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Compromís plantea intensificar el autoconsumo para reducir la dependencia de plantas solares fotovoltaicas

Impulso del autoconsumo y de las instalaciones en zonas urbanas, fomento de las comunidades energéticas locales y creación de la Agencia Valenciana de la Energía. Son las herramientas que plantea Compromís para impulsar la transición energética desde el sector público como alternativa a las grandes plantas fotovoltaicas. La coalición ha presentado su modelo este lunes, tras varias semanas de conflicto con sus socios de Gobierno a cuenta de las enmiendas presupuestarias y de la gestión por el Ejecutivo autonómico de los expedientes de plantas fotovoltaicas, con más de 280 expedientes pendientes de tramitación. En el Consell del Pacte del Botànic hay serias discrepancias sobre cómo alcanzar los objetivos de la Unión Europea, que fijan la neutralidad climática en 2050 y requieren de 6.000 megavatios de potencia instalada para la red general en 2030, de los que actualmente hay 412.

La Generalitat Valenciana solo ha resuelto 114 expedientes de fotovoltaicas, 40 de ellos favorables, de 395 solicitudes desde 2019

Más

Los valencianistas, que se oponen a una tramitación masiva de las plantas solares, abogan por intensificar las instalaciones de autoconsumo para reducir la necesidad de recurrir a las grandes plantas fotovoltaicas y a las líneas de muy alta tensión, que crean “cicatrices en el territorio”. En una rueda de prensa, los diputados Papi Robles, Carles Esteve y Vicent Marzà explicaron este lunes las bases de su modelo energético que, insisten, debe “democratizar” el acceso a la energía y fomentar su producción y distribución desde el sector público.

La coalición establece distintos niveles de prioridad en las instalaciones: incentivar la cobertura de placas en tejados urbanos y polígonos industriales y, “si se tiene que instalar una planta solar debido a la demanda eléctrica industrial, que se ubique en solares urbanos e industriales, o en suelos sin valor agrícola o ambiental. Todo con la participación y el control democrático de los ayuntamientos y la ciudadanía de cada municipio”, indica la página web de la campaña Comencem pel sostre (Comencemos por el techo), diseñada para fomentar el autoconsumo. Para ello, recuerdan, el Ejecutivo tiene líneas de ayudas públicas y créditos que financian la instalación. Según indican, en la comunidad autónoma hay 50 millones de metros cuadrados de suelo urbano e industrial sin uso, en los que podrían generar 2.600 megavatios (un 30% del objetivo europeo). Además, reclaman al Gobierno central que aumente el margen para compartir energía de producción renovable, que pase de un radio de 500 metros a dos kilómetros, para abastecer aquellas zonas urbanas en las que no se puedan instalar placas.

Los valencianistas insisten en la creación de la Agencia Valenciana de la Energía -acordada con el PSPV y Unides Podem en los pasados presupuestos y de nuevo en mayo, que los socialistas rechazan en las últimas negociaciones- como un agente que produzca, distribuya y comercialice energía y contribuya a reducir la factura de los hogares. Consideran que es un instrumento necesario para romper el oligopolio energético, democratizar el acceso a la energía y luchar contra la pobreza energética. “Se trata de cambiar el modelo, no solo la fuente de energía” ha indicado Marzà, recalcando que buscan un modelo “más respetuoso con el territorio”, mientras que Robles ha considerado que la “prisa” por acelerar la tramitación de plantas fotovoltaicas -un punto especialmente conflictivo en el Gobierno autonómico- “recuerda a cuando había mucha prisa por construir fincas”, en referencia a la burbuja inmobiliaria. “Hay que acelerar la implantación de plantas fotovoltaicas y energías renovables pero de una manera ordenada. No nos vale hacer las cosas deprisa y acabar haciéndolas mal”, ha apostillado la portavoz parlamentaria.

Compromís toma como referencia el estudio Aprovechamiento fotovoltaico de la Comunitat Valenciana del Ivace, organismo dependiente de la Conselleria de Economia, que asegura que en los techos urbanos hay potencial técnico para instalar 14.000 megavatios de potencia eléctrica, lo que supone el 84% de la electricidad que se consume en este territorio, según sus cálculos. El estudio se complementa con un informe de la Universitat Politécnica de València, donde se indica que en la capital hay potencial para abastecer al 67% de la población con renovables instaladas en la propia ciudad, mientras que en otros municipios se excede la capacidad de producción de la demanda. Según los datos de Red Eléctrica Española, la demanda energética de la Comunitat Valenciana en 2021 fue de 26.887 gigavatios hora, un 4% mas que el año anterior. La autonomía produce el 67% de la energía que consume, según el mismo organismo.

