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Dos pueblos del Campo de Belchite reivindican sus cuevas trogloditas como patrimonio y oportunidad de futuro

Niños picando en las cuevas trogloditas

María Bosque Senero

11 de julio de 2026 21:52 h

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Al amanecer, cuando el sol comenzaba a calentar los montes del Campo de Belchite, la vida ya se abría paso entre las cuevas excavadas en la ladera. Tras sus fachadas de piedra y tierra, hombres y mujeres iniciaban una jornada marcada por el trabajo en el campo, mientras en las estancias de su interior se cocinaba, se dormía, se guardaban los alimentos y el vino de la cosecha, se remendaban prendas y se arreglaban herramientas mientras se compartían historias al calor del fuego.

Aquellas cuevas no eran un refugio improvisado, eran auténticos hogares construidos con paciencia, aprovechando la roca blanda del terreno para excavar, ampliar y adaptar cada estancia a las necesidades de la familia. Durante generaciones, este modo de habitar el paisaje fue una muestra de ingenio, de sostenibilidad y de una profunda conexión con el territorio.

Hoy, las cuevas de Moyuela y Azuara conservan el eco de aquella vida cotidiana y recuerdan que, mucho antes de convertirse en patrimonio, fueron el escenario de la historia de quienes hicieron del subsuelo su hogar, y con ese pensamiento nacen las Jornadas Trogloditas Contemporáneas.

Uno de los principales objetivos de esta primera cita ha sido la puesta en valor de este patrimonio tan singular de la comarca; reivindicar las viviendas excavadas en la roca y otros espacios trogloditas como un legado histórico que merece ser protegido, investigado y difundido. En la presentación de las jornadas, el representante de AVIROMA, Javier Roche, definía el proyecto como “un punto de encuentro para la cultura, la memoria y el futuro rural”, destacando que estos espacios siguen ofreciendo posibilidades culturales, sociales e incluso económicas para los municipios que los conservan.

Cueva de Moyuela

La iniciativa, impulsada por los ayuntamientos de las localidades de Moyuela y Azuara con la colaboración de diversas asociaciones locales y el apoyo del grupo de acción local ADECOBEL a través del programa LEADER, han nacido con vocación de continuidad. Y parece que con el éxito que ha cosechado esta primera edición se ha abierto la puerta a la organización de futuras convocatorias que permitan consolidarlas como un referente en Aragón para el estudio y la divulgación de este tipo de patrimonio, a veces olvidado.

Conocer el entorno a través de la actividad cultural

Las I Jornadas Trogloditas Contemporáneas han servido para confirmar, según sus organizadores, que el patrimonio excavado en la roca despierta interés entre la gente, y que es un elemento de identidad, conservación y desarrollo para el medio rural. La muestra es que, durante tres días, tanto el municipio de Moyuela como el de Azuara se han convertido en punto de encuentro para especialistas, vecinos y visitantes, que han participado en un programa en el que se han combinado divulgación, patrimonio, arte y turismo.

El programa ha incluido conferencias, mesas de debate, talleres y propuestas culturales donde los asistentes y los propios vecinos de la zona han podido descubrir el singular conjunto de cuevas de ambas localidades, poniendo así en valor y sacando de su letargo por unos días a una arquitectura tradicional que durante siglos formó parte de la vida cotidiana de las generaciones que les precedieron.

La organización apostó por el diálogo entre tradición y creación contemporánea. Una apuesta compleja, pero ganadora que resolvieron con el concierto del cantaor Juan Pinilla en el entorno de las cuevas de Moyuela, el espectáculo de teatro de sombras “Roma Umbra” en Azuara y el taller de arcilla celebrado en la jornada de clausura. Actividades que aportaron al evento una dimensión artística que complementó la parte más divulgativa de las jornadas.

Las visitas guiadas, que fueron bien acogidas dado el numeroso público asistente, permitieron conocer de primera mano la singularidad de las cuevas mientras que, a través de las conferencias y mesas redondas, profesionales y expertos invitaron a reflexionar sobre la conservación, la rehabilitación y el futuro de la arquitectura troglodita.

