Un testigo de 'caso ataúdes' dice que no pudo ver a su padre porque les dijeron que el féretro estaba precintado
Un testigo del conocido como “caso ataúdes” ha asegurado este martes que su familia y él no pudieron ver por última vez a su padre fallecido, aunque así lo solicitaron, porque operarios de la funeraria les dijeron que no podían destapar el féretro debido a que el ataúd estaba precintado.
El testigo, quien perdió a su progenitor el 1 de enero de 2004, ha declarado durante esta jornada en el juicio que se sigue en la Audiencia de Valladolid contra veintitrés personas acusadas de retirar féretros a los difuntos justo antes de su cremación, para llevarlos de nuevo al tanatorio y ponerlos otra vez a la venta en una funeraria.
Un testigo de 'caso ataúdes' dice que no pudo ver a su padre porque les dijeron que el féretro estaba precintado
Durante su comparecencia, el perjudicado ha relatado que, cuando se destapó este caso, se dieron cuenta de que cosas que ocurrieron en el funeral de su padre que “no eran normales”.
Ha explicado que su progenitor falleció en Villajoyosa (Alicante) y que el velatorio se llevó a cabo en el tanatorio del grupo El Salvador, en Valladolid, desde el que el féretro fue conducido al cementerio de Santovenia de Pisuerga (Valladolid).
El testigo ha especificado que una hermana suya reside en Tenerife y tuvo problemas para coger un vuelo pronto debido a las fechas en las que se produjo el fallecimiento, en Año Nuevo, y llegó al camposanto unos cinco o diez minutos antes de que metieran el ataúd para la incineración.
Su hermana le pidió entonces que manifestara a los operarios de la funeraria que metieran el ataúd en una sala y destaparan el féretro porque quería despedirse de su padre.
El testigo ha concretado que así lo solicitó a los trabajadores, quienes le contestaron que “era imposible abrir el féretro porque estaba cerrado y precintado”.
“No nos dejaron entrar a despedirnos” a una sala, “nosotros estábamos en la calle” y, cuando se ha conocido este caso, “hemos atado cabos del porqué no nos dejaron ver a mi padre”, ha subrayado.
Acerca de su sentimiento al conocer el 'caso ataúdes', ha especificado que es hijo de padre payo y madre gitana y, como en otras culturas, “en la cultura gitana a los muertos se les respeta, venera y añora”.
“Que se pueda haber manipulado el cuerpo de mi padre en mi familia ha caído fatal”, ha expresado.
“No creí que pudieran existir personas con una catadura moral tan ínfima como para robar la dignidad de las personas fallecidas”, ha expuesto otro de los testigos sobre su reacción al conocer este caso tras el fallecimiento de su padre el 7 de enero de 2004.
“No daba crédito” al saber el posible fraude con los difuntos, ha remarcado en el mismo sentido otra testigo, quien se ha preguntado a quién velaron tras el fallecimiento de su padre el 6 de junio de 2009 y ha dicho al ser preguntada sobre si quería reclamar lo que le correspondiera que no tanto por el dinero, pero sí para que paguen por lo que han hecho con el sentimiento de la gente.
Otra de las personas que ha declarado este martes y que perdió a su progenitor el 4 de noviembre de 2001 ha manifestado que se enteró de la supuesta estafa con los ataúdes por la prensa y se dirigió entonces al juzgado.
“Que mala suerte si nos ha tocado, si no son las cenizas de mi padre”, pensó tras conocer lo ocurrido, ha subrayado, antes de que otro testigo exclamara ¡nos han engañado como a tontos!.
Otro perjudicado ha narrado cómo la última vez que su familia y él vieron a su padre, quien murió el 31 de diciembre de 2002, fue en el tanatorio y en el cementerio no volvieron a ver “ni la caja ni nada”.
La vista oral continuará mañana con más declaraciones de testigos.
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