El crimen sin resolver de Sheila Barrero: El concejo asturiano de Degaña mantiene abierta la herida, 22 años después
El concejo asturiano de Degaña tiene abierta una herida muy difícil de cicatrizar. El asesinato de Sheila Barrero Fernández -perpetrado hace ya 22 años- sigue estando impune y su caso se ha convertido en uno de los más complejos que sigue pendiente de resolver en los archivos policiales.
Ayer no era un domingo cualquiera en esta localidad de la zona suroccidental asturiana. El alcalde Óscar Ancares, como otros años, se reunía con un grupo de familiares y vecinos en la Casa Consistorial para recordar a esta joven, estudiante de Turismo, de 22 años, que era asesinada de un disparo en la nuca cuando se encontraba en el interior de su vehículo, en el alto del puerto de La Collada, en el límite entre Asturias y León.
Buscar pruebas concluyentes
Es un gesto testimonial con el que la localidad quiere perpetuar la memoria de su joven vecina y al tiempo incidir en la necesidad de que, aunque pasen los años, no se deje de buscar al autor o autora del crimen aunque oficialmente la palabra prescripción esté en el vocabulario judicial porque para la familia sería importante comprobar que matar no sale gratis.
Una familia que, a pesar del tiempo transcurrido, aún alberga esperanzas de que se pueda encontrar el hilo del que tirar para lograr alguna prueba concluyente que pueda esclarecer lo ocurrido.
Las sospechas de la familia
Aunque de forma reiterada las sospechas de la familia se han dirigido hacia Borja V.G., un joven que en aquella fecha tenía 19 años y con el que se había relacionado sentimentalmente a Sheila, su abogado Pedro González siempre ha tenido la convicción de que no hay indicios que le inculpen.
Sheila estudiaba Turismo y trabajaba en un pub en Villablino, localidad leonesa donde vivía ese chico con sus padres y hermanos.
Pruebas de residuos de pólvora
El joven había sido arrestado al día siguiente de que se hallara el cadáver de Sheila tras dar positivo en las pruebas de residuos de pólvora que le practicaron. Él reconoció que era cazador y había disparado una escopeta unos días antes. Sólo permaneció un día detenido.
El juzgado de Cangas del Narcea se hizo cargo de la instrucción. Seis jóvenes –entre ellos Borja V.G.– fueron investigados. Tres de ellos dieron positivo en residuos. Todo quedó en una prueba indiciaria, sin más recorrido policial, ni judicial.
Dos posibles causas
En 2008, el caso quedó sobreseído provisionalmente y la decisión fue ratificada por el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias que consideró que los restos hallados en las manos del exnovio podían ser debidos a dos posibles causas: “a haber estado cazando una semana antes de que se produjese el crimen o por transferencia”.
La causa se reabrió de nuevo en 2018, cuando los integrantes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se desplazaron a Asturias para esclarecer el asesinato del concejal de IU de Llanes, Javier Ardines –que se saldó con condenas de 20 y 22 años de cárcel para el autor intelectual, los dos sicarios y su intermediario– y de nuevo se incentivó la causa del asesinato de Sheila.
Investigaciones
El objetivo era comprobar si los nuevos adelantos en el análisis de ADN podían revelar detalles importantes para la investigación del asesinato de Sheila. El juzgado de Cangas del Narcea decretó entonces la apertura del procedimiento después de que la Guardia Civil impulsase las investigaciones.
La entonces delegada del Gobierno, la socialista Delia Losa, aseguró que los agentes contaban con pruebas que eran “concluyentes” y anunció que el caso estaba cada vez más cerca de su resolución. Calificó el crimen “como execrable” y habló incluso de “un ajusticiamiento”.
Sus declaraciones se quedaron en una mera opinión, ya que ni la Fiscalía, ni el juzgado instructor dieron un solo paso en ese sentido. Un nuevo golpe para la familia que había puesto sus esperanzas en esas supuestas “pruebas concluyentes”.
Concentraciones y huelga de hambre
Ni las manifestaciones, ni concentraciones reclamando justicia fueron suficientes para impulsar la investigación judicial, ni las acciones de la propia familia lograron avances en el terreno judicial.
La madre de la víctima, Julia Fernández, llegó a protagonizar una huelga de hambre y una acampada ante la sede de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Oviedo. Familiares, amigos y vecinos llevaron a cabo concentraciones a las puertas del Ayuntamiento de Degaña, la localidad del suroccidente asturiano donde residen los padres.
La solidaridad cada 25 de enero
Hubo manifestaciones ante los juzgados de la capital asturiana e incluso han mantenido reuniones con los responsables de las investigaciones y con los grupos políticos. Pero el resultado no ha sido el esperado y el crimen sigue impune.
La falta de respuesta judicial, sin embargo, no impide que cada año, el 25 de enero, los vecinos y vecinas de Degaña se sigan acercando al Ayuntamiento para recordar, unidos, a Sheila y mostrar su apoyo a sus familiares. Y para recordar que el caso sigue aún pendiente de resolver, mientras el autor o autora de este asesinato puede seguir haciendo vida normal.
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