Daroca, 1905: la expedición científica que cruzó el Atlántico para tres minutos y 45 segundos de eclipse
Daroca ya sabe lo que es recibir científicos de medio mundo por un eclipse. Hace 121 años, una expedición estadounidense llegó hasta esta localidad zaragozana para observar el cielo durante uno de los grandes acontecimientos astronómicos.
Era el 30 de agosto de 1905. Durante unos minutos, el día se convirtió en noche y la Luna ocultó por completo el sol. Para los científicos, aquello no era solo un espectáculo, era una oportunidad única para estudiar la corona solar y la parte exterior de la atmósfera del sol. Y para conseguirlo, tuvieron que viajar hasta Aragón.
La expedición estadounidense se instaló en Daroca con sus instrumentos y preparó durante semanas la observación. El eclipse convirtió durante unos días la localidad en un improvisado punto de encuentro científico. Los vecinos pudieron ver cómo los investigadores levantaban su campamento junto al río Jiloca y preparaban los aparatos con los que intentarían aprovechar esos minutos.
No era una expedición cualquiera. Científicos y marineros habían cruzado el Atlántico y recorrido parte de España para llegar hasta Daroca. Las autoridades locales colaboraron con ellos y hasta se instaló una oficina de telégrafos en el campamento para facilitar las comunicaciones.
Tres minutos y 45 segundos
Los investigadores tenían apenas ese tiempo para realizar sus observaciones y fotografías de este evento que duró tres minutos y 45 segundos. Daroca fue uno de esos puntos elegidos por los científicos que llegaron hasta España para estudiar el eclipse. Durante unas horas, aquel municipio turolense se convirtió en el escenario de una investigación científica.
Y la imagen vuelve a repetirse más de un siglo después, investigadores que se desplazan hasta Aragón para aprovechar un eclipse y estudiar el Sol. Esta vez, el destino es Javalambre.
121 años después, la historia vuelve a Aragón
El 12 de agosto de 2026, otro eclipse solar total atravesará Aragón. Será el primero visible desde la España peninsular desde aquel de 1905.
Y, como entonces, el fenómeno volverá a atraer a investigadores hasta Aragón. Uno de los puntos de interés científico estará en el Observatorio Astrofísico de Javalambre, hasta donde se desplazarán nueve investigadores italianos del Instituto Nacional de Astrofísica. Allí probarán un prototipo destinado a estudiar la corona solar durante el eclipse.
El objetivo vuelve a ser parecido al de aquella expedición que llegó a Daroca, aprovechar un eclipse para estudiar el Sol en unas condiciones que no se dan habitualmente. El escenario y la tecnología han cambiado, pero Aragón vuelve a convertirse en un lugar de interés para la investigación científica alrededor de un eclipse.
La totalidad del eclipse recorrerá Gúdar-Javalambre entre las 20:31 y las 20:33 horas (hora peninsular). Serán apenas dos minutos de oscuridad completa en el paisaje turolense, poco antes de la puesta de sol.
“Zaragoza es una de las mejores ciudades del mundo para observarlo”
La imagen de científicos internacionales desplegando sus equipos en suelo aragonés no es solo un recuerdo en blanco y negro. Este mismo martes, a 24 horas del fenómeno, Zaragoza ha recibido a una delegación de 25 expertos de la Asociación de Observatorios Históricos (AHO), procedentes de centros de todo el mundo.
A diferencia de la expedición estadounidense que acampó junto al río Jiloca en 1905, el grupo internacional de 2026 ha elegido el recinto ferial de Valdespartera para presenciar el eclipse al atardecer. “Zaragoza es una de las mejores ciudades del mundo para observarlo porque está en la franja de totalidad, tiene un clima seco y un horizonte despejado hacia el oeste para ver la puesta de sol”, destacaba Rémi Cabanac, director científico del histórico Observatorio del Pic du Midi (Francia), tras ser recibido por el Ayuntamiento de la capital.
La delegación —que integra a medio centenar de instituciones astronómicas de todo el globo, como el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara (México)— no solo buscará capturar el fenómeno sobre el cielo aragonés, sino compartir el momento con los vecinos que se congreguen en el recinto. Eso sí, con un recordatorio de rigor científico que se traslada a la ciudadanía a través de los astrónomos: la importancia de la protección homologada. “Recordemos que Galileo Galilei terminó ciego”, advertía en la plaza del Pilar el astrónomo mexicano Durruty de Alba.
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