Espacios excavados, adaptados y sostenibles

Las cuevas constituyen uno de los patrimonios más singulares del Campo de Belchite. El conjunto más conocido de Moyuela es el de las Cuevas de Valtierra, en Azuara existe también un importante conjunto de espacios excavados, entre los que destaca la Cueva del Tabaco que ha servido como escenario para la celebración de estas jornadas. Sin embargo, sigue habiendo un importante desconocimiento sobre ellas; la documentación histórica es limitada y muchas cuevas permanecen sin catalogar o requieren trabajos de conservación.

Vecinos picando en las cuevas trogloditas

Dichas construcciones pertenecen al denominado patrimonio troglodita; término que procedente del griego y significa “el que vive en una cueva”, se entiende como un tipo de arquitectura excavada directamente en la roca que aprovecha las cualidades geológicas del terreno para crear espacios habitables con una temperatura prácticamente constante durante todo el año. Los materiales empleados en su construcción eran mínimos y quedaban perfectamente integrados en el paisaje, tanto que hoy es considerado como un ejemplo de arquitectura bioclimática tradicional.

Durante siglos, estas cavidades sirvieron como vivienda, bodega, almacén o refugio. En los municipios organizadores de las jornadas predominan las casas-cueva, destinadas a residencia permanente o temporal; las bodegas y cuevas de almacenamiento, utilizadas para conservar vino, aceite, alimentos y aperos de labranza; y otras cavidades adaptadas como corrales, refugios o espacios de trabajo.

Durante décadas muchas de estas cuevas quedaron abandonadas, pero en los últimos años los ayuntamientos de la zona y varias asociaciones locales han impulsado iniciativas para recuperar este patrimonio volviendo a poner el foco en ellas para recuperar el interés de investigadores, instituciones y visitantes.

De la mano se llega más lejos

Para demostrar que la recuperación del patrimonio puede convertirse en una herramienta de dinamización social, económica y turística para el territorio ha sido fundamental la colaboración entre ambos municipios. Las jornadas han servido para reforzar la relación institucional, pero también la de los vecinos y profesionales expertos que han compartido tiempo y espacio estos días, y el balance final deja una conclusión compartida: las cuevas de Moyuela y Azuara no son únicamente un legado histórico, son un testimonio en el presente de la vida rural, con capacidad para proyectar nuevas oportunidades de futuro.

Una pieza clave del engranaje que ha mantenido a la idea en movimiento han sido las asociaciones, como reconoce el teniente de alcalde de Moyuela, José Antonio Gadea: “Sin el trabajo del tejido asociativo -las asociaciones ARCUMO, AVIROMA y Arbir Malena- habría sido imposible sacar adelante una iniciativa de estas características”. Así, la cita se ha convertido en un ejemplo de cooperación entre instituciones y voluntariado en favor del patrimonio común; uno de los aspectos más destacados de la primera edición.

Cueva en Moyuela

La diputada provincial de Turismo, Cristina Palacín, que estuvo presente en la inauguración, incidió en esa misma idea: las jornadas son un proyecto “con profundidad” porque las cuevas representan un legado que va más allá de la arquitectura, al conservar también la memoria, las formas de vida y las tradiciones de varias generaciones. Una iniciativa que se puede hacer sostenible en el tiempo a través del impulso de “un modelo de turismo experiencial” y “respetuoso con el territorio”.

Crear una red para investigar y dar continuidad

Las Jornadas Trogloditas Contemporáneas ya ha tomado tierra y se ven como el punto de partida para crear una red de colaboración entre investigadores, administraciones y vecinos que permita documentar el legado y convertirlo en un nuevo atractivo para el turismo cultural del Campo de Belchite.

Uno de los aspectos que más destacan los investigadores es que: buena parte del patrimonio troglodita de Moyuela y Azuara aún no ha sido estudiado de forma sistemática, por lo que las jornadas son una “buena oportunidad” para seguir profundizando en ello.

El reto ahora será consolidar el proyecto, ampliar la red de municipios vinculados al patrimonio troglodita y seguir demostrando que la conservación del pasado puede convertirse en una oportunidad para construir el futuro del medio rural.

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