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Catalunya deja caer dos tercios de las licencias de VTC y endurece sus requisitos

Un taxi pasa por delante de un VTC de Cabify en una calle de Barcelona

Arturo Puente


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Los vehículos de pasajeros con conductor (VTC) van a reducirse a su mínima expresión en el área metropolitana de Barcelona, después de varios años de guerra entre los taxistas y compañías como Cabify o Uber. El Govern ha aprobado este martes una nueva regulación que dejará caer cerca de dos tercios de las actuales licencias, que se cifran en unas 4.000, al tiempo que aumentará los requisitos para mantener el derecho a seguir operando. La condición más dura será que los vehículos que operen como VTC en el ámbito de la corona metropolitana deberá tener una longitud de al menos 4,90 metros, lo que forzará a un cambio de coche de la mayoría de los conductores.

En principio la práctica totalidad de las licencias VTC debían decaer en octubre de este año, cuando el llamado 'decreto Ábalos', por el anterior ministro, dejaba de estar en vigor. Ante este problema las administraciones autonómicas se han apresurado a hacer sus propias regulaciones, la mayoría de carácter provisional. Es el caso de Catalunya, donde el Govern ha pactado con el PSC un decreto que solo puede extenderse durante dos años, prorrogables a otros dos, y que aprovecha para restringir las licencias concedidas al tiempo que trata de mantener los puestos de trabajo efectivos en el sector.

Ante un escenario en el que la mayoría de licencias iban a convertirse en papel mojado, lo que hace Catalunya es prorrogar aquellas que cumplen unos requisitos, tales como estar ya asociadas a un vehículo o haber dado servicio de transporte de viajeros con conductor durante el último año. De las actuales 4.000 licencias concedidas a nivel estatal, solo 2.700 tienen un vehículo asignado y, de esa cifra, solo unas 1.500 han dado servicio en el último año. Son por tanto estas las que podrán mantenerse a partir de ahora. La regulación afecta a los trayectos considerados urbanos, es decir, por dentro del área metropolitana de Barcelona, pero no a otras zonas de Catalunya, como el transporte privado entre localidades alejadas de la capital.

Nuevos requisitos

La cifra de 1.500 conductores con licencia VTC es una estimación del departamento de Territorio, que ha elaborador el decreto y lo ha negociado con el PSC. Sin embargo, la previsión del Govern es que ese número todavía pueda descender en la práctica, debido a los requisitos que se introducirán para que las licencias puedan mantener su vigor. Entre las nuevas condiciones figuran unos requisitos para el coche, como es la ya citada de tener al menos 4,90 metros de largo, además de disponer de la etiqueta CERO o ECO. Esta medida, reclamada por los socialistas, forzará una importante renovación del parque movil de VTC, para convertirlo en un servicio mucho más dirigido a los coches de alta gama o a los vehículos tipo monovolumen, muy utilizados durante los congresos y los transportes por la ciudad asociados al trabajo.

También se establecen nuevas obligaciones para el conductor. De entrada, el se armonizará con el que se exige para el taxi, ya que antes estaba permitida una cobertura menor. El conductor deberá acreditar además que tiene el carné desde hace al menos dos años. El decreto permite además que las administraciones locales puedan imponer algunos otros requisitos, como ciertos niveles de formación para los trabajadores, por ejemplo conocer la geografía local o competencias lingüísticas básicas.

El servicio continuará teniendo las diferencias con el taxi tradicional que ya reguló en su momento la Generalitat, como la prohibición de recoger pasajeros de forma espontánea y la obligación de precontratar el servicio con 15 minutos de antelación.

El Govern calcula que en Catalunya ya hay unos 700 conductores que disponen de licencia y que cumplen con todos los requisitos, por lo que las dudas se centran en las otras 700 u 800, que deberán mejorar en cuestiones como renovar el vehículo o cumplir los nuevos requisitos.

Cabify carga contra la nueva regulación

Una de las principales empresas del sector de la VTC que se verá afectada por el nuevo decreto es Cabify, empresa que a diferencia sde Uber se ha mantenido en Barcelona desde el año 2016 pese los vaivenes regulatorios. El nuevo marco normativo provocará “que miles, en de profesionales pierdan sus puestos de trabajo en los próximos meses, con las consecuencias sociales y económicas que esto tendrá en Barcelona en particular y en Catalunya en general”, se queja la empresa en un comunicado, en el que también consideran que las restricciones juegan en contra de un modelo de movilidad sostenible en el que “convivan diversos modelos de movilidad”.

La empresa se queja especialmente de la normativa por la que todos los coches VTC deberán ser ahora de tipo largo, con más de 4,90 metros de longitud, unos modelos que corresponden a coches de alta gama o a furgonetas de pasajeros y que apenas representan el 1% del parque movil español. Una exigencia que a juicio de Cabify “no aporta ningún beneficio al interés general de la ciudad ni del ciudadano”.

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