Las familias del CEIP Cesáreo Alierta de Zaragoza han alzado la voz contra la decisión del equipo directivo de impedir que el alumnado salga del centro durante el horario de comedor para participar en actividades extraescolares. Consideran que la medida, que incluso amenaza con la expulsión del servicio de comedor, “rompe con tradiciones consolidadas” como la participación en la Agrupación Deportiva Alierta-Augusto-Salas y se adoptó “de forma irregular”, sin debate ni aprobación en el consejo escolar. Desde hace días, se concentran cada tarde a las 17:00 frente al colegio para exigir que se revoque esta prohibición y se restablezca el diálogo.
Las familias enmarcan esta situación en un malestar más amplio con la gestión del equipo directivo, al que acusan de ejercer un liderazgo “autoritario” y de “ningunear” a la AMPA, que agrupa al 90% de los padres y madres. En un comunicado, denuncian la ausencia de comunicación con las familias, la imposición de medidas arbitrarias —como la prohibición de llevar pelotas o cromos al patio— y la exigencia de un pago de 25 euros por niño en concepto de fotocopias, que consideran contrario al principio de gratuidad de la enseñanza pública.
Aseguran además que se les han puesto obstáculos para participar en la vida escolar, desde la negativa a sustituir a la presidenta del AMPA en el consejo escolar durante una hospitalización hasta el rechazo de propuestas como charlas sobre convivencia o deporte adaptado. También critican la “falta de un proyecto educativo claro” y la ausencia de innovación pedagógica.
Ante lo que califican como una “nula respuesta” del equipo directivo, las familias han trasladado sus quejas a la inspección educativa y al Justicia de Aragón. No obstante, explican que, al no obtener soluciones, han optado por visibilizar su protesta públicamente.
“Queremos recuperar la esencia de nuestra escuela: un centro donde los niños crezcan con oportunidades, donde se fomente el respeto a la diversidad y, sobre todo, un colegio en el que se priorice el bienestar de nuestros hijos e hijas por encima de cualquier otra cuestión”, concluye el comunicado.
El Departamento de Educación ha explicado a este diario que en el mes de julio se reunieron con dos representantes del AMPA y tres miembros de la junta directiva del colegio ante las discrepancias en la gestión de varios asuntos del centro. Allí se les dijo que “en el centro quienes son responsables del régimen interno es el equipo directivo, no el AMPA”.
El equipo directivo le trasladó a Educación que la decisión de no dejar salir a las extraescolares fuera del centro durante el tiempo que hay después de comer era “por motivos de seguridad porque creen que mantener las puertas abiertas es un riesgo para los alumnos que no deben salir y para los alumnos vulnerables de las dos aulas de educación especial que tiene el centro”. En Departamento de Educación ha mostrado su apoyo a la dirección del centro.