más deslavazado que nunca, en construcción o a la deriva, y por mucho que se recuperen los socialistas en tiempo récord, el escenario más optimista ahora mismo no es volver a gobernar en 2026, sino hacer que Moreno pierda la mayoría absoluta y necesite a Vox para mantenerse en el poder.

Entre tanto, Espadas sigue aferrándose a su “tenacidad y determinación”, convencido de que será presidente de la Junta de Andalucía en dos años. “También lo decía Moreno antes de 2018, todos se reían de él, incluso en su partido, y mírale ahora, de Superman”, dice uno de los líderes provinciales.

El PSOE hubiese firmado el resultado de las europeas un mes antes, cuando los sondeos daban al PP una ventaja de diez puntos. Pero no lo habrían firmado 48 horas antes, porque ellos mismos se creyeron la remontada que anunciaba Pedro Sánchez. La victoria o el empate, no perder por cuatro puntos y dos eurodiputados. La grieta en Andalucía es de 5,7 puntos. Los de Moreno aportan 1,1 millón de votos al conjunto de su formación en España (37,8%), frente a los 935.118 votos de los socialistas de Juan Espadas (32,16%).

En el análisis de su situación política tras la derrota de las europeas, el PSOE andaluz incluyó en su resolución un diagnóstico crítico de los números del PP andaluz: “el desgaste de Moreno Bonilla como líder del PP en comparación con otros liderazgos en CCAA se traduce en que es el único territorio donde, gobernando su partido con mayoría absoluta, no llega al 40% de los votos. El PP andaluz está en el décimo puesto del ranking de resultados de su partido en el conjunto de comunidades que gobierna y no es la que más aporta al PP en el conjunto nacional”, concluyó.

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