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Ir al médico siendo mujer

El sesgo machista con el que las mujeres lidiamos en la consulta de un médico ha pasado desapercibido siempre

Pero hemos empezamos a cambiar la mirada y a no normalizar que nos ignoren o que nos interrumpan al hablar, a no tolerar que nieguen nuestras palabras y hasta nuestros dolores

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Se repartirá casi un millón de euros para la adaptación, reforma, y reparación de los consultorios médicos locales

Un consultorio médico

En el último podcast de Radiojaputa, una compañera nos contaba cómo un médico había decidido diagnosticarla ignorando los síntomas que ella le refería. "Tienes el riñón descolgado" insistía el médico, y añadía: "lo mejor para eso es quedarse embarazada". La compañera, obviamente alucinada, le dijo que si al final tenía "un riñón descolgado", ¿qué pasaría cuando pariera si seguía sus consejos?. El doctor le contestó que, claro, lo suyo era empalmar embarazos.

Si yo no estuviera detrás del teléfono de Radiojaputa escuchando atropellos cada día, directamente habría pensado que o bien la historia no es tal cual, o bien ese médico en concreto no está en sus cabales. Pero llevamos casi tres temporadas y los audios sobre experiencias misóginas y alejadas de la medicina, como esta, se me amontonan en la carpeta "SALUD". Así la he llamado, por poner algo.

A otra compañera, un médico de la Seguridad Social le dijo que para explorar el herpes vaginal que ella creía que tenía, mejor la derivaba a otra doctora. Él no explora vaginas. No por deferencia con las mujeres ni nada parecido, sino "para cubrirse las espaldas". 

Cómo olvidar el caso del señor doctor que recomendó (y esto lo leí yo con estos ojos) a una paciente -y transcribo literalmente-: 

"Plan de actuación: deberá enfocar su vida intentando acostumbrarse a ser 'más pasota', intentando no preocuparse por esos temas sin importancia que la agobian. Aprenda a ocuparse de sus problemas sin preocuparse por ellos. Debe aprender a ser feliz. Intente no ser tan perfeccionista en su trabajo, ya que, aunque su trabajo es importante, usted lo es más. Aprenda a disfrutar de las muchas cosas buenas que tiene. No permita que una cosa mala le haga olvidar las 100 cosas buenas que posee".

Cabe decir que, a esta compañera, el médico en cuestión la ignoró desde el principio, desde que empezó a contar sus síntomas. Aquí pueden escucharla. Al final, le fue diagnosticada intolerancia al gluten, y ya está bien.

El sesgo machista con el que las mujeres lidiamos en la consulta de un médico ha pasado desapercibido siempre. Pero hemos empezado a cambiar la mirada y a no normalizar que nos ignoren o que nos interrumpan al hablar, a no tolerar que nieguen nuestras palabras y hasta nuestros dolores.

El sesgo machista en la medicina nos discrimina, nos invisibiliza, nos minusvalora y, además, se nos sobremedica.  Aquí tienen más datos. Y aquí, más. "La medicalización de los procesos fisiológicos (normales) de las mujeres da lugar a nuevos sesgos de género que en algunos casos tienen o pueden tener graves repercusiones en la salud de las mujeres, mientras que en otros no hay evidencia de que aporten beneficios".

La medicina, como la inmensa mayoría de disciplinas, es androcentrista, por lo que el cuerpo del hombre se toma como medida y canon, y nosotras acabamos siendo de nuevo la otredad. Esto repercute directamente en nuestra salud como mujeres, y muchas veces acaba con nuestra vida por el camino.

Gracias al feminismo podemos ver el trato sesgado y condescendiente y, además, tener el valor de elevar una queja y cambiar de médico para recibir una segunda opinión (que es lo que han hecho cada una de las mujeres que me han mandado sus experiencias).

Pero volvemos al mismo problema de siempre: no deberíamos estar protegiéndonos a nosotras mismas del machismo en la sociedad. Ni cuando vamos a la consulta de un médico o a urgencias, o cuando vamos a una comisaría a denunciar una violación, o cuando, simplemente, caminamos por la calle de noche. Las mujeres no somos superheroínas que tienen que enfrentarse a un mundo adverso, las mujeres somos mujeres. Y somos algo más de la mitad del mundo, el 52% de la población, exactamente. Tenemos el poder de echar abajo el sistema y reconstruirlo de nuevo, sólo hace falta que lo sepamos. Y ése está siendo uno de los mayores retos del feminismo: que todas tengamos conciencia de nuestra categoría como mujeres en esta sociedad jerarquizada.

Escucha el último programa de Radiojaputa

Cada lunes, una nueva entrega de Radiojaputa, en eldiario.es.

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