La coalición, con raíces ecologistas, defiende un modelo energético en el que la producción esté ubicada cerca de las zonas de consumo -las urbes y los polígonos industriales-, que se aleje de las grandes corporaciones y que incorpore a los ayuntamientos a la toma de decisiones y a la planificación urbanística. Para ello, además de las enmiendas presentadas, el grupo parlamentario iniciará una ruta por los ayuntamientos para informar sobre las opciones de autoconsumo y las ayudas públicas. Otras voces en el Ejecutivo, que comparten el espíritu teórico de la propuesta, dudan de la viabilidad técnica, recalcan que las plantas solares no tienen un impacto irreversible y subrayan el objetivo europeo de neutralidad climática. Con la legislación vigente, las comunidades autónomas son competentes para autorizar las plantas de menos de 50 megavatios, los ayuntamientos para las de menos de 10 y el resto pasan directamente por el filtro del Gobierno central, para el que los informes de impacto territorial que elaboran las conselleries no son vinculantes.

Impulso del autoconsumo y de las instalaciones en zonas urbanas, fomento de las comunidades energéticas locales y creación de la Agencia Valenciana de la Energía. Son las herramientas que plantea Compromís para impulsar la transición energética desde el sector público como alternativa a las grandes plantas fotovoltaicas. La coalición ha presentado su modelo este lunes, tras varias semanas de conflicto con sus socios de Gobierno a cuenta de las enmiendas presupuestarias y de la gestión por el Ejecutivo autonómico de los expedientes de plantas fotovoltaicas, con más de 280 expedientes pendientes de tramitación. En el Consell del Pacte del Botànic hay serias discrepancias sobre cómo alcanzar los objetivos de la Unión Europea, que fijan la neutralidad climática en 2050 y requieren de 6.000 megavatios de potencia instalada para la red general en 2030, de los que actualmente hay 412.

La Generalitat Valenciana solo ha resuelto 114 expedientes de fotovoltaicas, 40 de ellos favorables, de 395 solicitudes desde 2019

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Los valencianistas, que se oponen a una tramitación masiva de las plantas solares, abogan por intensificar las instalaciones de autoconsumo para reducir la necesidad de recurrir a las grandes plantas fotovoltaicas y a las líneas de muy alta tensión, que crean “cicatrices en el territorio”. En una rueda de prensa, los diputados Papi Robles, Carles Esteve y Vicent Marzà explicaron este lunes las bases de su modelo energético que, insisten, debe “democratizar” el acceso a la energía y fomentar su producción y distribución desde el sector público.

La coalición establece distintos niveles de prioridad en las instalaciones: incentivar la cobertura de placas en tejados urbanos y polígonos industriales y, “si se tiene que instalar una planta solar debido a la demanda eléctrica industrial, que se ubique en solares urbanos e industriales, o en suelos sin valor agrícola o ambiental. Todo con la participación y el control democrático de los ayuntamientos y la ciudadanía de cada municipio”, indica la página web de la campaña Comencem pel sostre (Comencemos por el techo), diseñada para fomentar el autoconsumo. Para ello, recuerdan, el Ejecutivo tiene líneas de ayudas públicas y créditos que financian la instalación. Según indican, en la comunidad autónoma hay 50 millones de metros cuadrados de suelo urbano e industrial sin uso, en los que podrían generar 2.600 megavatios (un 30% del objetivo europeo). Además, reclaman al Gobierno central que aumente el margen para compartir energía de producción renovable, que pase de un radio de 500 metros a dos kilómetros, para abastecer aquellas zonas urbanas en las que no se puedan instalar placas.

