Vox se alía con la izquierda en Almassora para exigir a la alcaldesa del PP la retirada de competencias a dos ediles tránsfugas

Toni Cuquerella

València —
10 de junio de 2025 10:41 h

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Era un brindis al sol, pero no ha dejado de ser significativo que Vox vote junto a la izquierda y en contra del PP. Y es que la situación ha puesto de relieve la situación de minoría en la que se encuentra en estos momentos el gobierno local de Almassora de María Tormo (PP) tras la desintegración del grupo municipal de extrema derecha.

El capítulo se ha vivido este lunes durante el pleno municipal de la localidad castellonense, cuando el partido de extrema derecha ha apoyado en dos ocasiones propuestas del PSPV y Compromís, sumando una nueva mayoría en el órgano. La más destacada fue la planteada por Compromís, que reclamaba a la alcaldesa la retirada de las áreas de gobierno a los concejales Vicente Martínez-Galí y José Martínez, tránsfugas de Vox que ha mantenido en su gobierno y que ahora integran el grupo de no adscritos, una propuesta que no obstante carecía de fuerza efectiva.

El portavoz de Compromís, Julià Gómez, abrió el debate apelando al espíritu del primer Pacto Antitransfuguismo firmado en 1998 y recordó que “esto no va de colores, sino de ética y responsabilidad política, de lealtad y respeto a los votantes, y son detalles que tendríamos que cuidar”. Gómez insistió en que “este pacto fue un acuerdo de todas las fuerzas para aislar el transfuguismo y aquí se está haciendo todo lo contrario”.

Desde Vox, la concejala Elena González no escatimó críticas hacia sus antiguos compañeros, a quienes acusó de protagonizar un acto de “traición”. “El transfuguismo es una traición, lo dicen los hechos, una estafa, un fraude”, declaró, antes de advertir que “no vale todo para conservar un sillón”. González denunció que “tenemos dos concejales que abandonaron el partido, pero que siguen sentados como si nada hubiera pasado. Es una perversión del sistema, un atajo inmoral para conservar el poder, ya que están usurpando una representación que ya no le pertenece”.

La portavoz socialista y exalcaldesa, Merche Galí, también intervino para exigir claridad a la actual alcaldesa Tormo. “Se decida y nos diga a quién le va a dar su apoyo”, reclamó, al tiempo que afirmó que “no todo es válido para mantener las sillas, la transparencia es la que tiene que reinar. La alcaldesa no ha dado ninguna explicación y lo que se merecen los almassorins es saber lo que ha pasado”.

Por su parte, uno de los aludidos, Vicente Martínez-Galí, defendió su permanencia en el gobierno local argumentando que “era previsible que tendrían la voluntad de seguir con este circo político”. Afirmó que “también es previsible que no vamos a participar en este circo ni a dar pie a manipulaciones que no nos van a llevar a ningún sitio”. Además, sostuvo que “no se ha vulnerado ningún aspecto del Pacto Antitransfuguismo, digan lo que digan y manipulen lo que quieran” y que “no se ha integrado en ninguna otra formación política”.

Martínez-Galí expuso dos razones para su salida de Vox: “La ruptura unilateral de un compromiso que asumí y firmé en la candidatura; y las prácticas políticas y actuaciones que son de dudosa moralidad y se han reproducido desde hace demasiado tiempo”.

Desde el PP, el portavoz Vicente Blay Casino acusó a la izquierda de hipocresía, preguntándose por qué ahora “se rasgan las vestiduras” cuando años atrás, con el paso de Javier Mollá de Ciudadanos al PSPV, no mostraron la misma preocupación. “Cuanto menos es cínico y descarado ese cambio de criterio”, reprochó. Instó además a PSPV y Compromís a acudir al Ministerio Fiscal si creen que se ha incumplido la ley. “Mientras ustedes continúan en ese circo político y sumando ruido que les va muy bien, este equipo de gobierno […] quiere seguir gestionando para que Almassora siga sumando oportunidades”, zanjó.

En la parte final del debate, la alcaldesa María Tormo dejó claro que los dos concejales no adscritos seguirán en el ejecutivo municipal. “La competencia para retirar áreas de gobierno es exclusiva de la alcaldesa. El pleno no tiene ninguna potestad para revocarlas y me remito y me mantengo en el decreto de alcaldía que firmé el 15 de mayo”, en el que mantuvo a los ediles no adscritos en sus cargos tras la salida de Vox del gobierno. La moción fue aprobada por 11 votos a favor (PSPV, Compromís y Vox) y 10 en contra (PP y los dos concejales no adscritos), aunque su aprobación no tendrá efectos prácticos, al carecer el pleno de competencias para modificar el reparto de áreas.