El fútbol como terapia para frustrados
Gregorio Morán, en La Vanguardia, sobre el viaje de Rajoy a Polonia para presenciar un partido de fútbol al día siguiente del rescate bancario:
Sorprende que los analistas políticos no hayan señalado la diferencia entre el jefe del Gobierno italiano, Mario Monti, que tuvo el gesto de quedarse en casa, porque el asunto no está para frivolidades, y Mariano Rajoy que siguió una tradición muy hispana, que por cierto ha impregnado Catalunya de manera inquietante, según la cual el fútbol sirve como vaselina de la realidad. ¡Qué bonito ese empate! ¡Qué finta del destino! Me imagino a ese personal disfrazado con banderas, carne de psiquiatra, emocionado ante la posibilidad de una victoria antes de volver a casa y encontrarse con el paro, la derrota, la crisis, los niños, y su propia inanidad. Volvemos a la mitología del franquismo, el fútbol como terapia para frustrados.
Esta semana, Monti celebró una rueda de prensa conjunta con Hollande durante el segundo partido de la selección italiana en la Eurocopa. ¿Qué probabilidades hay de que Rajoy hubiera hecho algo así?
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