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“Es que no hay nada”: un club de hockey de Zaragoza busca cubrir la falta de deporte adaptado para niños

Quebranta's ZGZ, el primer equipo de hockey en silla de ruedas de Aragón

Candela Duce

11 de octubre de 2026 22:24 h

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Quebranta's ZGZ busca más niños menores de 12 años con discapacidad física para su escuela multideporte. El club de hockey en silla de ruedas ya cuenta con un equipo de mayores en funcionamiento, pero quiere ampliar su actividad para que los más pequeños también tengan la oportunidad de practicar deporte adaptado y conocer otras disciplinas.

La iniciativa parte de la experiencia de sus fundadores, que decidieron crear el club ante la falta de equipos de esta modalidad en Aragón. “Nosotros somos un club de hockey en silla de ruedas que nacimos el año pasado, porque no había ningún otro club en todo Aragón”, explica Zoe Rubio, presidenta del club.

Desde su creación, el equipo ha comenzado a entrenar y ha participado tanto en encuentros amistosos como en competiciones nacionales, donde consiguió el tercer puesto en la Liga Promesas. Ahora, el club quiere ampliar su actividad con una escuela dirigida a menores de 12 años.

Actualmente, cuentan con tres niños confirmados para este grupo, aunque necesitan más participantes para poder comenzar la actividad. La escuela está dirigida a menores con discapacidad física, tanto si utilizan sillas de ruedas manuales como eléctricas.

La propuesta incluye diferentes disciplinas deportivas, y es que además del hockey, los niños podrán conocer la boccia y el slalom, con la intención de que descubran otras modalidades y puedan encontrar aquella que más les guste. “La idea es tener silla eléctrica para poder competir más adelante, pero la escuela también es para esos niños que aún pueden andar y no necesitan la silla eléctrica, pero que igual en un futuro sí y así también aprender a utilizarla ya antes de que sea necesario”, señala Zoe.

Una alternativa deportiva para los más pequeños

Para Zoe, contar con una actividad específicamente pensada para estos niños va más allá de adaptar ejercicios deportivos convencionales. La escuela busca ofrecerles un espacio en el que puedan practicar deporte en función de sus necesidades y compartir la experiencia con otros menores. “No es como en educación física, que haces los mismos ejercicios que tus compañeros, pero te los adaptas un poco a ti, no, esto es directamente hecho para ti”, explica.

Esta falta de alternativas deportivas es una realidad que conoce Celia Jiménez, madre de tres hijos, dos de ellos con atrofia muscular espinal (AME). Su hijo pequeño, Lian, utiliza silla de ruedas desde los 18 meses y lleva tiempo pidiendo poder practicar deporte adaptado con otros niños.

“Yo llevo bastante tiempo buscando algún sitio donde poder hacer deporte, los niños pequeños donde puedan hacer un deporte adaptado en silla de ruedas, pero no he encontrado nunca nada, jamás, jamás. Vamos, es que no hay nada, porque es que he buscado por todos lados”, cuenta Celia.

Celia explica que la idea de impulsar una actividad para los más pequeños surgió tras hablar con Javi, entrenador del equipo de mayores. Aunque había encontrado opciones de deporte en silla de ruedas, estas estaban dirigidas a adolescentes y adultos, por lo que su hijo, que va a cumplir cinco años, no podía participar.

Lian lleva desde los tres años pidiendo hacer deporte en silla de ruedas. Su madre cuenta que ha asistido con él a partidos de hockey y a competiciones de rugby en silla, experiencias que han reforzado sus ganas de participar. En casa, además, ve cómo sus hermanos practican otras actividades y también quiere tener la oportunidad de hacerlo.

“Él sabe que va con silla, pues lo quiere hacer con silla. Es que es lo mismo que cualquier otro niño, es exactamente lo mismo”, afirma Celia.

Celia explica que le resulta difícil que sus hijos no tengan las mismas oportunidades de acceder a una actividad deportiva por el hecho de que uno de ellos se desplace en silla de ruedas.

“Mis hijos son todos iguales, quiero decir, uno se mueve andando y el otro se mueve en silla, entonces me sabe fatal que unos tengan la posibilidad de hacer un deporte y Lian no tenga la posibilidad de hacer un deporte”, señala.

La ilusión de poder participar

Para la madre, la escuela puede convertirse en una oportunidad para que los niños prueben distintas disciplinas y descubran qué deportes les gustan, además de relacionarse con otros menores. “A mí lo que me encantaría es que fuera una escuela y probase un montón de deportes, pues que un día probasen baloncesto, otro día probasen atletismo, otro día el hockey, que fuesen probando, como cualquier otro niño prueba en el patio del colegio o con sus amigos”, explica.

Celia también anima a otras familias a dar el paso y conocer este tipo de iniciativas. “Yo les animaría, sinceramente les animaría a que apuntarán a sus niños, porque es verlos disfrutar”.

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