El fiscal carga contra los Maristas por su “responsabilidad moral” en los abusos sexuales del profesor Joaquín Benítez

Un exprofesor admite que abusó de los alumnos al sentirse "amparado" por los Maristas

El fiscal ha cargado con dureza contra los Maristas en su informe final del juicio contra el pederasta confeso Joaquín Benítez. “Tienen una enorme responsabilidad moral, porque si en 1986 hubiesen actuado como debían, hoy estos hechos no se habrían producido”, ha expresado el responsable de la acusación pública sobre el papel de la Fundación Champagnat, propietaria de los centros escolares de Hermanos Maristas, en los abusos a menores que este docente perpetró durante 35 años.

El profesor pederasta de los Maristas asegura que el colegio conocía los abusos desde 1986 y que se sintió "amparado"

El profesor pederasta de los Maristas asegura que el colegio conocía los abusos desde 1986 y que se sintió "amparado"

Aunque lo que se juzga son sólo los delitos de abusos sexuales cometidos por Benítez, la Fundación Champagnat está presente en el proceso como responsable civil subsidiaria. Es decir, que se tendría que hacer cargo de las indemnizaciones que se piden por el daño causado a las víctimas: hasta 90.000 euros, según pide la Fiscalía. Tanto la acusación pública como las defensas han concluido que esta responsabilidad ha quedado totalmente acreditada estos días ante el tribunal.

El fiscal, que pide hasta 22 años de cárcel para el acusado por cuatro delitos de abusos sexuales –dos de ellos continuados–, ha ido más allá y ha hablado de responsabilidad moral. En su alegato final, ha expresado: “En estos tiempos en que el Papa Francisco pide perdón por los casos de pedofilia en Estados Unidos o Australia, aquí la Fundación en vez de estar con las víctimas está regateando hasta el último céntimo”. Y ha añadido que Marcelino Champagnat, beato que fundó Maristas en el siglo XIX, estaría “conturbado por la actuación de su fundación”.

El presidente del tribunal, por su parte, ha cerrado la puerta a que en la sentencia se vaya a hacer mención alguna a la responsabilidad moral citada por el fiscal. “No contendrá ninguna valoración moral porque no es este nuestro cometido”, ha zanjado.

Este miércoles se ha celebrado la tercera y última jornada del juicio contra Joaquín Benítez en la Audiencia de Barcelona. Después de que las declaraciones del acusado, las cuatro víctimas que han conseguido llevar sus casos a juicio y testimonios como el vicario provincial, Pere Ferré, este miércoles ha sido el turno de fiscalía, defensas y acusaciones populares para presentar sus conclusiones.

Con todo, los únicos casos que se han juzgado son cuatro delitos de abusos sexuales de Benítez cometidos entre 2007 y 2010. Tras la primera denuncia, afloraron en total 17 contra este profesor, pero la mayoría fueron archivadas al haber prescrito los hechos. Lo mismo ha ocurrido con el medio centenar de denuncias que desde entonces han aparecido respecto a una docena de docentes de Maristas, por abusos ocurridos en varios de sus colegios durante las últimas décadas.

Benítez: “Nunca había sentido tanta paz”

Benítez ha utilizado su última intervención ante el tribunal para mostrarse “profundamente arrepentido” y, entre llantos, disculparse ante las víctimas, sus familias y sus antiguos compañeros de Maristas. Haciendo gala de su habitual verborrea y apercibido en varias ocasiones por el presidente de la sala, ha asegurado que en 2011 inició una “introspección personal muy profunda desde el ámbito espiritual” y que desde entonces está “deseando entrar en prisión” (aunque sólo admitió los abusos tras aparecer las denuncias en El Periódico en 2016).

“Nunca había sentido tanta paz como ahora porque este cambio de 180 grados que he hecho es profundo, en todos los aspectos”, ha dicho, para luego añadir que cree en Dios y que “la vida es maravillosa”. Pese a soltar todas estas frases de forma un tanto inconexa, el acusado se ha reservado sus palabras finales para volver a apuntar a la institución de los Maristas, de quienes afirmó que supieron de uno de sus abusos desde 1986. “Sigo corroborando esa declaración”, ha cerrado.

El pederasta confeso aseguró este martes en su declaración que la dirección del colegio de Sants-Les Corts conoció uno de sus abusos sexuales a un menor en 1986, pero que entonces sólo le amenazaron con una suspensión de sueldo –que nunca se produjo– y le pidieron que aquello no se volviese a repetir. La ausencia de consecuencias, según Benítez, le hizo sentirse “amparado” por la orden para seguir abusando de niños durante los siguientes 35 años.

El vicario provincial de Hermanos Maristas, Pere Ferré, testificó por contra que el colegio desconocía los abusos del que fuera su profesor de gimnasia hasta que les llegó la denuncia de 2011, después de la cual se pactó su salida.

“Cínico, narcisista y ególatra”

El fiscal ha descrito la intervención de Benítez durante el juicio como “cínica, exhibicionista, narcisista, ególatra y falsa en muchas ocasiones”. El acusado reconoció durante su declaración sólo dos de los cuatro casos juzgados, en los que sí admitió sin embargo que su modus operandi consistía en llevar a los niños a su despacho bajo el pretexto de hacerles un masaje para acabar con tocamientos a genitales e incluso felaciones.

Estos adjetivos han sido precisamente los que ha utilizado el letrado que representaba la Fundación Champagnat para afear al resto de partes que, aun así, hayan dado crédito a sus palabras sobre el conocimiento de los abusos por parte del centro. “¿Un acusado con su perfil psicológico dice una ocurrencia y todos la dan por buena, hasta el punto de cargar contra una institución que atiende a más de 3.000 niños en Catalunya poniendo en cuestión su buen nombre y fama? Es muy atrevido”, ha lamentado el letrado.

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