CV Opinión cintillo

La feria se solivianta

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“Al cru i al nu veig la cobdicia,

sa evidència maligna, el perllongat

abús pactant ganàncies perillosses

a espatlles de qui sua famejant”

Matilde Llòria- València,1960

La institución centenaria (1917) Feria Muestrario Internacional de València se está vengando de sus falsarios. Estamos frente al enésimo capítulo del desmadre y la irresponsabilidad para enfocar—mejor, reconducir—el presente y el futuro de Feria València. El pasado reciente, desde el advenimiento de Eduardo Zaplana a la Generalitat en 1995, ha sido un desastre continuado, perpetrado desde la desfachatez. Es vergonzoso. Causa de perjuicios sin reparación. Lamentable la desfachatez exhibida durante décadas por quienes trituraban las instituciones y entidades económico-empresariales del País Valenciano. El eje de su maquinación pasaba por desfigurar y transformar el país en Comunitat Valenciana de pacotilla. De ahí el interés en descomponer su identidad y pervivencia.

Desplante

Los empresarios valencianos consintieron. Bastantes coadyuvaron. Estos días, el presidente de la Confederación Empresarial Valenciana, Salvador Navarro, insta a la ministra de Hacienda del Gobierno Sánchez, que “ponga fecha” a la reforma de la reforma de la financiación de la Generalitat Valenciana. Después de décadas en las que gobiernos del PP y del PSOE, sucesivamente, hayan tomado el pelo a cinco millones de valencianos. Ya con Ximo Puig, en tándem con Mónica Oltra en el Consell, decenas de miles de agraviados se manifestaron por las calles al son del himno regional, en un acto al que la Administración central del Estado respondió con insolencia y desdén.

Agravios

El episodio de la dificultosa resurrección de Feria València, tiene una lectura similar a la desvergonzada ampliación de la estación ferroviaria del AVE por parte de ADIF-Renfe, dependiente del ministerio de Movilidad que regenta, José Luís Ábalos. El apeadero de alta velocidad, que ostenta la rimbombante denominación de “Joaquín Sorolla”, es un desastre nacional, con oprobio autonómico e insulto municipal. ¿Desde cuándo se agranda y prorroga lo que se construyó como solución temporal? ¿A quién pretenden engañar? Los empresarios—capitaneados por Salvador Navarro y José Vicente Morata—aceptan que se mantenga dividida la ciudad de València, por unas vías de tren que hace cincuenta años deberían estar soterradas? ¿No son tan celosos en salvaguardar la economía a pesar de la Covid-19? Vicente Boluda, presidente de AVE ha ido a La Encina, a Madrid, a Barcelona y a Almería, para reivindicar el Corredor Mediterráneo sin éxito. Hay fotos y la estrategia de Conexus, de la mano de la Generalitat, con la asistencia de Manuel Broseta Dupré y Carlos Pascual. Debe de ser un ejército de los que ganan las batallas bajo el lema de que quien ríe último, ríe mejor. Motivo por el que se estrellan al conseguir resultados.

Privada o pública

El pueblo valenciano no está para jolgorios ni desmadres. Un despropósito es que, Natxo Costa, el subsecretario de la conselleria de Economía Sostenible, manifieste que ha llegado a una solución para salvar Feria València. Institución oficial—que es de desde su fundación--, asociación de utilidad pública – según sus estatutos--, consorcio –que lo es para el Tribunal Superior de Justicia de la CV desde 2001-2002-. Certamen que creó el Ayuntamiento de València con Unión Gremial en 2017. Tiene carácter oficial e internacional por dos Reales Decreto de 1921 y 1925. Entidad oficial reconocida por el Decreto de 26 de mayo de 1943. En palabras del alto cargo de la Generalitat - que tiene las competencias feriales en el ámbito autonómico-- quiere que sean corporaciones de derecho público-- que no han sido nunca-- al modo de las Cámaras Oficiales de Comercio, también tuteladas por la Generalitat y con representación de todas las empresas de la C.V.

Comprar cargos

En las Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana, como en las del resto de España, el órgano de gobierno es el Pleno. Sus miembros-empresas, se eligen o designan por un original procedimiento cooptativo desde las patronales y se complementan mediante la compra o subasta de cargos. Quien más paga tiene derecho preferencial, independientemente de que sea la empresa adecuada o más competente. Las Cámaras dejaron de ser un ejemplo a imitar, desde la perversa ley que sacó el gobierno del PP, de Mariano Rajoy (2014) y convirtió en autonómica, de prisa y corriendo, el Consell de Francisco Camps (2015). Perdieron su idiosincrasia, su dignidad y su independencia. ¿Es esto lo que pretenden Natxo Costa y su conseller Rafael Climent para Feria València y la Institución Ferial Alicantina? ¿Qué dicen el president, Ximo Puig y el conseller d’Hisenda, Vicent Soler, que sabe de qué va este envite?

