Las reivindicaciones por la vivienda marcan el 9 d'Octubre, arranque electoral en la Comunitat Valenciana
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La vivienda está llamada a ser el eje central de la campaña electoral del próximo 29 de noviembre. La crisis habitacional, que lleva años impactando entre las clases medias y bajas, generando preocupación entre los españoles —como venían apuntando los estudios sociológicos— y provocando protestas masivas se ha situado, al fin, en el centro del debate político y mediático. Tanto como para agitar el tablero político.
La presión de los movimientos sociales ha sido esencial, y la indignación que provocó el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años a la que una empresa echó de su domicilio y falleció el pasado viernes, la gota que ha colmado el vaso. Las acampadas en defensa del derecho a la vivienda y contra la especulación inmobiliaria brotan en las capitales españolas. Y en València, que ya tuvo su acampada espontánea en octubre de 2024, la protesta se ha situado en el epicentro del 9 d'Octubre, día de la Comunitat Valenciana.
La semana previa a la fiesta grande ha estado plagada de tensión entre el Ayuntamiento de València y la Delegación del Gobierno por la ocupación del espacio público. Tras días de tira y afloja, la alcaldesa de València, María José Catalá (PP), decidió suspender la mascletà prevista para el viernes, pero también mantener los actos festivos en la plaza. Responsabilizó a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé (PSOE), de los posibles incidentes y de impedir el desarrollo normal de la mascletà, al descartar el desalojo de la plaza. Para la socialista primaba el derecho de reunión y la reivindicación de los manifestantes que la festividad, algo que le ha valido unos cuantos reproches de la derecha. El viernes, la dirigente popular apuntó que la decisión ha sido una “renuncia en aras de que todas las distintas sensibilidades de la plaza pudieran convivir en este espacio”.
Así, con la presión de las acampadas, la reivindicación por el derecho a una vivienda digna ha centrado la festividad, que da el pistoletazo de salida a la campaña electoral. Las tiendas de lona en el centro de las imágenes, las pancartas con los lemas tras la procesión, el homenaje a Maricarmen acompañando la escena. Una estampa rodeada de un amplio dispositivo policial ante la amenaza de grupos de ultraderecha, que no han podido reventar la protesta. El jueves, apenas unas decenas de personas se concentraron para increpar a los acampados, que lograron una gran movilización para blindar su espacio.
El viernes, la procesión cívica se desarrolló sin incidentes, más allá de los habituales gritos que año tras año grupúsculos ultra y agitadores propinan a los partidos y entidades de izquierdas que desfilan. La coalición Compromís trasladó la reivindicación a su pancarta en la procesión cívica con el lema 'València no es ven' (València no se vende). El portavoz socialista, Borja Sanjuán, elogió que se presione por “el derecho a quedarse en la ciudad”: “¿Qué hay más propio de una fiesta como el 9 d'Octubre que reivindicar el derecho a quedarse en València?”, apuntó. Hasta las Nuevas Generaciones del PP quieren capitalizar el malestar, poniendo el foco en el enfado con la falta de ambición de las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez. La acampada, un espacio autogestionado, no pretende moverse de ahí. Y la ciudad parece dispuesta a arroparla.
También este viernes se han publicado varias encuestas sobre las elecciones autonómicas, previstas para mayo del próximo año. Los sondeos apuntan a una mayoría de derechas, que supera por varios diputados la mayoría absoluta. Todas salvo una apuntan a un crecimiento de Compromís, que crece entre tres y cinco escaños según el muestreo, lo que cae el PSPV, mientras que el PP bajaría un par de diputados su representación, a años luz de la caída pronosticada cuando Carlos Mazón seguía siendo presidente tras la dana. Vox crecería entre tres y cinco escaños según la encuesta, recogiendo lo que perdería el PP. Las encuestas no dan representación a Podemos, Esquerra Unida o Sumar y tampoco tienen en cuenta qué sucedería estas formaciones concurren en una candidatura conjunta o bajo el paraguas de Compromís, como se está negociando. Solo una encuesta apunta un crecimiento del PSPV y del PP, una bajada de Compromís y el mantenimiento de Vox. En general, reflejan un gran descontento con los liderazgos políticos. Una cuestión transversal que los partidos tienen ocho meses para resolver. Tal vez en la acampada les den alguna pista.
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