Salud salvaje

Un momento de relax en Bioparc.

Prevenir mejor que curar. Es el principio que siguen a rajatabla los tres veterinarios que se encargan de la salud de los animales de Bioprac, un total de 5.000 ejemplares Una tarea harto compleja debido a la gran variedad de especies, unas 150, que se alojan en este centro de ocio y ciencia.

«La gente piensa que por ser veterinarios estamos todo el día operando o curando animales, pero no es así», dice Miguel Casares, veterinario veterano que participó en el diseño del complejo. “Bioparc no es un hospital sino una especie de hotel y los huéspedes son jóvenes, están bien cuidados y sólo de uvas a peras presentan complicaciones”.

Practicar la endodoncia a un elefante que se rompió un colmillo ha sido una de las intervenciones mayores que se han llevado a cabo en Bioparc, con la colaboración de un dentista que recordará la singular experiencia toda su vida.

La prevención se basa en tres líneas: Vacunación, desparasitación y dietas. “La alimentación es esencial y en estos últimos años se ha mejorado mucho pues se conoce con mayor exactitud lo que cada animal necesita”, comenta Casares.

Un caso paradigmático es el de los rumiantes. No todos comen lo mismo. Los hay que ramonean las hojas de los árboles y plantas y otros que comen la hierba del suelo que contiene celulosa. “El rinoceronte blanco es pastador y el negro ramoneador y ambos conviven en los mismos espacios”, indica Casares.

Además del equilibrio nutricional hay que procurar que los animales no ganen demasiado peso por su propia salud. “Igual que los humanos les gustan más los alimentos dulces y sabrosos que favorecen la obesidad”. Los osos hormigueros son los que exigen un menú más elaborado que a base de combinar distintos ingredientes reproduce los insectos que comen en la naturaleza.

Vitamina C y calefacción

La estrategia preventiva contempla suministrar vitamina C a los primates en otoño para que no se constipen o aceite mineral a los hervíboros para compensar la arena de sus habitáculos que ingieren a veces. En cuanto a la alimentación los gorilas comen exclusivamente vegetales; frutas y hojas. En cambio los chimpancés son omnívoros y les encanta la carne y los huevos.

Algunas especies requieren una atención especial en ciertos aspectos. En el caso de los elefantes hay que controlar el crecimiento de las uñas para que no les causen heridas en la planta, que no es un casco como el de los caballos sino una especie de soleta.

En los meses de invierno los animales más frioleros como las jirafas, que tienen mucha superficie corporal expuesta a la intemperie, y los primates tienen calefacción. “Entre los primates los gorilas son los más delicados, con cierta tendencia a sufrir neumonías y también muy quejicas ante la mínima molestia o dolor”, dice Casares. “Los chimpancés son mucho más duros y también los felinos, aunque con la edad desarrollan problemas renales debido a su dieta carnívora o articulares”.

Vida ‘social’

Los veterinarios de Bioparc se encargan también de lo que podría llamarse protocolo social. La formación de grupos estables y la introducción de nuevas especies.

“La jirafas son las únicas que aceptan sin problemas a un nuevo individuo de su especie siempre que no sea un macho adulto”, explica Casares. Las demás especies sea cual sea su tamaño son muy recelosas ante los nuevos y hay que actuar de forma progresiva para lograr que congenien. A veces el proceso puede durar un par de semanas a un par de meses.

Esta conducta selectiva demuestra que los animales no son sólo trozos de carne con patas y ojos susceptibles a convertirse en solomillos o hamburguesas, sino seres sintientes a su manera irracional.

«Lo fascinante de Bioparc son los animales no nuestro trabajo», concluye Casares.

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Publicado el
24 de julio de 2014 - 18:01 h

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