Bruno Brandt: el artista bohemio alemán que amó y pintó La Palma

Bruno Brandt (Pardo) nació el 15 de junio de 1893 en Berlín, Alemania.

Después de recibir sus primeras enseñanzas,  manifiesta a sus padres su deseo de ser pintor y formarse en la Academia de Bellas Artes, lo que consigue en 1910 contando con 17 años. Empieza entonces una vida bohemia donde alterna la pintura, demostrando su gran capacidad creadora con lo que él llamaba superimpresionista, (incluso sus maestros le respetaban  y admiraban su forma de pintar), con la música, creando un grupo en el que él tocaba el violín.

En 1913 consigue una beca para ir al extranjero. Quería ir a India pero el barco que lo trasladaba sufre una avería y desembarca en Gibraltar. Permanece allí hasta julio de 1914 cuando estalla la Primera Guerra Mundial, obligándolo a quedarse en España.

En la Península reside en varios lugares, llevando de nuevo una vida bohemia y vendiendo sus obras para subsistir. En Madrid reside en El Pardo, invitado por una amiga,  y publica manuscritos en algunas revistas en su faceta también de escritor.

De vuelta a Berlín tiene conocimiento de las Islas Canarias, gracias a su hermana Gerti, quien le cuenta  la gran belleza del Archipiélago canario.

Decide entonces recorrer las Islas Canarias quedando impresionado por sus paisajes,  llegando  a pintar más de 1.250 acuarelas.

En 1932 viaja a Madrid, donde realiza una gran exposición vendiendo parte de su obra, por lo que solicita la casa de El Cebo, en El Pardo, que ya conocía, y en agradecimiento adoptó como segundo apellido Pardo, llevando sus pinturas desde ese momento la firma Brandt Pardo.

Después de viajar por Dinamarca y Alemania, de nuevo en España visita varias ciudades como Mallorca y Ceuta, entre otras, además de Madrid y Barcelona. En 1950 llega a la isla de La Palma junto con su compañera Ida Elise Jensen, hospedándose en el hotel Patria primero y luego en una pequeña casa en el Camino de El Zumacal, en el término municipal de Breña Baja, donde llevarían una vida ermitaña, alternando alguna que otra visita al extranjero,  y donde encontraría finalmente la muerte.

En Canarias realizó varias exposiciones tanto en Gran Canaria como en Tenerife, aparte de su querida isla de La Palma, la que tanto recorrió y pintó sus inigualables paisajes cambiando, muchas veces, sus cuadros por un poco de comida cuando no le quedaba más remedio.

De su obra destacamos, como anécdota, lo que dijo en una entrevista: “He pintado siete mil cuadros en toda mi vida. Sólo me gustan tres”, aunque sus paisajes son actualmente muy buscados y alcanzan una alta cotización.

Bruno Brandt Pardo falleció el 1 de julio de 1962, siendo enterrado en una triste y humilde tumba, hoy abandonada, en el cementerio de Santa Cruz de La Palma.

El Ayuntamiento de la Muy Noble y Honorable Villa de Breña Baja ha perpetuado su memoria  rotulando una calle del municipio con su nombre.

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30 de julio de 2020 - 18:32 h

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