El sisón, el pequeño pájaro estepario que frena parques de renovables

El sisón, como el rocín y el milano real, fue declarado en peligro de extinción en septiembre.

Eduardo Bayona


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Levanta un palmo y medio del suelo, ya que sus ejemplares adultos no miden más de 45 centímetros, y su envergadura apenas llega al metro con las alas extendidas. Y, pese a esas escuetas dimensiones, el sisón, un ave esteparia con el plumaje de color ocre y blanco a la que solo su largo cuello negro con vetas blancas exime de la confusión con la perdiz a ojos de un profano en ornitología, está comenzando, si no a derribarlos, sí a eliminar molinos en los proyectos de centrales de renovables que cada vez menos poco a poco van plagando llanadas y lomas de ese mundo rural al que ahora se ha dado en llamar espacio vaciado.

¿Y qué es lo que ha ocurrido para que esa pequeña ave esteparia se haya convertido en un freno para el desmesurado despliegue de las renovables? Básicamente, que desde el pasado 15 de septiembre su situación ha pasado de “vulnerable” a “en peligro de extinción” al ser incluida en el Listado Aragonés de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Laespre), como ocurrió con el urogallo, el milano real y el rocín o alondra Dupont. Y eso, a lo que se añade la tramitación de un plan de protección específico, aumenta de manera exponencial las exigencias para poder alterar las áreas en las que habita.

Esa nueva catalogación ya ha tenido consecuencias en Alfajarín, donde el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), ha obligado a reducir las dimensiones de un parque fotovoltaico de 51 Mw (megawatios), que en principio iba a ocupar 89 hectáreas sobre las que iba a extenderse más de 95.000 placas y que forma parte de un complejo de seis centrales promovidas por una filial del grupo andaluz Bester. 

Y puede tenerlas también a corto o medio plazo en otros puntos de Aragón como Villarroya del Campo, donde el ayuntamiento está poniendo sobre la mesa la presencia del ave en sus montes dentro de su batalla contra la instalación en el término de una línea de alta tensión de Forestalia.

Alfajarín: “Incompatible con la conservación de la avifauna”

“La ejecución del proyecto en su configuración inicial se considera incompatible con la conservación de la avifauna esteparia” por sus eventuales afecciones sobre dos aves como el sisón y la ganga ante “la posible destrucción o deterioro de sus lugares de reproducción”, señala la declaración de impacto ambiental emitida por el Miteco, que resuelve que “el diseño de la planta fotovoltaica se realizará excluyendo íntegramente el polígono de la planta” que entraña ese riesgo.

En este caso, las afecciones al sisón, que tiene en la zona una de sus escasas áreas de reproducción y nidificación de la estepa aragonesa, se suman a las que se proyectan sobre otras aves como el cernícalo primilla, la avutarda, la ganga ibérica y la ortega. 

Todas ellas se ven incrementadas por la confluencia en la zona de otros cuatro parques en funcionamiento y 18 más en proyecto, entre ellos tres del paquete de Abedules, “que sumarían un total de unas 3.000 hectáreas de plantas fotovoltaicas y 68 [de] aerogeneradores” y 102 kilómetros de líneas eléctricas con los que, además de los daños directos, quedarían desmantelados los corredores ecológicos con las áreas protegidas de la sierra de Alcubierre, las estepas de Monegrillo y Pina y los montes de Zuera, Castejón de Valdejasa y El Castellar.

“Esta función de corredor ecológico se encuentra ya afectada por las instalaciones eólicas en funcionamiento, habiéndose constatado una reducción en la presencia y en la frecuencia de avistamientos de algunas aves esteparias como ganga ibérica, ganga ortega, la avutarda o sisón”, recoge el documento, que incluye otras exigencias ambientales.

En este sentido, “el plan de vigilancia ambiental deberá asegurar la viabilidad de las poblaciones de avifauna esteparia existentes en la zona”, lo que incluye prestar “especial atención y seguimiento específico a los posibles accidentes por colisión contra los paneles solares y con las líneas eléctricas aéreas de evacuación”, señala la resolución, que advierte de cómo en función de “la variación del comportamiento o abandono del hábitat” de especies como el sisón, la avutarda, las gangas y una decena de rapaces y grandes aves “se podrían adoptar medidas preventivas, correctoras o complementarias (…) adicionales a las previstas”.

Villarroya: “La obsolescencia del estudio presentado”

En el caso de Villarroya del Campo, el ayuntamiento ha manifestado la “oposición frontal del municipio y sus gentes a la construcción de esta línea tan próxima al casco urbano”, que además discurre a menos de 500 metros del yacimiento celtíbero de ‘El Castillo’ y que “arruina completamente las vistas del mirador” construido como complemento a este y para potenciar el atractivo turístico de esta pequeña localidad de Campo Romanos, según señala en la alegación dirigida al Inaga (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental) en la valoración ambiental del proyecto.

“El estudio de impacto ambiental presentado ante el Inaga [por Forestalia] no recoge el impacto real de la infraestructura sobre la biodiversidad puesto que afecta a poblaciones actualmente existentes de una especie recientemente declarada en peligro de extinción”, añade el documento, que recoge cómo según la documentación del propio Gobierno de Aragón “en las inmediaciones de la línea eléctrica (5 kilómetros) habría un total de 24 cuadrículas con presencia” de sisón, a lo que se añade el hecho de que un técnico del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) certifica “la presencia actual de poblaciones de individuos de sisón en la zona afectada, ya que personalmente he realizado avistamientos en los dos últimos años”.

Permitir “la construcción de una línea de alta tensión que atraviesa una zona con presencia de un ave como el sisón, recientemente catalogada en peligro de extinción”, y cuando existe “la posibilidad todavía de darle a la línea un trazado alternativo” provocaría “un daño medioambiental grave”, sostiene el consistorio, que denuncia “la obsolescencia del estudio” presentado por la eléctrica.

Según su alegación, en este “se obvian datos importantes a nivel medioambiental para encajar el estudio a las necesidades de la empresa” ya que “minimiza las poblaciones de la especie”, entre otros aspectos porque “el muestreo del estudio de impacto se realizó en lugares poco adecuados para la especie, dejando fuera las áreas con mayor número de citas”, y también el “grave impacto de las líneas de alta tensión sobre la especie”.

“Las distintas cuadriculas con presencia de la especie en el término de Villarroya del Campo (y alrededores) ha de entenderse obligatoriamente como una red de poblaciones con continuo intercambio de individuos”, anota la alegación, que advierte de cómo “una línea de alta tensión que atraviese cualquiera de las cuadrículas con presencia, o pase entre dichas cuadrículas, como ocurre con el trazado elegido o sus alternativas, tendrá un impacto notable en dichas poblaciones”.

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