Buenas noticias para los amantes de la nieve: el primer fin de semana de enero arranca con frío intenso y nevadas generalizadas que se alargan hasta Reyes
El inicio de enero llegará con un ambiente plenamente invernal, marcado por el frío intenso y las nevadas, en una situación que recuerda en parte a la de Filomena, aunque sin alcanzar su magnitud.La Agencia Estatal de Meteorología prevé un episodio que se extenderá hasta el día de Reyes y que afectará a buena parte de la Península, con especial incidencia en las zonas montañosas del norte y del interior.
Según los modelos del GFS y el ECMWF, entre el 3 y el 6 de enero las temperaturas caerán con fuerza y las precipitaciones se transformarán en nieve en cotas cada vez más bajas.
La llegada de la borrasca Francis será el detonante del cambio. Su interacción con una masa de aire polar provocará un descenso acusado de los termómetros y la aparición de nieve en lugares donde no suele ser habitual.
Sábado y domingo serán días fríos con numerosas zonas de nieva
En la Cordillera Cantábrica y en los Pirineos, el frío y la humedad atlántica se unirán para dejar acumulaciones importantes, especialmente en la vertiente norte. En el Sistema Ibérico y en el Central, la nieve también hará acto de presencia, con cotas que podrían bajar hasta los 400 metros durante el sábado 3 y el domingo 4.
A medida que avance el fin de semana, la irrupción de aire frío será más marcada. Las temperaturas seguirán cayendo y se esperan heladas generalizadas en amplias zonas del interior. El domingo, el episodio alcanzará su punto más crudo con nevadas en amplias áreas montañosas y la posibilidad de que ciudades como Teruel vean nieve en sus calles. El lunes 5, la situación se complicará por la interacción entre Francis y una nueva masa de aire gélido procedente del norte, un choque que podría derivar en nuevas precipitaciones de nieve en buena parte del país.
En cuanto a las zonas concretas, los modelos apuntan a un panorama muy favorable para los amantes del esquí. En los Pirineos, las nevadas serán frecuentes y las acumulaciones, considerables en cotas medias y altas. En la Cordillera Cantábrica, la nieve aparecerá desde los 1.000 metros, mientras que en Sierra Nevada las precipitaciones se concentrarán por encima de los 1.800.
El día de Reyes, la cota bajará hasta los 1.200 metros y los espesores podrían superar los 40 centímetros. Por lo tanto, todo apunta a que los Reyes Magos llegarán este año acompañados por el aire más gélido del invierno, justo a tiempo para quienes piensan disfrutar del puente con los esquís puestos.
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