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'Alien: Romulus', la nueva entrega bendecida por Ridley Scott que apuesta por el terror con “poco diálogo”

Jordi Sabaté

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Aunque Alien: Romulus corresponde a la quinta entrega de la saga que tiene como protagonista al temible alienígena con cabeza de pepino, en la línea temporal de la franquicia se sitúa entre la primera película, Alien: el octavo pasajero, y la segunda, Aliens, y en su trama un grupo de jóvenes colonos penetran en una estación espacial abandonada para desvalijarla, sin saber que en realidad es una incubadora de aliens. A partir de ese punto, la historia puede ser imaginable... O no, tal como explica el director de este nuevo filme, el uruguayo Federico 'Fede' Álvarez, que tras dirigir trabajos como Posesión infernal y No respires, se ha destacado como un especialista en el campo del terror.

Álvarez ha estado en Barcelona presentando las primeras imágenes de la película, un montaje del que aclaró que “es una composición que no desvela demasiadas cosas del argumento”, porque odia los spoilers. “He cortado de una manera más desordenada, como para intentar confundirlos y que crean que saben lo que pasa, pero la trama no es tan lineal como aparece en la pantalla”, advirtió durante la presentación.

Seguidamente reconoció que fue el propio Ridley Scott quien le propuso que dirigiera la secuela. Scott, que dirigió hace 45 años la entrega seminal de esta saga, considerada ya un clásico del cine de terror y ciencia ficción, y las posteriores Prometheus y Alien: Covenant, regresa esta vez solo como productor.

Producción de Ridley Scott

Aunque le hubiera encantado mostrar la película entera, el uruguayo reconoció que todavía no la tiene lista, a pesar de que su estreno oficial en grandes salas está previsto para el 16 de agosto. “Me faltan un par de días de sonido y color”, explicó para pasar a ensalzar la colaboración con Ridley Scott.

“Una de las mejores experiencias de mi vida ha sido trabajar en esta película por lo que supone de privilegio el colaborar con Ridley, debatir los guiones con él, y por el hecho de que me diera la oportunidad de hacerla”, dijo Álvarez. “Es un gran maestro”, añadió antes de reconocer que entrar en esta saga, en la que también han dirigido nombres de la talla de James Cameron o David Fincher además de Scott, le genera una gran responsabilidad.

De todos modos matizó que para él este es un ingrediente motivador en su trabajo: “Me gusta trabajar con la presión de tener que hacer una buena película de terror”. También agregó nunca haría una película por el hecho de tener que cumplir con un encargo. “Me vuelvo loco cuando tengo que hacer una película; me lo tomo muy en serio, el cine me parece sagrado”, subrayó.

Respecto al encargo ofrecido por Scott y su relación personal y profesional con las otras películas de la saga y el ingente material publicado alrededor del personaje central, el temible alienígena, Álvarez dejó claro que a pesar de que le han encantado todas las entregas, y se ha leído todo el material que circula al respecto, no se considera un fanático de la serie, sino solo un fan. “En EE.UU se distingue entre los fans y los religiosos, para referirse a los que conocen cada detalle”, apostilló el director, que actualmente reside en Los Angeles.

De todos modos, reconoce que el monstruoso extraterrestre de la saga le ha obsesionado durante mucho tiempo. “Recuerdo que tenía un VHS en casa en esa época, ya que no había otra manera de mirar los making off de las películas: trataba de ver cómo se habían hecho los efectos especiales de Aliens”, rememoró. Agregó que “traía también unos pedacitos del primer Alien”. Esa fue la primera vez que se encontró con esa criatura en su vida: “Vi eso y me voló la mente, sobre todo porque no entendía qué era eso, qué era lo que estaba viendo ahí”.

En consecuencia, asegura que no dudó ni un segundo cuando el legendario cineasta inglés le propuso hacer Alien: Romulus. “Cuando te cae una oportunidad así no titubeas ni un segundo”, soltó para añadir: “Cuando Sam Raimi me llamó para hacer Posesión infernal no le dije: 'espera a ver que me lo piense'”, enfatizó con ironía.

