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CATALUNYA

ENTREVISTA | Sara Cardona

La sindicalista que votó 'no' a los sobresueldos de CatalunyaCaixa: "Los consejeros eran corderitos de la dirección de la caja"

Entrevista con Sara Cardona, la única integrante del consejo de CatalunyaCaixa que se negó a aprobar los aumentos de sueldo de los dos exejecutivos de la entidad por los que se juzga a Narcís Serra y a otros 40 exdirectivos

"Después de pedir dinero al FROB se subieron el sueldo. Era indignante y nadie dijo nada, pero las miradas mataban, sobre todo las de Adolf Todó", asevera

"Cuando denunciaba la mala situación de la caja, estoy segura de que pensaban 'mira, ya pide la palabra la toca pelotas'", dice Cardona

Cardona, con las cartas que envió a la Generalitat y al Banco de España sobre CatalunyaCaixa

Cardona, con las cartas que envió a la Generalitat y al Banco de España sobre CatalunyaCaixa O.S.

Sara Cardona trabajó durante cuarenta años en Caixa Catalunya. Fue la única integrante del consejo de administración de la caja, donde estaba en representación de los trabajadores por el sindicato CSICA, que votó en contra del aumento de sueldo de exdirector general de CatalunyaCaixa Adolf Todó, y su adjunto, Jaume Massana, aprobado en enero de 2010 mientras la entidad se hundía. "Cuando salimos, una consejera me dijo 'tienes razón eh', y yo le dije 'sí, y sola con la razón me he quedado, porque todos estábais mudos'", recuerda Cardona.

Todó y el resto de 40 miembros del consejo de administración que votaron a favor del aumento de retribuciones se sientan estos días en el banquillo de la Audiencia de Barcelona en el conocido como caso de los sobresueldos. Todos ellos, empezando por el expresidente de la caja, Narcís Serra, defienden que no cometieron delito alguno.

En conversación con este diario, Cardona explica con detalles y anécdotas cómo vivió desde dentro el hundimiento de la caja y la falta de apoyo que encontró tanto en la dirección de la entidad y el consejo de administración –"todos me hacían el vacío"–, como en los encargados de vigilarla, es decir, el Banco de España y la Generalitat. En 2007 ya alertó en el consejo de la crisis que se le venía encima a una caja que se había lanzado sin freno a la aventura inmobiliaria. "Nadie me hizo caso", lamenta.

¿Cuándo y cómo entró en el consejo de administración de CatalunyaCaixa?

Entré cuando todavía era Caixa Catalunya en el año 2005. Salí escogida de una votación entre los trabajadores de la caja. Primero fui miembro del consejo de administración, que se reunía una vez al mes, y luego también estuve en el consejo general, que daba el visto bueno a lo que hacía el consejo y se reunía una vez al año.

Fue la única, entre la veintena de miembros del consejo, que votó en contra del primer acuerdo de la caja que se juzga, de enero de 2010, por el que se aprobó subir el sueldo fijo de Adolf Todó y Jaume Massana más de 100.000 euros, además de aumentar su variable. ¿Por qué dijo 'no'?

En el consejo anterior al que se aprobaron los nuevos sueldos se decidió que se necesitaba al FROB porque la caja ya tenía un agujero y necesitaba ayuda. Y en el consejo siguiente se nos dice que la comisión de retribuciones se ha reunido, que ha hecho un estudio y que el sueldo del director general [Todó] y su adjunto [Massana] está por debajo de la media del sector financiero, y que hay que subirlo.

Yo dije que qué tenia que ver la media del sector financiero. Les recordé que el sector bancario y el sector de las cajas de ahorro, que era el nuestro, son muy diferentes. En el bancario están los accionistas y ellos deciden los sueldos del director, pero en el sector del ahorro no había accionistas y los sueldos de los directivos siempre estaban por debajo del bancario. Pero ellos no salían de que estaban por debajo de la media del sector.

No les convenció.

No. Luego dije que era muy indignante, porque yo me sentía indignada: después de tener que pedir dinero del FROB, cerrar 350 oficinas y que 1.300 trabajadores se tuviesen que ir a la calle, ellos de golpe y porrazo se subían el sueldo. Yo no estaba de acuerdo y dije que constara en acta que votaba en contra y que hacía responsable de la decisión a todo el consejo de administración.

¿Qué le respondieron?

Nada. Silencio. Era un sepulcro. El único que salió a defender la subida de sueldo fue uno de los miembros de la comisión de retribuciones. Vino a decir que teníamos un estudio, que se había mirado bien.... Y yo respondí que Todó y Massana lo hacían para asegurarse un buen sueldo para el futuro, pasara lo que pasara con la caja. Fui muy dura. No entendía como de repente, de un día para otro, el comité de retribuciones se levanta por la mañana y dice 'vamos a ver si nuestros directivos cobran bien o mal'. Y añadí que esto respondía a unas directrices de la dirección y que ya estaba planeado. Y repetí que era indignante que dada la situación de la caja se hiciera esto.

¿Ni Todó ni Serra dijeron nada?

Las miradas mataban, sobre todo las de Todó. Ese miembro del comité de retribuciones salió a defenderlos. El resto, mutis total. Un cementerio. El comité de retribuciones, que, por cierto, presidía Serra, y en el que estaban Todó, un miembro de los depositantes, Joan Güell, y Antoni Llardén [vicepresidente segundo del consejo de la caja y hoy presidente de Enagas]. Era un 'yo me lo guiso yo me lo como'.

El secretario tomó nota de mi intervención, aunque nunca ponía textualmente lo que yo argumentaba sino que lo edulcoraba todo mucho. Los dos compañeros de CCOO se abstuvieron, y eso fue todo. Cuando salimos, una consejera me dijo 'tienes razón eh', y yo le dije 'sí, y sola con la razón me he quedado, porque todos estábais mudos'.

En su declaración como acusado, Todó cambió lo que dijo en fase de instrucción y aseguró que él se ausentó de esa reunión donde se aprobaron los primeros aumentos de sueldo. ¿Lo recuerda?

No, esto no fue así. Todó y Massana estaban en la reunión donde se aprobó su aumento de sueldo en enero de 2010. Lo que pasa es que ese acuerdo se filtró a la prensa, aunque yo no fui. Como fue un escándalo, a la semana siguiente nos convocaron otra vez en un consejo extraordinario para hablar de la filtración a la prensa de los aumentos de sueldo. Y en esa reunión, el señor Serra dijo que para hablar sobre el tema de las retribuciones, el señor Todó y el señor Massana saliesen del consejo.

Es decir, que se hicieron dos reuniones sobre el mismo tema. Una para aprobar los aumentos de sueldo y otra para ratificarlos, porque no se revocaron.

Exacto. En esta segunda reunión, cuando sí salieron Todó y Massana, Serra nos dijo que el tema se había filtrado a la prensa, y que qué hacíamos, si volvíamos atrás o ratificábamos el acuerdo del pasado consejo. Serra nos abroncó por la filtración. Salieron varios consejeros diciendo que no podíamos echarnos atrás porque estaría mal visto, que parecería que no teníamos las ideas claras.

Y otra consejera, Antonia María Sánchez Moreno, mirándome a mi directamente, dijo que ella sabía muy bien lo que votaba, que ella lo sabía perfectamente y que era muy consciente de todo lo que hacía. Me menospreció. Y yo dije que me ratificaba totalmente en lo que había dicho en el consejo anterior, que votaba en contra y que así constara en acta. En el consejo eran todos unos corderitos de la dirección. 

¿Y quién era el pastor?

Pues Todó y Massana, que eran los ejecutivos, y Serra un poco menos, porque era el presidente pero era un cargo más representativo, no ejecutivo. No había discrepancia en el consejo: los representantes de los depositantes estaban mudos, los de las diputaciones y consejos comarcales eran los que más hablaban, pero lo hacían para abonar o pedir aclaraciones favorables siempre a la propuesta de la dirección. Nunca criticaban nada.

El aumento de sueldos se aprueba pese a que la caja ya no estaba en su mejor momento.

Sí, pero todo el mundo lo escondía.

¿Se hablaba de la mala situación de la caja en los consejos?

Sí, porque yo lo denunciaba siempre. Y siempre que lo decía veía cómo me miraban. Estoy segura de que pensaban 'mira, ya pide la palabra la toca pelotas'. Lo admito, porque también lo decía en el consejo, yo no soy políticamente correcta. Lo que me preocupaba eran la empresa y los trabajadores, que para eso era sindicalista. Pero allí todo el mundo callaba. Sentí una soledad muy grande. También escribí al Banco de España y a la Generalitat, y no me hicieron caso.

Serra y Todó se han excusado en el juicio en que nadie previó la intensidad de la crisis económica y que se dejaron la piel para salvar la caja.

