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De 'albornia' a 'zapica': Asturias ensalza la cultura sidrera en el 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra'

Xuan Xosé Sánchez Vicente observa cómo José González de 'La Esquinuca de Camín', en Gijón/Xixón, le echa un culín de sidra.

Pilar Campo

Gijón/Xixón —
14 de marzo de 2026 06:01 h

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El 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra' del filólogo, ensayista, poeta y expolítico asturianista Xuan Xosé Sánchez Vicente es un “mapa de palabras que nos lleva al corazón mismo de la cultura sidrera asturiana”.

Refranes, expresiones populares, ritos, oficios y un trabajo lexicográfico riguroso y apasionado llevan a los lectores hasta los llagares, las conversaciones en los chigres, la tradición oral que pasa de generación en generación, sus sabores, variedades y hasta el gusto por ir a beber un culín cuando se recurre a su lectura para ver si la botella que nos sirven “déxase tomar”, “pue bebese”, “ta de pistón”, “ta qu'escoña” o “ye de bandera”; las expresiones que indican que está superbuena y que seguramente no será la primera que se tome. Ni quizá la última.

El universo sidrero

Con esta obra, patrocinada por la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias, el autor nos va llevando a través de sus páginas a todo un universo sidrero.

Xuan Xosé Sánchez Vicente, autor del 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra', en Gijón/Xixón.

De la 'albornia' –capa blanca que se encuentra debajo de la corteza del árbol– a la 'zapica' –jarra de madera, tallada a mano y usada para beber sidra, de varios tamaños y capacidades que van del medio litro hasta los 15– hay una riqueza de términos vinculados a cómo se cultiva la manzana, cómo se trabaja la pomarada/pumarada –plantación de manzanos–, cómo se elabora la sidra y, sobre todo, cómo se vive alrededor de esta bebida asturiana por excelencia.

El diccionario es un compendio de expresiones, refranes y léxico que gira en torno a la cultura sidrera.

El 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra' está escrito íntegramente en asturiano y hace un recorrido con imágenes por las distintas variedades de manzana –desde la 'Blanquina' a la 'Xuanina'–, las botellas de sidra de la fábrica de vidrio La Industria de Gijón/Xixón que se conservan en el Museo del Pueblo de Asturias, una corchadora manual, una espicha en un llagar de Carrandi, en Colunga, a las cestas, jarras y los vasos de sidra.

La identidad como pueblo

Con este diccionario se descubre a un Xuan Xosé Sánchez Vicente realmente erudito en la materia. La propia consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte, Vanessa Gutiérrez, así lo reconoce en el prólogo que escribe en asturiano –al que ya nos tiene acostumbrados– donde asegura que este libro tiene un valor especial.

“Nenguna cultura pue entendese ensin la llingua que la espresa, ensin la rede de pallabres que fai posible mirar esi mundu colos mesmos güeyos de quien lu trabaya, lu celebra y lu tresmite. La sidra –la xente, los sos oficios y ritos, la so memoria– fálase n'asturianu. Asina lo reconoz esta declaración (de la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad) qu'abraza la singularidá de la nuestra cultura, cariciando la nuestra identidá como pueblu”, reconoce la consejera.

Portada del 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra' de Xuan Xosé Sánchez Vicente.

Un mapa léxico

En principio, se han editado 2.500 ejemplares que la Consejería va a distribuir en los principales equipamientos culturales del Principado, además de aquellos espacios vinculados a la cultura sidrera. Su edición se enmarca en el Programa Plurianual de acciones de preservación y promoción de la cultura sidrera asturiana, que reúne más de un centenar de medidas orientadas a fortalecer, visibilizar y garantizar la transmisión de este Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

De esta forma, la obra configura un mapa léxico que recoge, además del vocabulario, saberes y expresiones tradicionales, técnicas y oficios que conforman una forma de entender el territorio y su cultura.

De oficios, instrumentos y técnicas

No obstante, sería interesante que alguna editorial pudiera estar interesada también en esta obra de cara a ampliar su ámbito de difusión, ya que supone una herramienta esencial para investigadores, docentes, profesionales del sector, ciudadanía interesada en el patrimonio asturiano e imprescindible para los turistas que visiten Asturias y quieran conocer el universo lingüístico y cultural que rodea a la sidra.

