El conseller de Interior: “No se ha purgado a nadie, en los Mossos hay mucha movilidad interna”

Elena, junto al director general de la policía catalana, Pere Ferrer

Sin salirse del guion. Así podría definirse el paso del conseller de Interior, Joan Ignasi Elena, por el Parlament para dar cuenta de la treintena de ceses en los Mossos d'Esquadra, que la oposición califica de “purga”. “No se ha purgado a nadie, en los Mossos hay mucha movilidad interna”, ha defendido Elena.

Llegaba Elena a la comisión de Interior cuando todavía se sienten réplicas del terremoto causado por el cese del major de los Mossos d'Esquadra, Josep Lluís Trapero, y del intendente Toni Rodríguez, el jefe de los mossos al cargo de las investigaciones por corrupción. El conseller ha rechazado que los cambios respondan a un intento de injerencias políticas en la policía catalana y ha equiparado las críticas a “insinuaciones que no tienen más base que la de querer poner en duda la imparcialidad del trabajo de los Mossos d'Esquadra”.

Elena ha dedicado más tiempo de su intervención inicial en hablar de Rodríguez que del major, de quien se ha limitado a expresar que “era la persona más adecuada para dirigir el cuerpo durante el tiempo que lo dirigió”. Del cese del exresponsable de las investigaciones sobre corrupción tras solo seis meses en el cargo Elena ha dicho que los cambios de destino son “algo que pasa habitualmente” en el cuerpo y ha argumentado que el envío a la comisaría de Rubí (Barcelona) de Rodríguez “no es un castigo” sino “un reto policial muy relevante”.

Según Elena, las “acusaciones de tapar la corrupción no tienen ningún sentido”, y ha dado varios motivos para ello. Dos son plenamente subjetivos y políticos: su “compromiso personal” contra la corrupción y también el de ERC, el partido que le propuso para el cargo, porque “en 90 años no ha tenido casos de corrupción”.

Además Elena ha remarcado que la praxis de toda la unidad anticorrupción de los Mossos “se caracteriza por el hermetismo de su labor y sus agentes”, y ha elogiado al nuevo jefe, el intendente Ramon Chacón, por “su habilidad directiva, capacidad de liderazgo y diálogo”. “La labor policial no puede recibir ninguna instrucción política sobre quién debe ser investigado”, ha añadido.

La oposición no ha dudado en arremeter contra Elena y los ceses en los Mossos. Solo ERC y Junts, los partidos que forman el Govern, han arropado al conseller, mientras la CUP ha evitado cargar contra los cambios porque, en palabras del diputado Xavier Pellicer, “lo importante no es el quién sino el qué”.

El extitular de Interior y ahora diputado del PSC–Units per Avançar, Ramon Espadaler, ha lamentado que los ceses de Trapero y Rodríguez “tienen toda la pinta de purga y de aviso a navegantes”, y ha criticado que Junts y ERC trasladen sus “equilibrio internos” a los Mossos d'Esquadra. Desde los 'comuns', el diputado Marc Parés ha criticado que los cambios responden “a un modelo de policía gubernativa” y no de proximidad.

La representante del PP, Lorena Roldán, ha afeado que Elena se ampare en la “feminización” del cuerpo para defender los cambios. “Han cambiado hombres por hombres. Es inaceptable que se aprovechen del sacrificio de las mujeres para intentar tapar depuraciones”, ha remarcado. Matías Alonso, de Ciudadanos, ha criticado que los mandos relevados “estaban igual de preparados” para los proyectos que los nuevos responsables. “Priman la sumisión de la cúpula policial al poder político”, ha lanzado el diputado de Vox Sergio Macián.

Los grupos de la oposición han incidido en el hecho “inédito” de que el intendente Rodríguez tuviera que pedir amparo al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) ante las injerencias que el antiguo jefe de los Mossos, Eduard Sallent –ahora número dos del nuevo jefe, Josep Maria Estela– en las investigaciones por corrupción. “Usted no estaba, pero su director general actual [en referencia a Pere Ferrer] y uno de los comisarios actuales de la jefatura [Sallent] sí. ¿No le pareció que debía investigarse?”, ha subrayado Espadaler.

En sus réplicas, Elena ha insistido en que ni conoce ni conocerá las investigaciones sobre corrupción, además de recalcar que si sabe de alguien en el departamento o el cuerpo que intente “traspasar el blindaje” que deben tener los investigadores, lo destituirá. Y ha anunciado que la unidad anticorrupción pasará de doce a treinta agentes. Tras negar y una otra vez haber acometido una purga, Elena ha admitido que este lunes no podría convencer a los diputados de la oposición debido a sus “prejuicios”. “Pero el tiempo pone y quita razones, y les convenceremos con hechos”, ha augurado.

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