eldiario.es

9

CATALUNYA

Ojos que no ven, inversiones en bombas

Los conflictos que ocurren a muchos quilómetros de nuestra rutina no son tan distantes a nuestro país ni a nuestro hogar puesto que parte de la llama que aviva estas contingencias se fabrica dentro de nuestra propia casa

Sudán del Sur, Irak, Siria y Líbano. Afganistán, Ucrania, Israel y la República Democrática del Congo. Estos son solo algunos de los muchos países con o que han sufrido contiendas bélicas. Los medios hablan de ellos normalmente y nos actualizan unos escenarios que muy lejos nos quedan; situaciones que ocurren en áreas remotas, a muchos quilómetros de nuestra rutina.

Desafortunadamente, estos conflictos no son tan distantes a nuestro país ni a nuestro hogar puesto que parte de la llama que aviva estas contingencias se fabrica dentro de nuestra propia casa.

El pasado mes de noviembre, la organización holandesa PAX publicó la quinta actualización del informe llamado “Inversiones Mundiales en Bombas de Racimo. Una responsabilidad compartida”. Este incorpora otra entidad financiera más que invierte en “acciones o bonos de empresas productoras de bombas de racimo”: El Banc de Sabadell. El informe concreta que el noviembre del 2013, 40 empresas de diferentes regiones concedieron un crédito de 1.960 millones de dólares a 5 años a la empresa Aliant Techsystems, 15 de los cuales fueron proporcionados por el Sabadell. Alliant Techsystems (ATK) “es una empresa líder en la fabricación de municiones, armas de ataque, misiles de alerta, accesorios de tiro y estructuras de aviones militares, entre otros”, continúa. Según el informe, el Banc de Sabadell es una de las 151 entidades financieras de todo el mundo que entre 2011 y 2014 han invertido 21.600 millones de dólares en empresas fabricadoras de bombas de racimo.

La bomba de racimo, o bomba fragmentaria, es un arma que puede llegar a contener en su interior centenares de pequeñas mini bombas explosivas o “bombetas”. Cuando la bomba de racimo explota, se abre y expande las mini bombas que destrozarán todo aquello que encuentren en un radio de 15 metros. Estas bombas pueden ser lanzadas desde el aire o desde tierra. Pero estas pueden no explotar en el momento quedando dispersadas por el territorio y matando y mutilando a civiles 40 años después del fin del conflicto.

Así que mientras abrimos cuentas y disfrutamos de los servicios de estos negocios contribuimos con ellos al financiamiento y consecución de estas alejadas guerras.

Podría parecer que ponernos una venda en los ojos y que la distancia geográfica de las guerras son excusas suficientes para no sentir responsabilidad alguna por permitir impunemente que estas bombas las fabrique el vecino del cuarto, pero no podemos evitar que por detrás nuestro haya una voz diciendo que España fue uno de los 94 países firmantes (hoy, 115) de la Convención sobre Bombas de Racimo mediante el cual se prohíbe el uso, producción, almacenamiento y transferencia de estas bombas.

El uso de las bombas de racimo en conflictos bélicos viola las leyes del Derecho Internacional de la Comisión Internacional de la Cruz Roja (CICR por sus siglas en inglés), el cual especifica que ésas no deben ser empleadas en zonas pobladas debido a que sus efectos “abarcan zonas muy amplias y pueden tener repercusiones muy graves”.

El uso de las bombas de racimo en conflictos como por ejemplo, el reciente ocurrido en Ucrania viola las leyes de la guerra debido a los daños absolutamente indiscriminados que provoca. En Siria, desde mediados del 2012, el 97% de las muertes causadas por este tipo de bombas son civiles. Esta voz nos seguirá diciendo que, a lo largo de todos estos años, más de 100.000 personas civiles ha muerto sin que nada hayan tenido que ver con ningún actor armado o del anterior conflicto, como en Iraq dónde, al poco de finalizar la guerra, UNICEF determinó que más de 1.000 niños y niñas habían muerto a causa de las bombas de racimo sin explotar.

El uso de las bombas de racimo no debe estar permitido porque escapa a todo razonamiento lógico y racional de cualquier ser humano. Y mucho menos debemos permitir que otros ayuden a su producción y comercialización con nuestro dinero implicándonos indirectamente en el negocio de la guerra y la muerte. De seguir así, evidentemente las guerras y los enfrentamientos nunca llegarán a su fin porque siempre habrá alguien en el sótano de casa contribuyendo a ello. Pero ¡shht! Que en verdad no lo sabemos porque, aunque lo oigamos, no lo vemos.

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha