Los cuentos no son solo para niños: cinco películas de sirenas y brujas para cualquier espectador adulto

collage cuentos

"Érase una vez..." es una expresión que conecta con los descubrimientos de cuentos infantiles como los difundidos por los hermanos Andersen, los hermanos Grimm, Charles Perrault y compañía. Unos relatos que, a menudo, incorporan elementos potencialmente desasosegantes: cautividades, malos tratos, asesinatos... Algunos de ellos no necesitan grandes reorientaciones para ser contemplados desde perspectivas que no parecerían encajar con el pasatiempo para los más pequeños. Caperucita o Hansel y Gretel, por ejemplo, tienen mucho de cuento terrorífico con sus lobos que comen abuelas y sus brujas que quieren cocinar niños.

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No es nada sorprendente, por tanto, que múltiples cineastas hayan sido obras reelaboradas a lo largo de las décadas por diversos cineastas en clave adulta. O que sus convenciones hayan servido de inspiración de obras originales más o menos explícitamente deudoras de cuentos de hadas clásicos, aunque sea solo en forma de guiños, como en La visita, de M. Night Shyamalan.

El descubrimiento de la sexualidad preside películas como En compañía de lobos o Valerie y su semana de las maravillas. La bella y la bestia ha sido llevada a terrenos contemporáneos en obras como No such thing. Autores como Jan Svankmajer se han fijado repetidamente en esos mundos, que han explorado en Alice o El pequeño Otik. Y Steven Spielberg filmó su particular Pinocho de ciencia ficción, heredado de Stanley Kubrick, en Inteligencia artificial. Entre toda una lista larguísima de posibilidades, repasamos cinco cuentos adultos audivisuales.

Piel de asno (Jacques Demy, 1960)

No todos los cuentos audiovisuales tienen que transgredir explícitamente sus fuentes para resultar perturbadores. El realizador francés Jacques Demy, especialmente recordado por musicales como Los paraguas de Cherburgo, firmó una adaptación de Piel de asno que también incluía canciones. La recubrió de toda la belleza ornamental de un cuento de hadas de ambientación idealizadamente aristocrática. Siguiendo los pasos del Jean Cocteau que firmó una maravillosa e ilusionista La bella y la bestia de imagen real, el cineasta optó por un diseño de producción lujosamente artesanal que conjuraba la magia de los relatos infantiles.

Entre la belleza de las estancias palaciegas y los ropajes excelsos se desarrolla una historia de temática perturbadora, que retrata pulsiones incestuosas y trata de una cierta liberación femenina (a través de un matrimonio, sí, pero escogido). No hace falta que Demy cargue las tintas en el comentario sobre el material: el mero hecho de ver a un rey viudo recitando un poema romántico para solicitar la mano de su hija, calco de la esposa fallecida, refleja tanto un deseo incestuoso como un apego malsano a la madre muerta. Como deja patente la magnífica edición videográfica del filme, Piel de asno convoca tanto el interés del público cinéfilo como de estudiosos y psicoanalistas por su tratamiento sutil de los aspectos más inquietantes de los cuentos.

Piel de asno está disponible a través de Amazon Prime o Filmin y en una edición videográfica en formato Blu-ray.

Eduardo Manostijeras (Tim Burton, 1990)

Tim Burton podría considerarse el cineasta mainstream más apegado al mundo de los cuentos infantiles, recubiertos de una especie de neoromanticismo de formas pop y con la consabida atracción por el imaginario gótico. Su Eduardo Manostijeras, protagonizada por Johnny Depp y Winona Ryder, fue una peculiar reelaboración de Frankenstein (o Pinocho) como un tierno, triste y moderadamente creepy drama de desencajes sociales y amorosos propios de la adolescencia. Lo protagoniza un ingenuo ser artificial con tijeras en lugar de manos, que parece salido de una fiesta sadomasoquista.

Burton y la escritora Caroline Thompson emplazaron el relato en una localización que potencia la sensación de extrañamiento del chico raro. El filme transcurre en un barrio residencial de colores pastel, cotilleos (femeninos, porque los hombres apenas aparecen en el cuadro: cosas de la división sexista de tareas y trabajos) y formalismos hipócritas que parece situarse fuera del tiempo: aunque se hable de discos compactos y de cintas de vídeo doméstico, los paisajes parecen remitir a los años 60 del crecimiento del director. Los responsables consiguieron expandir el imaginario de Disney sin transgredir el marco hollywoodiense: el resultado es una ficción de talante juvenil pero también un caramelo para adultos.

