Ayuso liter eta
No ha habido un solo escritor o escritora que sí haya escrito un libro y haya participado en el proceso de edición posterior a su publicación que no haya esbozado una sonrisa al enterarse de que Ayuso va a publicar el 2 de diciembre un libro de 360 páginas que empezó y terminó en agosto mientras decía que gestionaba la crisis de los incendios en la Sierra Oeste de Madrid y además hacía una mudanza. No hace falta ser muy avispado para entender que ella no ha escrito ningún libro, como mucho habrá contado sus vivencias a algún propio que la acompañaba, que sí ha escrito el libro con una ocupación a tiempo completo.
Escribir un libro, no importa si es ensayo, narrativa, autoficción o poesía, un libro de verdad, lleva un trabajo inmersivo muy exigente que es imposible hacer en dos meses cuando se compagina con cualquiera otra labor, no digo ya laboral, sino personal. Es completamente ridículo creer que Ayuso ha escrito ese libro cuando se puede seguir la agenda de la presidenta en los meses en los que dice haberlo hecho. En el mundo editorial existe una figura llamada “escritores sombra”, que en el mundo anglosajón se llama “ghostwriter” y que no es más que un escritor de verdad que redacta el libro viajando con el personaje y transcribiendo grabaciones para que el personaje pueda firmar con su nombre. Nunca se sabrá quién es porque los contratos de confidencialidad son leoninos, pero sin la más mínima posibilidad de equivocarme el libro de Ayuso lo ha escrito una de estas figuras.
El último libro lo escribí durante dos años mientras lo compaginaba con mi trabajo y las labores propias de quien tiene que llevar su propia casa y no puede delegar, la clase social importa mucho a la hora del trabajo creativo y cultural. En ese tiempo leí decenas de libros para documentarme, perdí cientos de horas en tejer una estructura, escribir, borrar, reescribir y editar hasta que entregué el borrador final cuatro meses antes de que saliera publicado. Porque después de entregar el libro terminado comienza una labor profesional de la editorial de corrección, edición, maquetación, planificación de campaña y reelaboración hasta dar con el producto final que es imposible hacer en el tiempo en el que supuestamente Ayuso comenzó solamente a pensar en ese libro. Es imposible, no hay más, es imposible que ella lo haya escrito y quien lo crea es que no conoce el proceso de producción de un libro por un autor.
Hay muchas maneras de saber quién no ha escrito un libro, una de ellas es conocer los libros que lee o que ha leído. Es algo que podemos conocer de Isabel Díaz Ayuso porque hemos tenido acceso al hogar de la presidenta por las fotos de la venta del pisazo de mister Quirón, en la “biblioteca”, que más que eso es una recopilación de libros de decoración, regalos promocionales y adscripciones ideológicas indisimuladas como el libro sobre el Valle de los Caídos de la Fundación Francisco Franco se puede aseverar sin ánimo de equivocarse que en la casa de Ayuso y el Quironés no se leen más que las querellas que le llegan al novio y los mensajes del Instagram del PP en el que ponen a la lideresa hipersexualizada con IA para subirle el ego a la presidenta y atraer el voto del incelado.
He pedido el libro para ver cuántas veces usa a ETA o llama terroristas a los demás, a los de la acampada de Sol ya se lo ha llamado. Ayuso con su libro ya puede ser liter eta. En este tiempo en el que la mentira y la ensoñación emocional de la política impregnan todos los marcos del debate público es posible que muchos de sus palanganeros mediáticos hagan encendidos elogios del libro que publicará lady Áticos, porque no es más que otro objeto de propaganda política que busca precisamente tomar los mayores espacios del debate con un mensaje dirigido sin posibilidad de que haya confrontación o fiscalización. La opinión no sincronizada que lleva todo el tiempo denunciando en Pedro Sánchez que la mentira es inaceptable va a elogiar la labor escritora de Ayuso y defenderá con vehemencia que ella ha sido la escribana del texto. Es posible que la primera entrevista de promoción la haga en el programa de Ana Rosa para que así se sienta como en casa y no haya ningún peligro de que la presentadora le sancione el hecho de publicar un libro sin escribirlo.
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