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Una década de decadencia en Rodalies: los retrasos se han doblado desde 2012

En el año 2022 hubo incidencias graves en Rodalies cuatro de cada cinco días

Victòria Oliveres / Arturo Puente

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El PSOE y ERC han cerrado un acuerdo por el que el Ministerio de Transportes traspasará a la Generalitat el servicio de Rodalies, las cercanías de Catalunya. El acuerdo incorpora transferir el control económico del servicio, constituir una empresa mixta para sustituir al actual operador, Renfe, e iniciar un lento cambio de titularidad de las vías. El conjunto de medidas son de calado y suponen un punto de inflexión en la gestión de Rodalies, un servicio que lleva una década sufriendo un claro declive debido, principalmente, a la falta de inversiones.

No es una novedad decir que el servicio de Cercanías de Renfe, que cose el Área Metropolitana de Barcelona, tiene graves problemas de puntualidad y fiabilidad. Como publicó elDiario.es en exclusiva el pasado mes de mayo, en 2022 hubo incidencias graves en Rodalies cuatro de cada cinco días y se cancelaron más de 2.000 trenes. 

Pero esta situación no ha sido siempre así. elDiario.es ha accedido y analizado, gracias a una solicitud de transparencia, todos los datos sobre el conjunto de las incidencias graves que se registraron a lo largo de la última década, entre 2012 y 2022. Esto es, las que produjeron retrasos acumulados de más de 100 minutos.Este empeoramiento ocurre además con todas las métricas que se empleen. Si se compara el promedio de incidencias de los últimos años (2021 y 2022) con los primeros disponibles en la serie (2012 y 2013), vemos que los trenes con retraso grave han aumentado un 135%, los minutos de retraso acumulados de estos viajes han crecido un 112% y los pasajes cancelados se han multiplicado por cuatro.


Así han aumentado las incidencias en Rodalies

Evolución anual de las incidencias graves en la red de Rodalies de Catalunya. Se muestran también los trenes retrasados a causa de estas incidencias, los minutos acumulados de retraso y las cancelaciones

Fuente: ADIF, vía Departament de Territori


¿Y este aumento cómo se plasma en el día a día de los pasajeros? Si hace una década había incidencias en la red de cercanías aproximadamente la mitad de los días, en los últimos años este porcentaje se ha disparado y ya son más de 2 de cada 3 los días con retrasos graves en algún punto. Desde 2018 ha habido al menos una incidencia que causa retraso grave más del 65% de los días, una cifra que en 2022 rozó el 80%. 

Por meses, sin contar abril y mayo de 2020, en pleno confinamiento, hay que remontarse a marzo de 2018 para encontrar un mes con incidencias menos de la mitad de los días, como se puede ver en el siguiente gráfico.



Los expertos explican este cambio a peor porque la falta de inversiones, que comenzó con la década, fue haciendo mella en la infraestructura hasta llevarla a una situación cercana al colapso efectivo.

Entre el año 2010 y 2012, la inversión ejecutada del Estado en ferrocarriles catalanes cayó a la mitad, desde los cerca de 1.000 millones a los 470. Desde entonces y hasta el año 2021, la cifra total nunca volvió a superar los 250 millones anuales, lo que sumió a la red de cercanías en un bache difícil de recuperar. Con la llegada del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos el impulso inversor se recuperó, con una media de 600 millones anuales en los últimos tres años.

Los expertos aseguran que, pese a ese nuevo impulso económico, la red de Rodalies está tan maltrecha que necesitaría mantener ese ritmo durante más de una década para volver a ponerse a punto. Además, no todas las líneas han quedado igualmente comprometidas. Con los datos que ha analizado este diario, puede observarse que, pese a que las afectaciones graves suben en todos los trayectos, en algunos el aumento de los problemas está por encima de los 15 puntos respecto a hace una década.



El acuerdo entre el PSOE y ERC supone un traspaso de entrada de tres tramos principales: la línea del Maresme de la R1, la línea entre El Papiol - L’Hospitalet – Vic - Puigcerdà de la R3 y la línea Sant Vicenç de Calders – Barcelona de la línea R2Sud.  Las tres líneas se sitúan en la parte media de la tabla.

