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La memoria colectiva de la pandemia en “egodocumentos” de la gente corriente

Extracto del cartel de la campaña de recogida de testimonios

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No hay nadie a quien la pandemia no haya afectado directa e indirectamente. El mundo se ha puesto patas arriba debido a un virus que nos ha hecho vulnerables como sociedad y que sigue poniéndonos a prueba cada día. En el recorrido que todos y todas hemos realizado hasta hoy, muy cerca de terminar este fatídico año, los testimonios, las experiencias, los mensajes de ánimo y las vivencias personales son buena parte de lo que ha constituido y constituye nuestra vida en estos meses. Y precisamente la gente corriente sintiendo y relatando todo ello es el objetivo de la iniciativa “Egodocumentos de la pandemia” llevado a cabo desde la Universidad de Alcalá (UAH): un proyecto vivencial de enseñanza-aprendizaje para la creación de una memoria colectiva desde las aulas.

Sus creadores son Antonio Castillo Gómez y Verónica Sierra Blas, profesores del Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas del Departamento de Historia y Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alcalá y coordinadores del Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre Cultura Escrita (SIECE)-Grupo de Investigación Lectura, Escritura, Alfabetización (LEA) y del Grupo de Innovación docente en Historia de la Escritura y de la Lectura (LECTOESCRITORXS). en cuyo seno se ha creado y desarrolla esta iniciativa.

La idea de desarrollar este proyecto de 'Egodocumentos' y de convertirlo en un proyecto de innovación docente surgió durante el confinamiento de la pasada primavera, mientras todo el personal docente y el alumnado estaba inmerso en el cambio tan complicado que supuso la reconversión a la enseñanza online. Verónica Sierra comenta que al tiempo que en la televisión o en las redes sociales pudimos ver cómo personas destacadas en el mundo de las artes y de las letras creaban, en múltiples formatos, su propia memoria de la pandemia, “también pudimos comprobar cómo surgían iniciativas desde otros ámbitos, como el sanitario, el escolar, el editorial o el archivístico”.

Estas iniciativas, recalca, promovían la producción de documentos de muy distinto tipo entre la gente corriente para enviar a quienes más lo necesitaban “mensajes de ánimo, asimilar lo que estaba ocurriendo y enfrentarse a ello, conservar esta otra memoria popular y hacerla perdurar”. “Todo ello nos llevó a pensar que, como historiadores especializados en el estudio de los documentos personales y como profesores universitarios, debíamos aportar nuestro granito de arena”.

Un "depósito de memoria" con el "poder sanador" de la escritura

Añade Antonio Castillo que además de crear este “depósito de memoria” que permita conocer en el futuro cómo alumnado y profesorado de la Universidad de Alcalá han vivido la crisis, el objetivo es también “poner en práctica y analizar el poder sanador que escribir nuestras experiencias tiene en momentos traumáticos”. No en vano, resalta que en episodios históricos como el que vivimos hay una multiplicación de la producción de documentos personales, al ser concebida y empleada la escritura (al igual que la lectura) “como una forma de terapia y como un modo de dejar rastro de uno mismo cuando la vida propia o de nuestros seres queridos peligra, o cuando se tiene la sensación de estar siendo protagonista de un acontecimiento sin precedentes”.

Ambos se pusieron manos a la obra y para poder cumplir con todos estos objetivos, consideraron necesario desarrollar el proyecto a lo largo de todo el año académico 2020/2021 y hacerlo, además, en distintas Facultades, Grados, asignaturas y cursos. Así, en este primer cuatrimestre han estado trabajando fundamentalmente en la producción y recogida de testimonios, y en su ordenación/clasificación, así como celebrando distintos ‘webinares’ con especialistas de la UAH o de fuera de la misma que “nos ayuden a reflexionar sobre la escritura como herramienta terapéutica o el papel que las Humanidades juegan en la crisis actual”. Ahora el reto continúa: en el segundo cuatrimestre organizarán un premio y una exposición didáctica.