Pulso o generosidad

Esto se produce a escasos días en que Feria València debería tener presentadas sus cuentas en el Registro Mercantil, al actuar como empresa privada. Cuando no puede hacerlo porque está técnicamente en bancarrota. Situación grave para esta institución donde en 2018 se firmó un protocolo de acuerdo entre las partes público-privadas que constituyen su patronato para desatascar la situación de Feria València, aclarar su naturaleza e iniciar un plan estratégico para relanzar la entidad. El acuerdo se consensuó en el Comité Ejecutivo y se refrendó por el Patronato de FMI- Ayuntamiento, Generalitat con el IVF y representantes empresariales de Cámaras de Comercio y CEV--. Tras las elecciones autonómicas de 2019, el nuevo Consell del Botànic-2 paralizó su desarrollo. Ahora se ha llegado a una situación crítica. Al borde de la quiebra. ¿Quién quiere acabar con Feria València?

Hijas de la crisis

Es difícil encontrar una trayectoria tan tortuosa y tergiversada en el conjunto de la Administración Institucional. En su historia ha padecido las ambiciones desmedidas de quienes no entendieron las funciones y la misión de un certamen que nació en 1917 y se gestó a partir de la Exposición Regional de 1909. Su éxito la llevó a ser nacional en 1910. Las Ferias, de igual modo que lo fueron las Cámaras, son hijas de las crisis económicas y empresariales. Durante muchos años estuvo unificada la presidencia de la Cámara y Feria València. Las razones de su decadencia comienzan a finales del siglo XX con el eterno conflicto entre lo público y lo privado en el mundo empresarial. La decisión de hacer una desmedida ampliación del recinto construido en 1969, sobre los doscientos mil de metros cuadrados que el Ayuntamiento compró en Benimámet para ese fin en 1964.

Obras y comisiones

Anteriormente, durante la presidencia de Joan Lerma en la Generalitat, se habían llevado a cabo reformas, cuyo presupuesto fue avalado por las arcas autonómicas. Había dinero y las ferias estaban en su época de creciente esplendor. Un señuelo hacia el que se dirigió la atención del Consell de Eduardo Zaplana. Un buen negocio que daría beneficios a arquitectos y contratistas, susceptibles de generar comisiones importantes y continuadas. Poco a poco se fue adentrando en el terreno pantanoso que va de lo público a lo privado. Financiado con dinero avalado por la Generalitat. Las alarmas se disparan en 2013 por el Interventor General de la Generalitat Valenciana que comunicó a Feria Valencia que se habían acabado las alegrías en el gasto, porque había sido “considerada unidad institucional pública dependiente de la Comunidad Valenciana y clasificada dentro del sector administraciones públicas a efectos de contabilidad nacional”.

Tapar

A partir de la seria advertencia sobre la naturaleza de las ferias, se solicitó (2014) una auditoría y la consulta facultativa—no vinculante—al Consell Jurídic Consultiu de la C.V. Para que éste se manifiestase en el sentido de que no le afectaban las normas de estabilidad presupuestaria acordes con los criterios del Derecho Comunitario. El problema de este consorcio que realiza actividades de interés público y se financia con recursos de origen público, se plantea como una huida hacia delante. Para evitar que lo hecho y consumado antes de 2015 no incurriera en responsabilidad administrativa y contable. El error fue el empecinamiento en no realizar las auditorias y rectificaciones necesarias para subsanar la confusión entre público y privado. Cuando, además, la actividad de Feria Valencia no está sujeta a la competencia de mercado—nadie puede montar una feria por su cuenta-- y en diciembre de 2007 se acordó en varios convenios que la Generalitat asumía el compromiso de subvencionar las instalaciones que se erigieron sobre terrenos de titularidad municipal.

Jaque mate

Las últimas piruetas de distracción y pasividad han terminado con la realidad agravada por las consecuencias de la pandemia en Feria València. La salida del último presidente de la institución, José Vicente González—apóstol de la privacidad de FMI-- ya presagiaba un desenlace discordante. Los cambios de enfoque en la Generalitat, la desautorización de la labor desarrollada por el director del IVF, Manuel Illueca, antes de 2019 y la incapacidad de reacción cooperativa, han desembocado en la mutación demanial de suelo y edificación de Feria Valencia. Cambio de titularidad del Ayuntamiento a la Generalitat Valenciana, sujeta a las condiciones pertinentes. La ciudad no puede renunciar a su patrimonio. Menos, ceder a chantajes. Cuando se retuerce y se falsea su naturaleza, las instituciones, más fuertes y fundamentadas que sus adversarios, acaban imponiendo su razón de ser. Por encima de las corruptelas y la desmedida ambición de poder. A veces la solución pasa por empezar de nuevo.

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