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La lucha ecologista contra el chalé del hijo de un alcalde de la Cerdanya construido en terreno inundable

Oriol Solé Altimira

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Una nueva construcción ilegal de una familia de políticos de La Cerdanya sacude esta comarca catalana a los pies de los Pirineos. Xavier Chia, hijo del alcalde de Fontanals de Cerdanya, Ramon Chia (Junts), y hermano del presidente del consejo comarcal, Isidre Chia, construyó sin licencia y en un terreno inundable un chalé con piscina. Oficialmente, un centro cinegético de apoyo a la caza. La obra, cuyos primeros trámites se remontan a 2017, provocó una crisis en el consistorio y una controversia en la comarca que seis años después no se ha cerrado.

El caso de Fontanals guarda parecido con otro chalé ilegal de una familia de políticos locales en Bellver de Cerdanya: los intereses privados, en un primer momento, se imponen en ayuntamientos pequeños de pueblos donde todo el mundo se conoce, pero vecinos reaccionan y alzan la voz para que prevalezca el interés público.

La razón de que en Fontanals el cisma siga abierto es el derribo de la obra, que los ecologistas de la plataforma SOS Pirineus denuncian que no se ha llevado a cabo pese a que así lo propuso el propio Chia al consistorio hace un año y medio tras reconocer que la construcción era ilegal. elDiario.es ha podido comprobar que la casa sigue en pie y la piscina tan solo está tapada por una lona, cuando Chia expresó que la convertiría en un depósito soterrado de agua.

“No se ha tirado ni derribado nada ni tampoco se ha cubierto la piscina, y encima las obras ilegales se han inscrito en el registro de la propiedad”, denuncia Núria Martí, de SOS Pirineus. La entidad está estudiando si acude a los juzgados para restablecer de una vez por todas la legalidad urbanística.

ElDiario.es ha preguntado por Xavier Chia en su empresa de jardinería sin obtener respuesta. Este diario sí ha podido hablar con su padre, el alcalde de Fontanals, quien se apartó de todo el procedimiento urbanístico municipal ante el conflicto de intereses.

Pese a indicar que no tenía un conocimiento muy amplio del asunto, Ramon Chia ha respaldado la plena legalidad de la actuación municipal. “Todo se paró”, ha indicado sobre las obras en el terreno de su hijo. Preguntado por las quejas de vecinos y de los ecologistas de La Cerdanya ante la tardanza en derribar la obras ilegales, Chia ha expresado: “Tienen poco trabajo estos vecinos”.

Además de a vecinos y ecologistas, el chalé ilegal también ocupa a la Oficina Antifraude de Catalunya (OAC), que desde hace más de un año investiga posibles irregularidades en la construcción de la casa. Las pesquisas se mantienen abiertas con carácter reservado.

Para Martí, el caso muestra “varias cosas que no funcionan” en la Cerdanya. “No puede ser que tengamos que ser la sociedad civil la que estemos encima para que las cosas se hagan bien. Lo del chalé lo sabía toda la comarca, pero nadie hace nada para no ponerse a malas con el alcalde”. Martí también echa en falta un papel más proactivo de los servicios de Urbanismo de la Generalitat, que en ocasiones, denuncia, “han dejado hacer”, si bien en otras sí han intervenido.

La perrera y la piscina

El terreno de la polémica acoge desde hace años una perrera propiedad de los Chia, tal y como se observa en el vídeo que encabeza esta información. Se trata de perros de caza. En 2017, Xavier Chia tramitó en el Ayuntamiento que encabeza su padre la primera petición para una licencia de obras consistente en limpiar el terreno y revestir de piedra una “casita ya existente”.

Dos años más tarde, el consistorio otorgó otro permiso para construir “un alojamiento para perros de caza”, y en 2020 se llevó a cabo la tercera obra, una piscina, que el año anterior se había empezado a construir sin licencia. La tramitación de los permisos para legalizar las obras, que el alcalde delegó en un concejal para esquivar el conflicto de intereses, fue tumultuosa. El teniente de alcalde encargado de los permisos terminó dimitiendo en junio de 2020 entre duras acusaciones contra el alcalde.

En una carta, el ya exedil Miquel Adam justificó su decisión al no poder ejercer el cargo “con plena libertad”. El consistorio, denunció, no había asumido su responsabilidad ante la piscina y la construcción del chalé de Chia “sin permisos de obras y legalizados posteriormente”. “Las discrepancias y la falta de confianza en el alcalde me obligan a tomar esta decisión”, apostilló Adam.

La construcción del chalé estuvo varios meses bajo la lupa de la comisión territorial de Urbanismo de la Generalitat, que llegó a suspender la tramitación del proyecto de “alojamiento para perros de caza” en 2018 porque Chia no presentó documentación necesaria, como un estudio de impacto en el paisaje, y preveía levantar la edificación en una zona inundable del río Segre. También le pidió que justificara por qué la obra no podía hacerse en un suelo de menos protección y a pedir informes sobre el impacto de la obra en una vía ferroviaria que pasa al lado del terreno.

Los informes de la Agencia Catalana del Agua (ACA) establecieron que la construcción de Chia no afectaba a acuíferos o a espacios protegidos, pero sí se pretendía edificar dentro de la zona inundable del río Segre, y por lo tanto hacía falta disponer de autorización previa.

Según la documentación municipal a la que ha tenido acceso elDiario.es, Chia y el Ayuntamiento de Fontanals hicieron varias aclaraciones tras los reparos de la comisión. En varios escritos, aclararon que la construcción pretendía alojar “perros de tipo particular” y se pedía continuar su tramitación. Al ser perros particulares, la comisión adujo en 2019 que no era necesario que interviniera al no verse afectadas actividades o equipamientos de interés público en el medio rural, por lo que delegó toda la tramitación urbanística al propio consistorio. Y empezaron las obras.

Las alarmas, sin embargo, volvieron a encenderse en 2021, cuando el servicio de protección a la legalidad urbanística de la conselleria de Territorio de la Generalitat, advirtió en febrero de que el “centro de actividades cinegéticas” que Chia estaba construyendo podía suponer una ilegalidad urbanística. El servicio también avisó al Ayuntamiento de que si en veinte días no tramitaba un procedimiento de protección de la legalidad urbanística la conselleria podía tomar cartas en el asunto “ante infracciones graves o muy graves”.

La respuesta del Ayuntamiento no se hizo esperar. El consistorio indicó a los servicios de Urbanismo de la Generalitat que no tuvieran por presentado el proyecto de “centro cinegético” de Chia ya que les habían enviado documentos de la obra que no se habían comunicado al consistorio debido a un “error material”. El consistorio además indicó que ya había iniciado los trámites para restaurar la legalidad.

En menos de tres meses, el Ayuntamiento aceptó la propuesta de Chia, que admitió haber construido sin licencia y se comprometió a cubrir la piscina, convertirla en un “depósito de agua soterrado”, y derribar el chalé. “La propuesta se estima más adecuada para apoyar la perrera autorizada en su día”, avaló el consistorio, que en paralelo activó un procedimiento sancionador. Esto ocurrió en junio de 2021 y los ecologistas denuncian que todavía no se ha movido una piedra.

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