Los valencianistas insisten en la creación de la Agencia Valenciana de la Energía -acordada con el PSPV y Unides Podem en los pasados presupuestos y de nuevo en mayo, que los socialistas rechazan en las últimas negociaciones- como un agente que produzca, distribuya y comercialice energía y contribuya a reducir la factura de los hogares. Consideran que es un instrumento necesario para romper el oligopolio energético, democratizar el acceso a la energía y luchar contra la pobreza energética. “Se trata de cambiar el modelo, no solo la fuente de energía” ha indicado Marzà, recalcando que buscan un modelo “más respetuoso con el territorio”, mientras que Robles ha considerado que la “prisa” por acelerar la tramitación de plantas fotovoltaicas -un punto especialmente conflictivo en el Gobierno autonómico- “recuerda a cuando había mucha prisa por construir fincas”, en referencia a la burbuja inmobiliaria. “Hay que acelerar la implantación de plantas fotovoltaicas y energías renovables pero de una manera ordenada. No nos vale hacer las cosas deprisa y acabar haciéndolas mal”, ha apostillado la portavoz parlamentaria.

Compromís toma como referencia el estudio Aprovechamiento fotovoltaico de la Comunitat Valenciana del Ivace, organismo dependiente de la Conselleria de Economia, que asegura que en los techos urbanos hay potencial técnico para instalar 14.000 megavatios de potencia eléctrica, lo que supone el 84% de la electricidad que se consume en este territorio, según sus cálculos. El estudio se complementa con un informe de la Universitat Politécnica de València, donde se indica que en la capital hay potencial para abastecer al 67% de la población con renovables instaladas en la propia ciudad, mientras que en otros municipios se excede la capacidad de producción de la demanda. Según los datos de Red Eléctrica Española, la demanda energética de la Comunitat Valenciana en 2021 fue de 26.887 gigavatios hora, un 4% mas que el año anterior. La autonomía produce el 67% de la energía que consume, según el mismo organismo.

La coalición, con raíces ecologistas, defiende un modelo energético en el que la producción esté ubicada cerca de las zonas de consumo -las urbes y los polígonos industriales-, que se aleje de las grandes corporaciones y que incorpore a los ayuntamientos a la toma de decisiones y a la planificación urbanística. Para ello, además de las enmiendas presentadas, el grupo parlamentario iniciará una ruta por los ayuntamientos para informar sobre las opciones de autoconsumo y las ayudas públicas. Otras voces en el Ejecutivo, que comparten el espíritu teórico de la propuesta, dudan de la viabilidad técnica, recalcan que las plantas solares no tienen un impacto irreversible y subrayan el objetivo europeo de neutralidad climática. Con la legislación vigente, las comunidades autónomas son competentes para autorizar las plantas de menos de 50 megavatios, los ayuntamientos para las de menos de 10 y el resto pasan directamente por el filtro del Gobierno central, para el que los informes de impacto territorial que elaboran las conselleries no son vinculantes.

Impulso del autoconsumo y de las instalaciones en zonas urbanas, fomento de las comunidades energéticas locales y creación de la Agencia Valenciana de la Energía. Son las herramientas que plantea Compromís para impulsar la transición energética desde el sector público como alternativa a las grandes plantas fotovoltaicas. La coalición ha presentado su modelo este lunes, tras varias semanas de conflicto con sus socios de Gobierno a cuenta de las enmiendas presupuestarias y de la gestión por el Ejecutivo autonómico de los expedientes de plantas fotovoltaicas, con más de 280 expedientes pendientes de tramitación. En el Consell del Pacte del Botànic hay serias discrepancias sobre cómo alcanzar los objetivos de la Unión Europea, que fijan la neutralidad climática en 2050 y requieren de 6.000 megavatios de potencia instalada para la red general en 2030, de los que actualmente hay 412.

La Generalitat Valenciana solo ha resuelto 114 expedientes de fotovoltaicas, 40 de ellos favorables, de 395 solicitudes desde 2019

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Los valencianistas, que se oponen a una tramitación masiva de las plantas solares, abogan por intensificar las instalaciones de autoconsumo para reducir la necesidad de recurrir a las grandes plantas fotovoltaicas y a las líneas de muy alta tensión, que crean “cicatrices en el territorio”. En una rueda de prensa, los diputados Papi Robles, Carles Esteve y Vicent Marzà explicaron este lunes las bases de su modelo energético que, insisten, debe “democratizar” el acceso a la energía y fomentar su producción y distribución desde el sector público.