La acogida por parte de alumnos y alumnas está siendo “excelente”, dice la profesora Sierra. “No solo han entendido nuestros objetivos e instrucciones, sino que además su implicación en el proyecto nos demuestra que comparten nuestras inquietudes. A pesar de que nos encontramos en un curso muy anómalo en el que todo lo que sea sumar supone un importante sobresfuerzo, están superando nuestras expectativas”.

Pero, ¿de qué forma colabora el alumnado? Hay asignaturas en las que los estudiantes tienen que escribir sus propias experiencias y otras, por el contrario, donde se les pide que soliciten a otras personas que las pongan por escrito o se las cuenten de viva voz, o que localicen testimonios de diverso tipo a través, fundamentalmente, de Internet. Al ser las redes sociales, por lo general, espacios de creación de “una memoria más efímera”, los creadores del proyecto consideran que urge rescatarla cuanto antes, “por más que el hacerlo genere, por otro lado, numerosas problemáticas y retos”.

El profesor Castillo señala que en relación a la respuesta externa, que interesa especialmente para poder conectar la realidad que están viviendo, no son muchos los testimonios que han recibido, pero ello no implica un problema para el proyecto, “pues al existir otras iniciativas que tienen este mismo fin, pedir a la gente que envíe sus documentos”, son conscientes de que esta memoria quedará ya recogida, “y nuestra intención no era otra que abrir un poco las puertas de la Universidad a la calle, como tratamos de hacer con todas nuestras iniciativas, con el fin de poder establecer esa conexión y ese contraste”.

Es objetivo también de esta iniciativa que el conjunto documental reunido sea heterogéneo a todos niveles. Es decir, que incluya documentos materialmente muy distintos, escritos o creados por personas de todas las edades, en contextos diferentes, y que tipológicamente presenten también la mayor diversidad posible. Así, subrayan ambos profesores que entre los documentos que está produciendo el alumnado predominan las autobiografías y las entrevistas orales, y entre los que están buscando testimonios para integrarlos en el fondo, los dibujos infantiles, las cartas, las fotografías y los vídeos, canciones o historias reales y ficticias creadas y publicadas sobre todo en blogs o en redes sociales como Instagram.

Además, desde la biblioteca están reuniendo también una colección de publicaciones y creaciones impresas y digitales (novelas y cuentos, estudios históricos y científicos, recopilaciones de cartas, memorias, diarios, relatos en primera persona, series de televisión, documentales, etc.).

Las vivencias de la gente corriente

En un momento en el que la información sobre la pandemia nos inunda cada día, el objetivo de Verónica Sierra y Antonio Castillo es que en el futuro este periodo histórico pueda conocerse en profundidad con diversidad de testimonios. Lo que aporta este proyecto es conocer las historias de vida de personas corrientes durante la pandemia. “Lo que le pasa a la ciudadanía de a pie es algo que a muchos historiadores de otras épocas distintas a la actual nos hubiera gustado encontrar en los archivos, pues solo teniendo en cuenta a todos y todas, y no solo a quienes ostentan cargos públicos, gozan de una posición privilegiada o protagonizan determinados acontecimientos, como ocurre a menudo, podemos construir una historia inclusiva, que no margine ni silencie a nadie”, afirman.

De cara al futuro, Antonio Castillo destaca que es clave la colaboración del archivo universitario en el proyecto, puesto que la intención es que todos los testimonios producidos y/o recogidos pasen a formar parte de sus fondos y de los del Archivo de Escrituras Cotidianas del grupo de investigación. Además de configurar este “acervo documental”, los testimonios serán objeto de un premio que será organizado por el alumnado en el segundo cuatrimestre, y de una exposición didáctica que esperan poder celebrar al final del presente curso o a inicios del próximo.

Verónica Sierra declara que la intención es que esta exposición pueda luego circular por otras Facultades de la Universidad de Alcalá y por los hospitales universitarios, así como por centros culturales (bibliotecas municipales, centros sociales, casas de la cultura, etc.) y por centros educativos de Primaria y Secundaria. Además, “si las energías nos acompañan, no descartamos también publicar una antología, siempre que los autores y autoras de los testimonios conservados nos den su permiso”, concluye el profesor Castillo.

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