‘Azafranes Bealar’, una empresa familiar, sostenible y que también cultiva “sentimientos”

Campo de azafrán de la empresa Belar

Una empresa familiar, que ya ha cumplido los 60 años, apegada a la tierra y que entiende que lo que producen tiene mucho de sentimiento y de cultura, ha sido una de las diez que este año han sido galardonadas con los premios a los mejores productores sostenibles de España, que conceden el BBVA y los hermanos Roca, propietarios del Celler de Can Roca.

Se trata de azafranes Bealar, ubicada en la localidad conquense de Motilla del Palancar y la mayor productora de azafrán con Denominación de Origen Azafrán de La Mancha, también acogido a la marca de calidad de Castilla-La Mancha ‘Campo y Alma’. Su compromiso con el desarrollo sostenible, la eficiencia energética y la producción saludable les ha hecho alzarse con uno de esos premios entre los más de 300 candidatos presentados y les dará la oportunidad de que los Hermanos Roca incluyan su azafrán en recetas que cada mes elaboran en su proyecto 'Gastronomía sostenible'.

“Era la primera vez que nos presentábamos. Estamos entusiasmados en recibir este mérito y así poder acreditar nuestra apuesta por la sostenibilidad y nuestro compromiso con un producto más sostenible”, señala a AgroalimentariaCLM Guillermo Beleña, tercera generación al frente de Azafranes Bealar.

“Nuestra empresa, que es familiar, nace en 1959, empezó mi abuelo, luego ya mi padre y ahora estoy yo con mi padre. Soy la tercera generación. Producimos y envasamos azafrán solo de DO Azafrán de La Mancha y en ecológico. Actualmente somos los mayores productores de España”, asegura.

Tienen más de diez hectáreas plantadas de azafrán y producen más de 50 kilos cada año, cantidades que, según advierte Guillermo Beleña, puede parecer que no son grandes pero sí lo son para el azafrán.

La producción es completamente artesanal. “Plantamos los bulbos, recogemos las flores manualmente, las mondamos para separar la flor del azafrán, luego se tuesta y, todo ello el mismo día para no perder calidad. Después lo envasamos en bolsas, nos lo certifica la DO y ya está listo para su venta al consumidor”.

El azafrán de La Mancha, por todo el mundo

El azafrán Bealar se envasa bajo pedido y se envía por todo el mundo con los sellos que indican la calidad del producto. “La gente que de verdad quiere un azafrán de calidad y que no quiere que le engañen suele buscar que tenga el sello de DOP Azafrán de la Mancha, que indica la procedencia, también que está bajo unos estándares de calidad y con eso ya te aseguras de que el azafrán es de la máxima calidad, ya que el azafrán de La Mancha está catalogado como el mejor del mundo y que sea ecológico le da un extra”, señala.

El producto llega a todos los continentes. El mayor importador es EE. UU. seguido de Canadá, pero también se envía a Emiratos Árabes, Qatar, Arabia Saudí, China y Singapur.

En España grandes chefs también utilizan este azafrán en sus recetas, entre ellos los cocineros de Cuenca y españoles en general con estrellas Michelin.

La empresa acometió hace dos años una importante inversión para mejorar sus instalaciones y adecuarlas a todas las exigencias de sostenibilidad. “Consistió en la mejora y ampliación de las instalaciones, una inversión para poder obtener certificados a nivel internacional y vender en gran consumo y fuera de España. También para poder reducir nuestra huella de carbono, mejorar el aislamiento, la apuesta por la energía fotovoltaica con la instalación de placas solares para poder conseguir luz del sol y contaminar menos”, señala Beleña.

En el campo hace más de diez años que producen en ecológico. “No usamos químicos, solo de origen natural y empleamos técnicas que no supongan un coste medioambiental; en los meses en los que no tenemos que hacer trabajos del campo y el bulbo está latente, dejamos la flora y fauna, apostamos por las cubiertas vegetales y aprovechamos la propia cubierta vegetal del suelo para crear una manta y así proteger la tierra del sol y enriquecerla con los nutrientes de esas plantas ya secas”, asegura.

Guillermo Beleña es consciente también que el azafrán de La Mancha no es sólo un negocio, tiene mucho de sentimiento y de cultura. “Es un cultivo que siempre va unido a familia, a la cultura, es un cultivo no solo con potencial como producto sino también sentimental, porque siempre para la gente mayor hablar de azafrán es hacerle recordar buenos momentos, cuando eran jóvenes, cuando se reunían con los primos, con la familia, que a lo mejor vivián lejos y era un momento bueno para juntarse”, señala.

El temor ahora es que también sea un cultivo que se vaya perdiendo. “Hace más de 30 años era raro el pueblo en el que no había azafrán, y desde entonces ha ido descendiendo hasta ahora mismo que contamos con 194 productores en toda la región y de azafrán se cogieron unos 350 kilos”.

También lamenta que lo más jóvenes vayan perdiendo esta cultura del cultivo del azafrán y las tradiciones en torno a él. Por eso, se han implicado también en el proyecto ‘Los Caminos del Azafrán de La Mancha,’ siete rutas que permiten al viajero explorar aquellos lugares donde se produce el ‘oro rojo’, conocer el cultivo y las tradiciones en torno a ella. “Para que la gente pueda ver los campos y puedan volver a formarse y a amar el azafrán y aprender de este cultivo tan tradicional y que estamos intentado fomentar”, uno de los empeños de esta empresa conquense. 

Etiquetas

Descubre nuestras apps

stats