Las tres razones principales por las que deberías sí o sí esterilizar a tu gato o gata

Gatito amoroso

Inés Aguerri Alonso / ConsumoClaro


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La esterilización en perros y en gatos consiste en extirpar las glándulas sexuales del animal en una operación sencilla y habitual con la intención de evitar en ellos complicaciones de salud relacionadas con los órganos sexuales.

Las diez razones por las que debes esterilizar a tu perro lo antes posible

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Aunque es cierto que son animales que nacen con capacidad sexual y que tienen instintos que la demuestran, estos órganos no tienen una función concreta en nuestro entorno humanizado y son fuente de diversos problemas de salud para ellos, por lo que la esterilización no solo no les perjudica, sino que les beneficia.

Respecto a los felinos, por regla general, los veterinarios coinciden en que la mejor edad para esterilizarlos es entre los cinco y siete primeros meses de vida aproximadamente, pero sobre todo antes de la madurez sexual.

Con una sencilla operación que cuesta entre 50 y 100 euros en machos y un poco más en hembras (en las clínicas más caras la esterilización de gatas suele costar 200 euros o más), nuestros felinos gozarán de los siguientes aspectos positivos. 

Previene muchas enfermedades

Como explican desde Kivet Clínicas Veterinarias, las hembras no esterilizadas tienen mucho mayor riesgo de sufrir, principalmente, la infección bacteriana de útero conocida como piómetra, así como tumores ováricos y mamarios. 

En machos, por su parte, “los problemas que pueden resultar de no ser castrados están más relacionados con su conducta y actuación”, aunque también afectan a su salud: pueden sufrir tumores prostáticos, testiculares y anales y transmisión de leucemia e inmunodeficiencia. 

En definitiva, el mayor beneficio de la esterilización es el gran número de enfermedades que se pueden evitar con ella. Así lo demuestra un estudio publicado en Dove Press Medical, donde se constató que las gatas esterilizadas antes del año de edad tienen hasta un 86% menos de probabilidades de desarrollar tumores mamarios. Mientras que otro estudio de la Asociación Canadiense de Médicos Veterinarios reveló que los gatos esterilizados tienen un menor riesgo de contraer el virus de la inmunodeficiencia y leucemia felina. 

La esterilización, al prevenir estas enfermedades, alarga su tiempo y calidad de vida según investigaciones de Banfield Pet Hospital, donde afirman que los gatos esterilizados viven un 62% más que los no esterilizados, mientras que las hembras castradas un 39% más que las que no lo están.

Adiós al celo y a lo que ello implica

A partir de los seis o siete meses, las hembras comienzan a tener el celo de forma regular. Entonces, comenzarán las serenatas nocturnas, los marcajes de orina, la falta de apetito y un cambio de actitud general notable y que puede llevar a tu gata a escaparse y volver a casa con unos cinco cachorros en su interior y alguna que otra enfermedad de transmisión sexual, como las mencionadas leucemia o inmunodeficiencia. 

Los gatos, aunque no experimentan un periodo de celo como tal, sí sienten el de las hembras, por lo que también marcan la casa con orina, están excitados, alterados y tienen impulsos escapistas. Cuando se escapan, corren el riesgo de morir atropellados entre otras causas, ya que pueden pasar varios kilómetros buscando a una hembra. 

Por eso, como explican desde Nueva Vida Adopciones en “La verdad sobre perros y gatos” de Nela Crespo, “realizar la intervención antes de la pubertad impide el desarrollo de los impulsos sexuales. De realizarla después de la madurez sexual es posible que el macho continúe manifestando interés por las hembras en celo”. 

Además, los machos esterilizados son menos territoriales y agresivos, se relacionan mejor con otros machos y tienen una menor tendencia a vagabundear, así como disminuye su estrés y ansiedad.

Evita la sobrepoblación felina callejera

Al coartar la posibilidad de embarazo, la esterilización supone un efecto positivo para la sociedad y es que se disminuye notablemente el exceso de natalidad y superpoblación felina callejera.

Un exceso provocado principalmente por el abandono por parte de los humanos, pero también por la necesidad felina de escaparse en busca de satisfacer el celo.

Según Nueva Vida Adopciones, este es un problema que no ocurre en otros países del norte de Europa, donde “hay listas de espera para adoptar, la gente sabe que es obligatoria la esterilización y no se les pasa por la cabeza tener crías. Está prohibido reproducir a tus animales de compañía y solo determinados criadores tienen derecho pero deben pagar impuestos altos”.

De hecho, como explican desde el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid, “actualmente, el nuevo propietario de un animal adoptado puede pedir que le ofrezcan la esterilización de su futura mascota antes de la adopción.

Leyes de protección animal de algunas autonomías exigen que los animales sean castrados antes de ser adoptados“, aunque muchos propietarios se niegan a esta práctica asegurando que el animal se va a deprimir si es esterilizado y otras formas de humanización nada beneficiosa para ellos

Desmintiendo mitos sobre la esterilización

1. Es bueno para una hembra criar al menos una vez: muchas personas piensan que una hembra felina debe tener al menos una camada en su vida para que su desarrollo físico y emocional sea correcto.

Al igual que en el caso de los perros, esta afirmación no tiene ninguna evidencia científica. Además, los procesos hormonales y químicos de la reproducción desaparecen con la esterilización, por lo que ya no tendrá esa necesidad de reproducirse, evitando también los posibles riesgos del embarazo. 

2. Es peligroso para él: va a engordar demasiado: es cierto que debido al cambio hormonal los gatos esterilizados tienden a ganar peso más fácilmente, pero esto no quiere decir que nuestro gato vaya a sufrir sobrepeso u obesidad solo por el hecho de estar esterilizado.

Todo dependerá del control con el que administremos su cantidad y tipo de comida, que debe tener los nutrientes necesarios según su edad y actividad.

3. No lo voy a reconocer, va a cambiar su carácter: la personalidad de nuestro gato va a seguir siendo la misma, aunque es probable que se vuelva más tranquilo y casero y disminuya su agresividad en caso de que la tuviera.

Eso sí, va a seguir jugando y siendo igual que antes, por lo que el cambio, que no es muy notable respecto al carácter, será positivo.

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