"Las administraciones se han olvidado del teletrabajo en esta tercera ola, cuando en la primera evitó la destrucción de muchos empleos"

David Blay, periodista y experto en teletrabajo.

El teletrabajo ha sido uno de los grandes olvidados en las nuevas medidas que se vienen implantando en la Comunitat Valenciana desde principios de enero con el objetivo de frenar el desmesurado aumento de contagios como consecuencia de la tercera ola de la pandemia.

Si bien es cierto que en la primera ola fue el Gobierno central, como competente en la materia, el que decretó su implantación salvo en el caso de los servicios esenciales, también lo es que en el actual contexto se han echado de menos por parte del Gobierno valenciano recomendaciones en esta línea, algo que Compromís ya ha incluido entre sus reivindicaciones para atajar la curva de positivos.

David Blay, periodista valenciano, es una de los expertos más reputados en materia de teletrabajo. Asesor de comunicación desde hace más de 20 años, lleva desde 2007 teletrabajando y es autor del libro ¿Por qué no nos dejan trabajar desde casa?. Además, es consultor para empresas privadas y entidades públicas y entre otras cosas, participó como ponente en la Feria del Teletrabajo organizada en Medellín por el Gobierno de Colombia en 2019. Blay analiza cuál ha sido el impacto del coronavirus en la implantación del teletrabajo, así como los pros y los contras de esta modalidad.

¿Qué niveles de implantación de teletrabajo teníamos antes de la pandemia en la Comunitat Valenciana y cómo estamos ahora?

La Comunidad Valenciana se movía en la media nacional, que no llegaba al 5%. Durante el confinamiento llegamos al 33%, pero con la bajada de la curva se buscó por parte de entidades públicas y privadas el retorno a las oficinas. A pesar de que muchos empleados demostraron que eran eficientes a distancia. Hoy dudo que superemos un 10-12%, aunque numerosas encuestas hablan de más de un 50% de personas dispuestas a funcionar en un modelo híbrido.

¿Las empresas lo han implantado con vocación de darle continuidad o una vez finalizó a primera ola y el primer estado de alarma han vuelto al tradicional sistema presencial?

El problema es que la llegada del teletrabajo fue una imposición, no un deseo estudiado y llevado a cabo. Y todo lo que es obligatorio tiende a ser considerado nocivo. Muchas empresas lo implantaron porque no tuvieron más remedio, pero a veces incluso han empeorado unas condiciones laborales que ya de por sí hacían infelices a las plantillas. Pero de lo que se habla poco es de que, sin esa opción, la economía habría caído aún más y se habrían destruido muchos más puestos de trabajo.

A diferencia de lo que sucedió en marzo pasado, en esta tercera ola parece que está siendo la gran modalidad olvidada por las administraciones en cuanto a las medidas de contención y recomendaciones. ¿A qué cree que se debe?

Es cierto que las administraciones se han olvidado del teletrabajo en esta tercera ola y pienso que, como se ha demostrado por ejemplo en las tensiones a cargo de la consellera Gabriela Bravo y Compromís sobre si los funcionarios deberían trabajar presencialmente o no, no creen en el teletrabajo. Es más, no lo entienden, porque la mayoría de los funcionarios públicos jamás han tenido que trabajar de manera autónoma y desconocen sus dificultades. Por eso es muy difícil pedir que legisle alguien que nunca se ha encontrado en una situación similar.

¿Existen diferencias entre la Comunitat Valenciana y el resto de España en cuanto a la implantación? ¿Por qué?

No demasiadas, porque España es un país de Pymes y la Comunitat cumple con ese parámetro. Pero Valencia tiene un cariz que no existe en otros lugares: su hub de innovación está atrayendo a personas de otros países y haciendo que multinacionales contraten talento local sin la necesidad de llevárselo por ejemplo a Centroeuropa. Si hubiera una política clara al respecto, como sí la tiene por ejemplo Canarias, la atracción de este tipo de perfiles profesionales sería altísima.

¿Y en qué situación está España con respecto al resto de Europa? ¿Hay algún país del mundo que destaque especialmente en este aspecto?

Europa, salvo casos excepcionales, no dista demasiado de lo que podemos ver aquí. Pero es curioso cómo por ejemplo Colombia tiene una Ley de Teletrabajo desde hace más de un lustro y es el gobierno (a través de su Ministerio TIC de tecnología de la información y las comunicaciones) quien da formación a las empresas. Algo así aquí, en estos momentos, es inimaginable.

