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Prioridad nazional
Por si luego se me olvida, voy a empezar felicitando al director general de Transparencia, Jorge Bellver, a quien el fiscal anticorrupción atribuye “graves hechos delictivos” de su etapa como concejal de Urbanismo de Rita Barberá. Ya sé que está mal visto alegrarse de la desgracia ajena, pero con este personaje que lleva chupando de la teta pública desde su época en el Frente de Juventudes del PP, haré una excepción. No falla: cuanto más tiempo defendiendo las virtudes de la empresa privada, menos días cotizados fuera de la administración.
Y luego no sé qué iba a decir ni cómo enlazar con lo que viene… Ah, sí, que pudiendo haber empezado criticando a los menas que con una mano te okupan la casa mientras con la otra cobran la paguita, he elegido a un español: es lo que se llama ‘prioridad
nacional’, el último delirio de Vox que el PP ha comprado (seguro que con dinero B) y que tiene su origen en los discursos del Frente Nacional de Le Pen padre. Son tan lelos que, pudiendo predicar con el ejemplo y robarle la idea a algún facha patrio, se han tenido que ir a Francia a mojar el churro. Es de admirar lo poco que les cuesta hacer el ridículo, como cuando les dio por defender a la familia y ahora parece que sus padres sean hermanos.
La ‘prioridad nacional’ para todo es una cuestión de inteligencia, como dicen ellos. Hasta ahora, los españoles estábamos tan discriminados que casi nos habíamos olvidado de nuestras cadenas, como los esclavos del algodón, que iban contentos a trabajar los días de sol. Es el elefante en la cocina, lo que nadie quiere ver, pero es más que evidente. Los extranjeros, si no vienen a robar, vienen a molestar. Lo mismo se quedan con los pisos más caros de la Gran Vía madrileña, que les da por vivir en chabolas. Lo importante es llamar la atención.
Lo que no puede ser es la discriminación que vivimos los españoles por el simple hecho de serlo. Solo hay que ver la doble vara de medir para la justicia. A los inmigrantes que se quieren regularizar les piden que acrediten que carecen de antecedentes penales. Pero ¿y si eres español? Pues a los telediarios me remito: ni a Mariano Rajoy ni a María Dolores de Cospedal les han dejado tener un juicio justo, y los jueces de la Kitchen no les han dejado ni sentarse con los acusados. Yo no soy racista peeeeeeero con los moritos no se comportan así. Y me callo para que no me cancelen, porque ya no se puede decir nada, pero a Mónica Oltra —inmigrante y mujer— le inventan cargos a medida para poder juzgarla, pero a Rajoy y a Cospe la juez Teresa Palacios (o podemita o de la ETA, seguro) no los sientan en el banquillo ni con media UCO señalándolos. Y luego querrán que creamos en la justicia.
Y no es que lo diga yo. Bueno sí, lo digo yo, que no es poca cosa, pero es así. Un español va por la calle y la policía pasa de él. Ni puto caso, como cuando hay un grupo de whatsapp en el que no estás. Pero si tienes la piel un poquito oscura —no oscura de moreno, porque este drama también lo está viviendo Mazón, que va sobrado de bronceado— la policía te para y te pide los papeles. Y sin motivo. Yo no me lo creía hasta que salió el diputado de Podemos, Serigne Mbayé, y lo confesó. Y mientras, todo un exministro emprendedor como era Montoro, aburrido de esperar a que le llamen.
La discriminación no tiene límites. Normal que millones de españoles quieran huir, como dice el sionista argentino Martín Varsavsky, que vive aquí y que, por algún motivo, se resiste a pirarse a disfrutar de las ventajas del gobierno de Milei. Cada mes, más o menos, la Guardia Civil o la Policía acompañan a dependencias policiales a un grupo de empresarios por tener trabajadores en situación de esclavitud. Estos, por supuesto, ni papeles tienen: pagar impuestos no, pero derechos humanos sí, yo también me apunto. ¿Y qué tienen en común todos estos casos? Que todos los detenidos son españoles de banderita en la muñeca y club de carretera los jueves; y los trabajadores, todos extranjeros. Si eso no es discriminatorio, que venga el juez Peinado y lo vea.
Con lo de la ‘prioridad nacional’, los de Vox van fuerte. Ya es mala suerte que, para un día que trabajan, sea para sus racistadas, pero por lo menos es un día a la semana que les toca madrugar a las 10 de la mañana. Quieren ir votando resoluciones así en todos los ayuntamientos de España para hacer perder el tiempo al personal (no tienen competencias) y ver si engañan a alguien. Y, luego, su hipocresía: no quieren subir a nadie ni el salario mínimo, ni las pensiones, ni las becas ni nada. Para eso sí que quieren igualdad, para eso no son racistas. ¡Cuánta incoherencia!