Tres platos para disfrutar del orégano, la especia mediterránea con altas capacidades antioxidantes

Cuencos con condimentos sazonadores

Marina Manzanares

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Las especias son las verdaderas magas de la cocina. Tienen la capacidad única de transformar un plato sencillo en una experiencia gastronómica memorable, aportando color, aromas sugerentes y una profundidad de sabor que estimula todos nuestros sentidos. Más allá de su innegable valor culinario, utilizar condimentos en el día a día es una de las estrategias más saludables para reducir el consumo de sal sin que las recetas resulten sosas o aburridas.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el valor de esta especia va muchísimo más allá de su excelente aportación culinaria. Aunque se consume en raciones muy pequeñas, el orégano seco es, en proporción, un auténtico tesoro de minerales como el calcio, el potasio, el magnesio y el hierro, además de aportar vitamina A y niacina. Pero lo que realmente lo hace destacar en el plano de la salud son sus aceites esenciales. La FEN señala que toda la planta posee unas pequeñas glándulas que contienen sustancias activas llamadas carvacrol y timol, dos potentes compuestos fenólicos con una altísima capacidad antioxidante y una valiosa actividad antimicrobiana que ayuda a proteger nuestro organismo desde dentro.

Aunque la medicina tradicional ha utilizado el orégano en remedios caseros para aliviar problemas como la indigestión, los dolores de cabeza o los cólicos, los expertos aclaran que no existe evidencia clínica suficiente para recomendarlo como tratamiento general, ya que estas mejorías suelen deberse a factores externos como el descanso o la hidratación de la propia infusión.

Y aunque sus efectos antioxidantes y antiinflamatorios aún están en fase de estudio en células de laboratorio, donde sí se han aportado datos clínicos más específicos es en su capacidad antimicrobiana. Un ejemplo claro es el estudio publicado en la revista Phytotherapy Research, donde demostraron cómo la suplementación diaria con aceite emulsionado de orégano mediterráneo durante seis semanas logró la desaparición completa de parásitos entéricos (como Blastocystis hominis, Entamoeba hartmanni y Endolimax nana) en la mayoría de los pacientes analizados, logrando además una mejora notable en sus síntomas.

Receta de chimichurri con carne, paso a paso

Chimichurri con carne

El chimichurri es, por excelencia, una de las salsas que mejor rinde homenaje al orégano. En esta receta, la especia mediterránea se combina con la frescura del cilantro y el perejil para crear un aderezo vibrante y cargado de antioxidantes. Vertido sobre un corte de carne jugoso como el bistec de falda, este plato se convierte en una explosión de sabor idónea para una barbacoa o una cena rápida de fin de semana. Apunta los siguientes ingredientes:

  • 450 gramos de bistec de falda, cortado en cuatro filetes iguales
  • Un par de paquetes de sazón sin achiote
  • Dos cucharadas de orégano fresco
  • Media taza de cilantro fresco
  • Media taza de perejil fresco
  • Un cuarto de cebolla roja
  • Una cucharada de ajo picado
  • Dos cucharadas de vinagre de vino tinto
  • Dos cucharadas de jugo de limón
  • Media taza de aceite de oliva virgen extra
  • Una pizca cucharadita de pimiento rojo triturado o cayena
  • Adobo con pimienta al gusto

Para comenzar, en un tazón pequeño, se mezclan las hierbas frescas bien picadas: el orégano, el cilantro y el perejil. Se añade la cebolla roja, el ajo y el pimiento rojo triturado si se desea un toque picante. Se incorpora el jugo de limón y el vinagre de vino tinto.

Se agrega el aceite de oliva virgen extra poco a poco, en forma de hilo, mientras se revuelve constantemente con una cuchara para que todos los elementos se integren de manera homogénea. Se sazona con un toque de adobo con pimienta al gusto, se tapa el tazón y se reserva en la nevera hasta el momento de servir.

Se espolvorea la sazón y el adobo con pimienta por ambos lados de los trozos de bistec de falda de manera uniforme para asegurar que absorban todo el sabor.

Se calienta la parrilla o una sartén amplia a fuego medio-alto. Se colocan los filetes y se cocinan dándoles la vuelta a mitad de cocción para conseguir que la carne esté bien dorada por fuera y en un término medio perfecto y jugoso por dentro.

Se colocan los filetes calientes en los platos y se vierte generosamente la salsa chimichurri fría por encima. La combinación del calor de la carne con el frescor aromático del orégano en la salsa es sencillamente espectacular.

Receta salsa pomodoro con pasta, paso a paso

Salsa pomodoro con pasta

No hay plato que represente mejor la esencia de la cocina mediterránea que una buena pasta con salsa de tomate casera. En esta receta tradicional italiana, el orégano no es un simple adorno, sino el auténtico protagonista que aporta ese aroma inconfundible y un potente extra de antioxidantes. Apunta los siguientes ingredientes para cuatro comensales:

  • 400 gramos de macarrones
  • 750 gramos de tomates de pera frescos
  • Una cebolla
  • Tres dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Cuatro cucharadas generosas de orégano seco
  • Una cucharada de azúcar
  • Sal
  • Pimienta negra molida

Para comenzar, prepara la base de la salsa, pica la cebolla y los dientes de ajo muy finos. En una cazuela amplia, calienta el aceite de oliva a fuego bajo y rehoga ambos ingredientes hasta que la cebolla esté transparente y tierna.

Se pelan los tomates frescos, se les retira el tronco y se incorporan a la base junto con las cucharadas de orégano, la cucharada de azúcar, una pizca de sal y pimienta negra al gusto

Cocina a fuego medio-bajo durante una media hora. Mueve de vez en cuando y ve chafando los tomates con el canto de una cuchara de madera para que se deshagan. Prueba y rectifica de sal o pimienta.

Mientras la salsa termina de hacerse, cuece los macarrones en abundante agua con sal. Escúrrelos bien, incorpóralos directamente a la cazuela con la salsa de tomate caliente y remueve durante un minuto para que la pasta absorba todos los aromas del orégano.

Receta pollo al limón con orégano, paso a paso

Pollo al limón con oregano

El pollo es una de las carnes más versátiles y consumidas del mundo, pero cuando se combina con la frescura del limón y el toque del orégano, se transforma en un plato verdaderamente espectacular. Toma nota de los siguientes ingredientes:

  • Un pollo limpio
  • Dos cucharadas generosas de orégano seco
  • Un limón grande
  • Dos dientes de ajo, picados muy finitos
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta negra molida al gusto

Para comenzar, se enciende el horno a 230 °C para que vaya tomando temperatura mientras se prepara la carne. En un recipiente pequeño, se ralla la cáscara de medio limón y se exprime todo su jugo. Se añaden las cucharadas de orégano, el ajo finamente picado, un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, la sal y la pimienta negra. Se remueve enérgicamente para que todos los sabores se integren.

Se limpian los trozos de pollo retirando el exceso de grasa y la piel. Se unta generosamente toda la carne con el aliño recién preparado, asegurándose de que quede bien cubierta por todos lados.

Se engrasa ligeramente una fuente con unas gotas de aceite de oliva para evitar que se pegue. Se coloca el pollo aliñado en la fuente y se cubre por completo con papel de aluminio. Se introduce la bandeja en el horno, se baja la temperatura a 220 °C y se deja hornear durante 30 minutos.

Pasado ese tiempo, se retira el papel de aluminio con cuidado de no quemarse con el vapor, se comprueba que la carne esté en su punto exacto y se deja reposar cinco minutos antes de llevarla directamente a la mesa.

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