La monotonía o la falta de interacción personal con el resto de compañeros son algunos de los argumentos más habituales de los que prefieren el sistema presencial, en definitiva, parecen argumentos más psicológicos que de eficiencia. ¿Qué opina al respecto?

Las cifras son incontestables: la productividad ha aumentado con el teletrabajo, si bien en gran medida ha llegado por el esfuerzo de muchas personas a la hora de usar más horas para sacar sus tareas adelante. Yo considero que no todo el mundo se lleva bien con sus compañeros de trabajo. Que si tienes flexibilidad puedes quedar con otras personas cuyas visiones pueden hacerte mejor trabajador o incluso más útil para tu empresa. Que hay momentos donde necesitamos concentración y en la oficina no la tenemos. Y que cada vida tiene unas necesidades de descanso, ocio, práctica de ejercicio o conciliación diferentes. Con un teletrabajo híbrido ves a tus compañeros en la oficina cuando lo necesitas y el resto del tiempo lo usas para definir los objetivos a los que tienes que llegar y disfrutar de cosas más allá de tu empleo. Pero nadie se ha sentado con su equipo a dictaminar un día entero cómo quiere interaccionar a partir de ahora. Simplemente han tirado hacia adelante a ver cómo podían salir de esta.

Tras la experiencia del teletrabajo durante la primera ola de pandemia, ha habido muchas quejas de que ha supuesto un aumento de horas para el trabajador. ¿A qué se debe y cómo solucionarlo?

Partamos de la base que en la primera ola, durante el confinamiento, el teletrabajo que hicimos no fue el real ni el efectivo, porque no habíamos tenido formación digital en la mayoría de los casos, no se habían establecido procesos adecuados y además teníamos personas a nuestro cargo. Y ahora, solventados (en teoría) estos aspectos, hemos trasladado los malos hábitos que hicieron a España estar a la cola de Europa en el ranking horas/productividad a lo digital. Y al tener más reuniones, menos flexibilidad (porque hay que seguir fichando por horas) y más interrupciones se alarga la jornada de trabajo.

¿Cuáles son las principales ventajas del teletrabajo y por qué parece que en España especialmente cuesta tanto de implantar?

Comprendo que la mayoría de directivos y directivas españoles son gente hecha a sí misma, que ha dado trabajo a mucha gente y que puede considerarse exitosa empresarialmente. Y no entienden por qué eso debe cambiar. Pero hemos visto compañías de 40 años caer en seis meses. Si quieres ser competitivo necesitas atraer talento, esté donde esté. Hacer que tus empleados estén a gusto con tu filosofía laboral, lo que implica confianza, conciliación o comprensión. Trasladar a tus proveedores o clientes que haces las cosas de manera diferente. Y darte cuenta de que hoy todo es medible y la tecnología nos permite hacer las mismas cosas que 20 años atrás en un tiempo sensiblemente inferior. Pero para eso hace falta formación, asumir que esta es una nueva forma de trabajar, y pocos son conscientes de ello.

¿Destacaría algún inconveniente?

Sin duda. Hay gente que no querrá o no podrá teletrabajar. Hay quien, por su educación, necesita poner una barrera clara entre vida personal y profesional. Otros no serán capaces de trabajar en equipo si no les pueden resolver una duda personalmente en un espacio corto de tiempo. Y quien sea incapaz de desconectar digitalmente. De ahí la necesidad de recibir parámetros para trabajar bien. Aunque luego decidas que quieres seguir haciéndolo a la vieja usanza. Pero no olvidemos una cosa: antes de la pandemia, España era el segundo país por la cola en ratio horas trabajadas/productividad. Lo anterior no era la panacea.

¿Cuál cree que puede ser la evolución en España y en la Comunitat Valenciana a medio largo plazo?

Pienso que hay un salto grande entre lo que pretenden los cargos empresariales (controlar al personal) y los empleados (disponer de mayor flexibilidad en muchos aspectos). Pero mientras tengamos una ley donde lo primero para alcanzar un acuerdo sea tener que preguntarle a tu jefe si te deja operar a distancia o no, demasiadas personas seguirán optando por no hacerlo para no ser señaladas en sus propias compañías.

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Publicado el
31 de enero de 2021 - 22:31 h

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