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Tercer suicidio en tres años de una presa en régimen de aislamiento en la prisión catalana de Brians I

Centro Penitenciario Brians I

Sònia Calvó

Nuevo caso de suicidio en régimen de aislamiento en el centro penitenciario de Brians I, en Barcelona. El pasado 5 de agosto se quitó la vida la interna Gina Katherine Gómez Gutiérrez, de 20 años de edad. Lo hizo después de un intento previo y diversas autolesiones, y en una cárcel que ya está bajo el foco por otros dos casos de suicidio en los últimos tres años, uno de los cuales ha llevado a la Generalitat a juicio.

Gómez entró en prisión en octubre de 2017, en la cárcel de Ponent (Lleida), y posteriormente fue trasladada al módulo psiquiátrico penitenciario del Hospital Santa María de Lleida. En varias ocasiones la interna avisó a los funcionarios que estaba “harta y deprimida” y que “se iba a suicidar” y a “hacer daño”, pese a que nunca llegó a hacerlo, según consta en la ficha de sus expedientes disciplinarios, a la que ha tenido acceso eldiario.es.

Durante el tiempo que estuvo interna, según consta en este documento, dejó de tomar la medicación en varias ocasiones e incluso protagonizó un intento de fuga. Esta información está ahora también en manos del juzgado de primera instancia e instrucción 2 de Martorell (Barcelona), que se ha hecho cargo del caso, que también fue recibido por el sistema para la protección de víctimas de violencia institucional SIRECOVI.

Fuentes de la conselleria de Justicia de la Generalitat, de la que depende la gestión de las cárceles catalanas, explican a eldiario.es que la “evaluación psiquiátrica avaló el régimen cerrado” de Gómez, y que dicho examen no detectó riesgo de suicidio. Añaden asimismo que la Inspección de Servicios Penitenciarios ha abierto una “investigación reservada” sobre el caso.

El pasado mes de abril, la interna fue trasladada al centro penitenciario de Brians I, donde le aplicaron una sanción en primer grado, es decir, de aislamiento, de tres meses, de los que acabó cumpliendo 74 días. Un mes después, a finales de julio, volvió a entrar en este régimen, por sus problemas de conducta recurrentes, y nueve días después se acabó ahorcando. Así lo ha constatado la autopsia, que también recoge que la interna tomaba medicamentos como Loette, Quetiapina, Tomapax y Tranxilium, utilizados como antidepresivos, ansiolíticos y antiepilépticos.

El aislamiento es un régimen en el que los presos pasan unas 21 horas encerrados y en soledad, con solo dos horas de patio o actividades, en celdas aisladas en un departamento especial conocido como DERC (Departamento Especial de Régimen Cerrado). Reglamentos internacionales como el Protocolo de Istambul o el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas recomiendan que no se encierre a las personas más de 15 días en régimen de aislamiento por las secuelas psicológicas irreversibles que puede conllevar, aunque no existe ninguna ley que lo traslade al plano estatal o autonómico.

Para Olga Casado, médico y miembro del Mecanismo Catalán para la Prevención de la Tortura del Síndic de Greuges (el Defensor del Pueblo catalán), el régimen de aislamiento puede generar “daños profundos de desidentificación y despersonalización que en algunos casos pueden ser irreversibles”. Todo ello “afecta a la integridad psíquica de la persona y puede derivar en conductas de autolesiones”, añade.

Desde el centro de defensa de derechos humanos Iridia, que se ha personado como acusación particular en representación de la familia de la fallecida, denuncian como “especialmente grave” que se encierre en aislamiento a una persona que tenía problemas de salud mental y que ya había estado encerrada en un psiquiátrico anteriormente. Por ello piden responsabilidades en la muerte de Gómez a la Generalitat.

El juez se niega a investigar más

El juez de Martorell ha denegado todas las diligencias solicitadas por Iridia, que incluían solicitar las cámaras de los pasillos de la cárcel, las fotografías realizadas por los Mossos d’Esquadra en el momento del levantamiento del cadáver, el expediente médico completo de la fallecida así como la totalidad de expedientes sancionadores o incidentes que consten en el expediente.

La defensa ha recurrido ante la Audiencia de Barcelona la negativa del juez a investigar más el caso. El abogado de la familia, Andrés García Berrio, lamenta en especial la negativa del juez a practicar a la fallecida una segunda autopsia, que desde Iridia proponían “para descartar cualquier otro resultado de muerte que no sea el suicidio”, tal y como indicó la primera autopsia.

En este sentido, el instructor ha ordenado enterrar inmediatamente el cuerpo de la mujer, que llevaba ya dos meses en el Instituto de Medicina Legal y Forense. La familia de la interna critica la “falta de claridad y transparencia” por parte de las instituciones penitenciarias de la Generalitat, por lo que se oponen a enterrar el cuerpo sin una segunda autopsia.

La Generalitat, a juicio por el caso de Raquel E. F.

La muerte de Gina Katherine Gómez se produce tres años después del suicidio de Raquel E.F. y un año más tarde del de Lewis Alfaro. Ambos se encontraban en régimen de aislamiento en Brians I en el momento en el que se quitaron la vida. El caso de Raquel E.F. abrió un debate sobre los Departamentos Especiales de Régimen Cerrado en el Parlament de Catalunya y cambió la normativa de aislamiento.

Además, el exdirector de Brians I, Joan Carles Navarro, y varios funcionarios comparecerán como testigos en el juicio de la familia de la interna Raquel E.F., que había denunciado malos tratos antes de quitarse la vida, contra la Generalitat. Sobre la cárcel de Brians I pesan varias denuncias por malos tratos y suicidios. Según cifras facilitadas por el Departament de Justícia de Catalunya, cuatro personas se han suicidado en el conjunto de los centros penitenciarios catalanes entre enero y junio de 2018.

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