Eduardo Manostijeras está disponible a través de Disney + y en ediciones videográficas en formatos DVD y Blu-ray.

En compañía de lobos (Neil Jordan, 1984)

El cuento de Caperucita ha dado para muchas relecturas y adaptaciones libres en clave adulta. En la negrísima comedia negra de los noventa Freeway, con ecos del Tarantino de la época, el lobo feroz era un asesino en serie de carretera y la protagonista era una joven adolescente de familia desestructurada por la droga. En el filme de animación experimental La casa lobo, se trataban horrores reales como las prácticas de una secta instalada en Chile. Mucho más clásica, pero no por ello menos perturbadora, fue la lectura propuesta por el realizador irlandés Neil Jordan con En compañía de lobos. El filme es una exploración onírica fundamentalmente protagonizada por una chica amenazada por licántropos en una aldea medieval. La licantropía, por supuesto, tiene mucho que ver con el deseo y la sexualidad.

Película de historias dentro de historias que rinde homenaje a la transmisión oral de fantasías y tabúes, En compañía de lobos es una experiencia estética y narrativa rutilantemente bella y siniestra. Y uno de los ejemplos paradigmáticos de cuento audiovisual para adultos. Coguionizado por la escritora Angela Carter, que autodaptaba un relato proveniente del libro La cámara sangrienta, el filme hermana la fascinación con el horror y explora lo inconsciente mediante un planteamiento libre que abraza unas ciertas dosis de irracionalidad.

En compañía de lobos está disponible en ediciones videográficas en soporte Blu-ray y DVD.

The lure (Agnieszka Smoczynska, 2015)

Las historias de sirenas continúan generando un cierto flujo de películas sobre los amores más o menos imposibles entre estas y algún ser humano. The lure es seguramente la más peculiar: un musical dramático hipersexualizado, con aires de ácida comedia negra salpicada de rojo sangre. Porque las dos sirenas protagonistas tienen necesidades fisiológicas que las conectan con los vampiros. La pareja entra en contacto con una familia que trabaja en un club nocturno y comienza a hacer espectáculos erótico-musicales. Su relación comienza a agrietarse cuando una de ellas parece enamorarse del joven con quien conviven.

La directora polaca Agnieszka Smoczynska firmó un musical de estética desaforadamente colorista para nuestra era de fotografías y vídeos tratados a través de todo tipo de filtros digitales. La música refleja la variedad de tonos con los que se acerca a la historia, desde el pop (¿irónicamente?) fascinado por el consumismo hasta un desencanto radical que se acerca a la órbita del punk. El resultado es una especie de Amélie siniestra con familias no del todo bien avenidas, una sexualidad omnipresente y asesinatos, más transgresora en el guion que en la ejecución visual. Su mirada a las fricciones entre la amistad entre mujeres (con cola de pez) y un amor romántico que parece exigir sacrificios femeninos otorga un cierto componente de debate feminista a la trama central.

The lure está disponible a través de Netflix.

Belladonna of sadness (Eiichi Yamamoto, 1973)

Este insólito anime trata de una caída del paraíso. Jeanne es una campesina recién casada con su amado Jean, que es violada por un despiadado señor feudal que reclama su derecho de pernada. Un espíritu demoníaco (y fálico) escucha su llamada desesperada (“quiero poder, que alguien me ayude”), y comienza a concederle poderes de hechicería… a cambio de otra violación. Poco a poco, obligada por las circunstancias de explotación feudal y tras la traición de su esposo, Jeanne inicia un camino de emancipación y autodescubrimiento como bruja en los márgenes de la sociedad que había habitado.

Belladonna of sadness es un ejemplo de anime experimental de diseño extraordinariamente llamativo, como si como si Gustav Klimt se hubiese visto influido por el pop art y el consumo de LSD. Los responsables del filme parten de una historia de sufrimiento femenino y violencia sexual, pero acaban retratando una especie de revolución campesina, erótica y también ciudadana, liderada por la protagonista. Las largas escenas de sexo lisérgico remiten a la cultura hippie y también a ese Japón izquierdista (incluye una reivindicación final de la revolución francesa y sus mujeres) a menudo enterrado por la historia oficial. Aunque la heroína, como tantas otras veces, sufra un desenlace sacrificial.

Belladonna of sadness está disponible en Filmin.

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