Terror más allá de las tramas

Preguntado al respecto del sello que Álvarez pueda haber dejado en la presente entrega de la saga, el director dejó claro que en ningún momento ha tenido intención de dar una toque personal al filme, sino que “el toque personal que se pueda ver en Alien: Romulus es el que marcan mis propias limitaciones creativas”. Se refería, explicó, a que “a mis 46 años creo que ya he agotado la originalidad creativa”

“Me pasa mucho que creo que he realizado una toma novedosa y luego, repasando otras películas mías, veo que eso ya lo había hecho antes”, ironizó para dejar claro que su “sello” es toda la serie de tics que ha ido acumulando a lo largo de su carrera. También quiso relativizar la intrusión del cine de autor en el género de la ciencia ficción y el terror, ya que para él “lo básico de una buena película de terror es que dé miedo, que nos haga sentir el miedo que sentíamos de niños y que con la edad vamos perdiendo por meternos en complejas tramas racionales”.

“Cuando se estrenó Alien [en 1979] nadie dijo que era una obra maestra; la mitad de los críticos dijeron que era muy vulgar, pero la otra mitad dijo que estaba bien sin más”, comentó para aventurar que “si con el tiempo ha adquirido el prestigio actual es, sobre todo, porque es una película de terror que te cagas”.

En este sentido aseguró que lo que busca es que Alien: Romulus sea “una buena película de terror” y explicó la anécdota de que en una ocasión, conversando con James Cameron, autor de los dos primeros filmes de la saga Terminator y de la segunda entrega de Alien, Álvarez quiso preguntarle por la intrahistoria de la relación de Sarah Connor con su hijo John en Terminator 2 . Cameron le espetó: “solo quise hacer una película de armas”.

A esta anécdota añadió otra: “Hace poco le mostré a mi hijo Matrix presentándosela como una cosa muy intelectual; le dije que le iba a volar la mente al verla, pero al terminar, él me dijo que era una película de kung-fu”. “Tenía razón”, agregó: “Matrix fue la primera vez que en EEUU se vio Kung-fu hecho al estilo de Hong Kong, con cables”.

Poco diálogo y mucha cámara

“Lo que sí puedo anticipar es que es una película con muy poco diálogo”, desveló Fede Álvarez respecto a Alien: Romulus. “Siendo uruguayos y teniendo que escribir en inglés, fuimos a lo práctico”, ironizó sobre el guion que ha coescrito junto con el también uruguayo -y colaborador habitual en sus guiones- Rodo Sayagues.

“He querido dejar que hable la cámara, que el guion no tenga que contar lo que ya cuenta la cámara”, añadió respecto del estilo de filmación, que las imágenes preliminares mostradas revelan como muy dinámico, con transiciones rápidas y abundancia de primeros planos en los que se revela el detalle de la tensión en las caras.

Por otro lado, las escenas están rodadas en un esquema de colores ocres, amarillos y tostados, ganado así la película una sensación onírica y decadente, postapocalíptica, que es el ambiente en el que aparentemente se desarrollará la trama, con personajes casi adolescentes, de amplia diversidad racial y ropa ajada consistente en sudaderas y camisetas.

Se incluyen además androides, ya que alguno de los personajes resulta ser un robot estilo “replicante” de Blade Runner, película por cierto de Ridley Scott. “Dada la actualidad en los últimos tiempos, nos ha sido imposible obviar el tema de la inteligencia artificial”, reconoció Álvarez.

Finalmente explicó que en Alien: Romulus los monstruos tienen su historia dentro de la trama: “Los alien tradicionalmente han sido en la saga más una caracterización que un personaje, y por eso he querido que estos, que son un grupo, incluso algunos hermanos, tengan unas relaciones afectivas y sociales entre ellos que entren en la trama, que hagan que el espectador quiera ver la película hasta el final y también para ver qué pasa con ellos”.