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El 62% de las inmobiliarias en Barcelona acceden a vetar a inmigrantes cuando se lo pide el propietario

Vecinos del barrio del Raval hacen compras

elDiario.es Catalunya

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La mayoría de las agencias inmobiliarias que operan en Barcelona aceptan vetar a inmigrantes para el alquiler de pisos cuando se lo piden los propietarios. Un estudio del Ayuntamiento ha constatado que el 62,3% de las empresas que hacen de intermediarias en el arrendamiento de pisos en la ciudad no tienen inconveniente en rechazar a los inquilinos extranjeros mediante cualquier tipo de excusa.

El estudio, elaborado por la concejalía de Derechos de Ciudadanía, que dirige Marc Serra, se ha llevado a cabo mediante una encuesta en la que han llamado a 350 agentes inmobiliarios haciéndose pasar por propietarios interesados en alquilar una vivienda. La muestra la ha elaborado la cooperativa Broll SCCL y es la segunda entrega sobre racismo en el sector inmobiliario. En el primer informe, publicado hace un año, los encuestadores se hacían pasar por distintos perfiles de inquilinos, unos con apellidos autóctonos y otros con árabes, y detectaron que estos segundos tienen menos probabilidades de que les contestasen a sus solicitudes.

En esta ocasión, la intención del consistorio era detectar la tolerancia de los agentes inmobiliarios a las exigencias racistas de los propietarios. En este sentido, la ley prohíbe la discriminación en el acceso a la vivienda y los anuncios de pisos no incluyen vetos a inmigrantes u otros colectivos racializados –salvo excepciones, que han sido multadas–, pero desde hace años las entidades antirracistas alertan de que esta exclusión sí existe en la práctica. 

Los resultados del estudio muestran no solo que un 62% de las inmobiliarias están predispuestas a aplicar ellas mismas criterios racistas de selección, sino que otro 23,7% acepta de forma indirecta facilitar este filtro (entre ambas, suman el 86%). Es decir, que acceden a remitirle al propietario los perfiles de los candidatos a alquilar el piso, incluida la mención de si es o no inmigrante, para que sea el arrendador quien decida. Del 14% restante, cerca del 10% se niegan a complacer las demandas discriminatorias de los propietarios y el otro 4% simplemente esquiva la petición. 

La encuesta realizada por Broll SCCL permite también acceder al catálogo de respuestas que ofrecen las inmobiliarias ante semejante propuesta. Muchas de ellas, de entrada, ya advierten de que esta petición discriminatoria no la van a publicar en ningún anuncio, pero que aplicarán el filtro igualmente. El estudio incluye algunos ejemplos: “No lo ponemos en ningún lado porque queda feo, pero lo filtramos, y para que no se sienta ofendido [en referencia al arrendatario inmigrante rechazado] le explicamos que ya está alquilado o lo que sea, y ya no hacemos la visita”, les contestó una de las agencias encuestadas. “No pasa nada, igual que hay personas que no quieren animales, hay propietarios que no quieren inmigrantes”, les respondió otra. 

Sin poderlo cuantificar, la encuesta también permite detectar cómo las agencias inmobiliarias identifican si el candidato a inquilino es inmigrante o no: comprobando su nombre y apellidos, su rasgos lingüísticos como el acento, sus rasgos fenotípicos… Y, finalmente, con el documento de identidad. Un agente les respondió: “Nosotros hacemos bastante filtro por teléfono, por su manera de hablar ya sabemos de dónde proceden, o con el nombre, y por si no es algo seguro les pedimos documentación antes de la visita. Siempre filtramos antes de la visita para no perder el tiempo”. 

En cuanto a la excusa que le darían al inquilino descartado, la mayoría aseguran que simplemente dirían que no cumple con el perfil adecuado o que el piso ya ha sido alquilado. El estudio concluye en este sentido que la confirmación de que se usarán el “engaño y la mentira” denota “conciencia de la práctica discriminatoria que llevan a cabo”. Es decir, que saben perfectamente que lo que hacen va en contra de la normativa contra la discriminación.

Por último, el informe también recopila las respuestas de aquellas inmobiliarias que se niegan a discriminar a los inquilinos. Lo hacen por tres razones, según se desprende de sus comunicaciones: por “reafirmación antirracista”, porque quieren cumplir la ley y el código deontológico y porque por “experiencia en el ejercicio de la profesión como antídoto ante los estereotipos étnicos”. Esta última la ejemplifican nuevamente con una respuesta real de una inmobiliaria: “¿Que hay inmigrantes que no pagan? Claro que los hay. Y españoles, también. Esto es así y te lo digo por experiencia”. 

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