En el siguiente mapa puede verse con más precisión cómo ha empeorado la red de Rodalies a lo largo de la última década, bajando al detalle de cada estación:


Una decada de incidencias en la red de Rodalies de Catalunya

Número de incidencias en la estación o en algún trayecto que pasa por la estación entre 2012 y 2022. Pulsa en cada círculo para tener más detalle

0 incidencias SS SS SS SS >100 incidencias

Fuente: ADIF, vía Departament de Territori


Las zonas que peor desempeño han tenido a lo largo de la década son puntos neurálgicos o puntas de la red, como Maçanet Massanes (+56%), Montcada Bifurcación (+48%), Estació de França (+47%), pero también en estaciones de paso como la de Barberà del Vallès (+50%) o Cerdanyola (+53%), que han resultado especialmente castigadas.

Los datos que se exponen en este reportaje corresponden a los informes que elabora Adif, en parte con datos de Renfe. Es, en definitiva, la empresa pública que gestiona la infraestructura quien acaba teniendo la última palabra sobre la atribución de las causas de una incidencia, algo que puede generar ciertas desavenencias entre Adif y la empresa operadora, Renfe.

Si hablamos de atribución de los problemas a través de estos datos oficiales, un fenómeno que llama la atención es que las incidencias responsabilidad de Renfe se han cuadruplicado en la última década, mientras el resto se mantenían dentro de una horquilla estable.

En concreto, desde el año 2020, Renfe disparó sus minutos de retrasos anuales en Rodalies, de los 54.000 a 121.000 minutos un año después. Y en 2022 siguieron al alza, alcanzando la disparada cifra de 140.000 minutos por causas imputables a la operadora, cerca de la mitad del total.



Fuentes de Renfe ya explicaron a este diario en mayo la razón de que ocurriera esto, aduciendo un “problema puntual”. “Ocurrió durante y después de la pandemia, cuando se jubilaron algunos maquinistas. Para que se incorporen nuevos necesitan la homologación en cabina, pero por las distancias de seguridad se dejó de hacer o se hacía con un único alumno. Por todo ello, la reposición de nuevos maquinistas fue más lenta de lo normal”, indican.

Uno de los principales cambios que se esperan con el traspaso de Rodalies es el cambio en la operadora. Según se ha firmado, la Generalitat y el Estado constituirán una nueva empresa mixta, al 50%, que se convertirá en el nuevo operador que desplazará a Renfe. Con una nueva empresa gestionando la circulación de los trenes, la Generalitat confía en poder reducir de forma drástica las incidencias del servicio.



El análisis de 11 años en total de incidencias en Rodalies también permite poner la lupa sobre qué tipo de problemas han causado más minutos de retaso. La primera es “tránsito indebido”, una forma técnica de denominar a las entradas de personas en las vías que también suele ser una forma de hablar de arrollamientos. Este tipo de accidentes no son, afortunadamente, muy frecuentes, pero sí se producen de forma estable año tras año y además generan muchos retrasos cuando se producen muertes.

Pero la segunda causa, que son “otras incidencias de operación”, es una categoría que debe su segunda posición a la intensidad con la que se han producido en los últimos dos años. Se trata de problemas que siempre son de la operadora, pero que son imposibles de identificar, pues caen en el cajón de sastre de “otras”.



Finalmente, una curiosidad en la que permite fijarse la abundancia de los datos disponibles. Los días que más retrasos se acumulan son los lunes y los viernes, es decir, primer y último día de la semana laboral. En el caso del lunes, es un día de uso muy masivo, cosa que sin embargo no pasa con igual intensidad los viernes.

Los datos expuestos, oficiales de Adif, dan cuenta de la larga agonía que ha sufrido el servicio de Rodalies, que había llegado en los últimos años a un nivel de incidencias que generaba graves afectaciones a los usuarios. Los cambios pactados para la gestión son una larga reivindicación de la Generalitat y que apoya una amplía mayoría social en Catalunya, tal como reflejan los sondeos del CEO. Sin embargo, las mismas cifras de la década pasada son una advertencia para el futuro: en el mejor de los casos, deberán pasar años antes de que se observen mejoras.

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