“Tarta de las monjas”, la receta típica italiana para hacer un pastel muy esponjoso que no lleva harina ni levadura
En el mundo de la repostería italiana existen recetas de lo más sencillas, pero con un sabor y textura inconfundibles. Una de ellas es la famosa 'tarta de las monjas', también conocida como torta delle Monache, un pastel que desafía las reglas convencionales de la cocina dulce: no lleva harina ni levadura y, sin embargo, resulta extremadamente esponjosa y delicada.
La 'tarta de las monjas' es mucho más que un simple pastel. Es un legado cultural que nos invita a disfrutar de la repostería con sencillez. Su ausencia de harina de trigo y levadura no limita su sabor ni su textura, al contrario, la hace única y especial.
Si buscas un postre diferente, ligero y con historia, no dudes en probar esta receta típica italiana. Seguro que se convertirá en uno de tus favoritos y te transportará con cada bocado a la atmósfera serena de los conventos italianos, donde nació esta deliciosa tradición.
Origen y tradición
La 'tarta de las monjas', tiene su origen en el convento italiano de Santa Chiara y se remonta al siglo XIII. Según cuentan, fue una monja la que ideó esta receta al triturar almendras hasta obtener una especie de harina, en un intento por preparar un dulce que no causara molestias digestivas a una de sus hermanas.
Aunque no se sabe a ciencia cierta si es realidad o leyenda, este pastel suave y ligero se convirtió con el tiempo en una delicia clásica de la repostería conventual. No obstante, su nombre evoca la austeridad de la vida monástica, donde las monjas elaboraban dulces con ingredientes limitados, pero siempre buscando la perfección y el equilibrio.
Estas monjas combinaban ingredientes que tenían a mano para crear postres únicos que acompañaban las celebraciones religiosas o se vendían en pequeñas pastelerías cercanas a los conventos. La ausencia de harina y levadura en esta receta responde a la limitación de ingredientes, pero también a la búsqueda de un bizcocho ligero, delicado y fácil de digerir, ideal para acompañar el café o el té.
¿Qué la hace tan especial?
A diferencia de los pasteles tradicionales, que dependen de la harina y la levadura para conseguir la estructura y esponjosidad, este bocado se basa en otros elementos que le proporcionan una textura aireada y suave, pero con una ligereza y un punto cremoso difíciles de igualar.
El secreto está en la mezcla y batido cuidadoso de huevos, azúcar y mantequilla, a menudo con un toque de almendra molida y ricota, que actúan como base sólida y al mismo tiempo aportan humedad y esponjosidad. Además, su sabor suele enriquecerse con aromas naturales como la ralladura de limón, la vainilla o el licor de almendra (Amaretto), que dan ese toque característico sin arruinar la delicadeza del pastel.
La receta paso a paso
Aunque la receta puede variar ligeramente según la zona o los gustos de cada uno, los ingredientes principales de la 'tarta de las monjas' son:
- 500 gramos de ricota
- Cuatro huevos
- 170 gramos de harina de almendras
- 250 gramos de azúcar
- Ralladura de un limón
- Azúcar glasé para decorar
A continuación, te explicamos el paso a paso de una versión típica y sencilla para prepararla en casa:
- Coloca los huevos junto con el azúcar en un bol grande y bátelos hasta conseguir una mezcla clara, voluminosa y espumosa. Si tienes unas varillas eléctricas, te facilitarán mucho el trabajo, ya que es importante incorporar aire para lograr un bizcocho ligero.
- Añade la ricota y los ingredientes secos. Con un tenedor, desmenuza bien la ricota para que no queden grumos. Incorpórala a la mezcla anterior junto con la harina de almendras y la ralladura de limón. Mezcla todo suavemente con una espátula o cuchara, haciendo movimientos envolventes para no perder el aire que has conseguido al batir los huevos.
- Precalienta el horno a 160 grados. Forra un molde redondo con papel de horno o úntalo con un poco de mantequilla y espolvorea almendra molida si lo prefieres. Vierte la mezcla en el molde y hornea durante 30 minutos.
- Luego, sube la temperatura a 180 grados y hornea 10 minutos más, hasta que la superficie se vea dorada y al pinchar con un palillo, este salga limpio.
- Saca la tarta del horno y deja que repose unos minutos dentro del molde. Después, desmóldala con cuidado y colócala sobre una rejilla para que se enfríe por completo. Justo antes de servir, espolvorea por encima un poco de azúcar glasé para darle un toque final elegante y clásico.
Variantes y consejos
Existen algunas variantes de la tarta que incorporan ingredientes adicionales como cacao en polvo para una versión de chocolate, o sustituyen las almendras por avellanas molidas para un sabor diferente. También se puede añadir un relleno ligero, como mermelada de albaricoque o crema pastelera, aunque tradicionalmente se sirve tal cual para apreciar su textura y sabor natural.
Un consejo importante para que la tarta quede perfecta es no abrir el horno durante los primeros 25 minutos de cocción, para evitar que se baje. A su vez, para conseguir ese punto esponjoso, es clave usar huevos a temperatura ambiente y asegurarse de montar bien las claras.
5