En 2007 yo ya alerté de la situación, porque ya se veía a venir. Dije que la inmobiliaria de la caja, la PROCAM, tenía que empezar a deshacer posiciones. Pero lo que vino fue la huida hacia adelante, con las inversiones inmobiliarias en Polonia y Portugal. Replicaron lo que antes habían hecho en varias provincias españolas: la caja montaba sociedades participadas al 50 o 40% con inmobiliarias locales. Pero las inmobiliarias quebraban y la caja, para no quedar mal, se quedaba con su parte. Y la caja se quedó toda la mierda de las inmobiliarias que habían quebrado y el agujero se fue haciendo cada vez mayor.

¿Fuera del consejo llegó a trasladar su preocupación a algún directivo?

En 2008 representantes de mi sindicato se reunieron con Serra y le recordaron lo que yo había dicho en el consejo unos meses antes. No nos hicieron caso. En una reunión en 2008, propuse ofrecer viviendas de PROCAM para los programas de pisos sociales, y Todó dijo que estaba previsto y se estaba terminando de estudiar... pero no hicieron nada.

En el juicio, el exvicepresidente del consejo, Joan Güell, ha declarado que no sabía leer un balance y que Narcís Serra montó una especie de cursillos financieros para los consejeros. ¿Era habitual que los consejeros no tuvieran conocimientos financieros?

Los cursillos eran para los representantes de los depositantes que salían escogidos consejeros por sorteo. Luego la dirección hablaba con los directores de oficina para ver qué depositantes podían ir al consejo. Este señor [Güell] ahora se excusa de que no sabía leer un balance, pero fue el que mas defendió las subidas de sueldo. Los cursillos fueron después de aprobar los sobresueldos, ya en los últimos meses antes de que entrara el FROB y después de que Serra detectara el bajo nivel financiero de los representantes de los depositantes y de otros consejeros. Les pagaban la comida y venía un profesor que les explicaba que era el debe, el haber, las cuotas participativas... el léxico básico de la caja.

¿Con su experiencia, qué cree que falló en CatalunyaCaixa?

Pues que quisieron actuar como un banco. Hoy puede parecer troglodita y anticuado decir esto, pero la caja era una entidad sin ánimo de lucro, de depositantes, gente normal, pequeños comercios.... se daban créditos pequeños para ayudar a la gente normal. Y la dirección de la caja se puso en grandes operaciones inmobiliarias en toda España, incluso quisieron ir a Polonia.

A Polonia fueron y fracasaron. La Audiencia Nacional mantiene imputados a Serra y Todó por los fiascos inmobiliarios polacos, aunque ha descartado que una treintena de operaciones ruinosas fueran delito.

Sí, y yo voté en contra también. Otra muestra de la pasividad del consejo: siempre daban por buenos los estudios que presentaba la dirección de la caja. El consejo se reunía una vez al mes, nos sentábamos y teníamos un monto de papeles muy grande. Se iban aprobando las cosas y nadie decía ni 'mu'. Esto es como en cualquier empresa: los jefes pueden decir lo que quieran, pero el que está dentro sabe los intríngulis y cómo está la cosa. Los trabajadores sabíamos los intríngulis, los ejecutivos también aunque no lo dijeran, pero los otros del consejo votaban y se iban a tomar el aperitivo. Todo era muy superficial.

¿Había influencia de partidos políticos en el consejo?

En el consejo yo no tuve la sensación de que hubiera influencias políticas de ningún partido. El problema político fue que los responsables de la Generalitat que tenían que controlar la caja no lo hicieron. Tampoco lo hizo el Banco de España. El responsable de la Generalitat fue el único que contestó mis cartas alertando de la situación de la caja, el Banco de España ni esto [muestra las cartas que envió y la respuesta de enero de 2010 del exdirector de política financiera del Govern]. La Generalitat me contestó que ellos ejercían "escrupulosamente sus competencias para velar por la sostenibilidad del sistema de cajas". Ya se veía.

¿Han contactado con usted o se ha visto con Todó, Serra y Massana en estos años?

No.

Acudirá a declarar como testigo el próximo mes de noviembre. El tribunal ha dispensado a Todó y a Serra de acudir a todos las sesiones, pero, ¿qué les diría  si se los encontrara en los pasillos del Palacio de Justicia?

Pues les saludaría con toda la ironía y el sarcasmo del mundo, porque me lo hicieron pasar muy mal. Me hacían todos el vacío, dentro y fuera. Es una anécdota, pero cuando salíamos del consejo, preparaban un piscolabis para picar algo. Cuando decidía quedarme, porque muchas veces me iba para casa, preparaban dos mesas, y todo el mundo se ponía frente a una mesa y yo sola en la otra. Sólo venían cuando se había acabado la comida en su mesa.

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