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Haciendo memoria de la memoria: un documental rescata la exhumación de la fosa de un "feudo de la izquierda", diez años después

Fotograma del documental 'La Fosa Nº1'

"La madrugada del 3 de abril de 1939 fueron fusilados diecisiete hombres en la localidad toledana de Menasalbas. Algunos eran soldados republicanos que volvían de una guerra que supuestamente había terminado hacía dos días. Sus restos, golpeados, mutilados y torturados fueron a caer en una fosa minúscula hecha con prisas al lado del cementerio del pueblo, casi a ras de superficie y con el grosor justo para que cupiesen dos cuerpos". Así comienza el documental 'La Fosa Nº1' un trabajo financiado por la Diputación de Toledo e impulsado por la Federación Estatal de Foros por la Memoria.

El trabajo documental recoge la exhumación de la fosa en la localidad toledana, que se realizó en el año 2010. Es, por así decirlo, un ejercicio de memoria de lo que fue en su momento una apuesta por la dignificación y la reparación de "todas las víctimas del franquismo". "Más de setenta años después, se inicia la exhumación de los restos de estas diecisiete personas para conocer la verdad, hacer justicia y reparar dentro de lo posible los actos macabros de la historia". Las víctimas fueron asesinadas por quienes ejercían una suerte de "turismo criminal" en el que personas de otros pueblos se dedicaban a apresar y fusilar a los acusados de simpatizar con la República.

La Diputación de Toledo ha financiado la producción del documental, destacando que “haber podido financiar la producción del documental que muestra los trabajos de exhumación de la fosa nº 1 de Menasalbas, es fundamental para recuperar el nombre y el rostro de los 17 republicanos fusilados”. Menasalbas fue un "feudo del Partido Comunista", un "feudo de la izquierda", explica en el documental, el coordinador de la exhumación, José María Pedreño.

La localidad, al sur del Tajo, pasó de ser este feudo a "ser todo lo contrario", debido a la represión de la posguerra. De hecho, la brutal represión acabó "con toda la izquierda" de la zona. Pedreño reclama en el documental que la intención de la exhumación fue una manera más de reivindicar por lo que tanto han luchado las asociaciones memorialistas: que sea el Estado el que se haga cargo de la recuperación y la dignificación de las víctimas del franquismo. No voluntarios, como fueron también en este caso. El documental también recoge testimonios de los familiares, como el caso de Juan Espinosa, hijo del jornalero Lucio Espinosa.

"No sé qué decir", explica Juan cuando se muestran las pintadas de 'Viva Franco' y otras de ensalzamiento del franquismo, que aparecieron en la zona de la fosa. Mario García, diputado de Unidas Izquierda Unida Podemos, es bisnieto de una de las víctimas, Ladislao Ruiz, "Cazoleta". "La radicalidad de la derecha del pueblo sigue siendo patente. En 2010, el archivo estaba coronado con dos fotos, una de Primo de Rivera y otra de Franco. Así era el Archivo Municipal del Ayuntamiento", recalca. De hecho, recalca que entonces, cuando se produjo la exhumación, el Gobierno municipal "todo lo que hizo fue poner pegas". "El único que parecía querer ayudar era el alcalde. Su actitud era la única que fue diferente. El resto, llegó a comportarse de manera miserable", afirma.

Por eso destaca la importancia de haber podido sacar adelante el documental, la "guinda" de un trabajo que ha supuesto "muchísimas horas y mil cosas que preparar". Entonces, la agrupación de familiares, a la que pertenece, se organizó para poder pedir las ayudas al Ministerio de Presidencia, en época de José Luis Rodríguez Zapatero. "Solicitábamos ayuda y amparo. La exhumación tenía esta característica de que los familiares querían recuperación inmediata, pero también dignificar la figura de sus familiares. Estaban encantados de que se hiciese un estudio histórico y que no hubiese problemas en hablar de la significación política de algunos de los represaliados".

Algunos eran simpatizantes de la izquierda local, recuerda, pero no todos. "Mi bisabuelo era alguacil de campo y trabajador del Ayuntamiento. Tenía hijos milicianos en el ejército", recuerda. Su abuela materna, la hija, murió meses antes de la exhumación. "Para ella hubiese sido un orgullo por su padre y los compañeros de su pueblo".

Arturo Peinado es ahora el presidente de la Federación Estatal de Foros por la Memoria y recalca que la suerte fue que en esa época había por lo menos tres cámaras trabajando de manera permanente alrededor de los trabajos de exhumación, lo que permitió tener bastante material gráfico acumulado. "La selección de imágenes se ha prolongado durante mucho tiempo. Lo cerramos prácticamente a finales de 2019, pero luego vino la pandemia", explica. Coincide en que el ambiente en Menasalbas no fue el mejor para realizar los trabajos en la fosa número 1, y señala también que se sabe que hay otras dos, pero irrecuperables.

"La represión fue tan brutal, que la mayor parte de los hijos y nietos de las personas asesinadas o republicanas fueron abandonando el pueblo. Se crearon enormes dificultades para realizarse y la situación no era sencilla. "Nadie cobró nada. Fue un trabajo totalmente voluntario de entre 30 y 40 personas, todos trabajando por principios e ideas. El carácter de militancia de memoria democrática es uno de los elementos fundamentales del documental", afirma. También resalta que el trabajo antropológico lo realizaron seis mujeres muy jóvenes, que se encargaron de identificar los restos. "Es algo muy llamativo. Pero todo se hizo por conciencia democrática y por un sentido de justicia".

También resalta la participación de las familias, que han otorgado una gran emoción al trabajo audiovisual, y con quien trabajó permanentemente una psicóloga, para conocer la historia de las familias y cómo el asesinato de sus familiares les afectó. "Era un sentimiento de cierre de duelo de 70 años", reflexiona. También, resalta, se debió hacer una importante labor de divulgación, pues se sufrió la "rumorología de mala fe", en la que se les llegó a acusar de haber llevado ellos mismos los restos que se exhumaron. Desde la productora Wei Films recalcan que su trabajo fue darle sentido a las imágenes acumuladas por la Federación y poder hacer una narración sensible, en las distintas dimensiones tratadas durante los trabajos.

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