En el 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra' no falta detalle: desde descripciones de los instrumentos, las técnicas y los procedimientos propios del llagar –desde que se maya la mazana hasta que s'echa la sidra–, a los oficios que dieron forma al ciclo sidrero a las fórmulas tradicionales que reflejan la visión cultural, social y simbólica de la sidra.

De la manzana 'blanquina' a la 'coloradona'

Más de 80 nombres de variedades de manzana, muchas de ellas vinculadas a la Denominación de Origen Protegida (DOP) están recogidas en el libro: pequeñas, grandes, tempranas, tardías, dulces, ácidas, amargas. También las define por su color: Blanquina, chata blanca, chata encarnada, coloradona. Otras llevan nombre de mujer: Xuanina, Ernestina, Marialena y también hay las variedades que se definen por un estado: Perezosa, Regona, Teórica....

El refranero popular es muy sabio y muchas expresiones vinculadas a la sidra constatan el estado de la bebida en función de quien la bebe. Por ejemplo, para los amantes de esta bebida, es un remedio infalible para “curar” los catarros y una frase que viene que ni pintada es la siguiente: “Al catarru da–y col xarru, y si ta bien agarráu, sidra o vinu calentáu”, apelando a su contribución a frenar la gripe y el catarro para entrar en calor y sudar y en otra versión: “si'l catarru ye más intensu convién tomar l'alcohol caliente!”.

'De la pipa a la tripa'

Seguimos con los refranes populares: “de la pipa a la tripa” que indica, según explica el propio Xuan Xosé Sánchez Vicente, en sentido figurado que “s'inxer o s'aprovecha inmediatamente una cosa, ensin espera, miramientu o prudencia, yá por necesidá, yá por incontinencia o por filosofía del carpe diem”. Hay otra acepción: “espresa que la meyor manera de beber la sidra ye direutamente de la espicha, y que l'embotelláu nun–y añade calidá o fai que la pierda”.

Una de las que más se suele escuchar cuando en un grupo de personas llevan ya mucha sidra encima es esta que sigue: “la sidra, pa tomalo, hai que saber mexalo” que gráficamente viene a decir que “ye, efeutivamente, llugar común el que la bona micción de la sidra ayuda a un trasiegu potatoriu abondante y a que nun se produzcan demasiado efeutos negativos nel cuerpu”. De ahí que hay que tomarla con prudencia y sin excesos.

'Ta amante' o 'Ta cantarino'

Entre las numerosas expresiones que el autor recoge en su 'Diccionariu de la mazana, el pumar y la sidra', hay muchas que definen la buena calidad de la bebida. Entre todas ellas, elegimos las más significativas por su extraordinario sabor, lo bien sienta, la buena temperatura que tiene, etcétera. La primera es la sensación del cuerpo al tomar el primer culín: “Entra bien” lo que anima a seguir bebiendo por su buen efecto y con la frase “Fai bon vasu” se dice que la sidra cumple con las condiciones de “romper, aguantar y espalmar nel vasu que se tienen como ideales”.

Pero hay muchísimas más como, por ejemplo, “Ta amante”, aquella que presta y tiene buen paladar; “Ta cantarino”, cuando la calidad de la sidra invita “a la euforia cantora”, “Tien alma” que hace referencia a la calidad de la sidra que “ta dotao del alcohol suficiente y espalma afayadizamente”; “Ye de bandera” con la que se pondera su gran calidad en grado superlativo o, entre otras expresiones, “Ye de restallu” aquella de sabor fuerte que “invita a chasquiar la llingua. Tamién se diz de lo que ye escepcional”.

Y así, un sinfín de palabras, refranes y expresiones que se suman a las numerosas propiedades organolépticas y se habla del gas, del tacto, aroma, equilibrio, etcétera.

Lo mejor es ir a un chigre o una sidrería y probar para ver si la sidra que nos pongan está “de pistón” cuando metafóricamente “estalla y fai estallar la euforia y l'allegría como estalla un pistón”, “Tien bon palu”, es decir, que es de buena calidad o “Ta qu'escoña” aquella que es superbuena para aplicar todos los conocimientos aprendidos después de leer el 'diccionariu'.

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