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Cultura

LOS DISCOS DE LA SEMANA

Billie Eilish: la Katy Perry oscura para adolescentes atormentados

Además del debut largo de Billie Eilish comentamos los nuevos discos de Beth Gibbons, Crudo Pimento, Edwyn Collins, Mdou Moctar, José Domingo y la reedición del primer disco de Akiko Yano

Billie Eilish

When We All Fall Asleep, Where Do We Go?
Interscope
POP
7/10

Supongo que hay que ponerse en el papel de un adolescente para llegar a comprender lo que significa el fenómeno Billie Eilish, una californiana de 17 años que ha puesto al mainstream del revés con su propuesta musical. La cantante decía hace unos días en Los 40 que es incapaz de escribir canciones alegres porque ella nunca se siente feliz. Es una sentencia que, más o menos sincera, puede haber hecho que millones de chavales de todo el mundo se identifiquen con ella y con su música. Por mucho que a los que peinamos canas nos resulte complicado escuchando su álbum de debut distinguir su propuesta -muy bien facturada, eso sí- de la de otros productos mainstream que inundan las listas.

De acuerdo que Eilish -que por cierto ya ha anunciado colaboración inminente con Rosalía- no tiene a lo largo de este debut ni un solo momento de pop expansivo. Las canciones de When We All Fall Asleep, Where Do We Go?  son una suerte de versión alternativa de Taylor Swift hasta arriba de ansiolíticos. Y, efectivamente, hay claves tanto en el aspecto lírico como en lo musical que tal vez solo se puedan apreciar si se tiene todo el futuro por delante y no se conoce más crisis que -si acaso- la de ansiedad. Son detalles como, por ejemplo, que a la hora de adoptar la bass music a su propuesta no solo se saturen hasta el delirio los bajos, sino también la línea de voz: lo que hasta hoy era poco menos que un error fatal y la consecuencia del mal funcionamiento de los auriculares, se reconvierte de esta forma en recurso estético.

Son esos detalles los que definen el cambio de paradigma que representa una artista cuyo debut marca, quién puede dudarlo, el principio de una fulgurante carrera. Y no hay dudas en que así será no tanto el valor per se de unas canciones desvitaminadas, como porque la maquinaria de marketing  ha empezado funcionar a pleno rendimiento. Lo hemos visto tantas veces ya que todos sabemos de sobra cómo termina la película.

El tiempo dirá si Eilish termina haciéndose con el mando de la situación, rodeándose de la gente adecuada y creciendo como artista para dentro de dos, cinco, diez o veinte años publicar -para entonces sí- un gran disco. O si se limita al papel de caricatura que hoy por hoy le ha sido encomendado: la Katy Perry del lado oscuro para adolescentes atormentados.  

 

Akiko Yano

Japanese Girl
We Want Sounds / Popstock!
J-POP
7/10

El sello galo We Want Sounds se está especializando en la recuperación de joyas de pop nipón olvidadas o que incluso en algún caso prácticamente desconocidas en Occidente. Akiko Yano no es precisamente una desconocida más allá de su país de procedencia: en los años siguientes a la publicación de Japanese Girl formó parte de la Yellow Magic Orchestra -durante un tiempo estuvo casada con Ryuichi Sakamoto-, grabó con bandas y artistas occidentales tan relevantes como Japan, The Chiftains o Pat Metheny, y hasta firmó la banda sonora de Mis vecinos los Yamadas, película animada producida por Studio Ghibli. Además, con el tiempo la vida la llevó a Nueva York, donde desde hace tres décadas forma parte activa de la escena jazz de la ciudad.

Incluso este disco de debut publicado originalmente en 1976 se registró a caballo de Tokyo y Los Ángeles, con la participación de músicos tan prestigioso como Harumi Hosono, Keiichi Suzuki, Tatsuo Hayashi o varios componentes de esa suerte de escisión de los Mothers Of Invention que fue Little Feat.

El disco, de hecho, tiene una 'cara americana' y otra 'japonesa', cada una compuesta por cinco temas. Es curioso no obstante que a pesar del clasicismo rock de los Little Feat y del mayor bagaje académico y folk de los músicos japoneses que la acompañan en la cara b del disco -dominada por los sonidos de instrumentos característicos del folklore japonés-, algunos elementos de la música tradicional japonesa y la influencia del rock yanqui resultan intercambiables entre ambas caras. El resultado es un singular ejercicio de J-pop con sabores procedentes de diferentes tradiciones musicales, exótico e interesante para los buscadores de nuevas sensaciones.

 

Beth Gibbons

Henryk Górecki: Symphony No.3 (Symphony od Sorrowful Songs)
Domino / Music As Usual
CONTEMPORÁNEA
8/10

Durante un breve espacio de tiempo pareció que las vacaciones discográficas de Portishead podrían llenarse con la carrera en solitario de su cantante, la carismática Beth Gibbons. Sin embargo, ella tan sólo publicó un álbum, el maravilloso Out of Season -acompañada del antiguo bajista de Talk Talk, el músico Rustin’ Man-, antes de volver a desaparecer del mapa. Un descanso indefinido que sólo ha interrumpido puntualmente para ceder su voz a amigos ilustres como Jane Birkin, Rodrigo Leão o Annie Lennox.

La publicación ahora de este disco tiene también algo de accidente puntual. Gibbons fue invitada a la interpretación en directo de la Sinfonía Nº3  de Gorecki, una de las obras musicales que definen el siglo XX. La interpretación además correría a cargo de la sinfónica de la Radio Nacional de Polonia con dirección de otro gigante: Krzysztof Penderecki. Obviamente Gibbons dijo sí, y meses después el momento fue registrado en audio y vídeo: ahora ve la luz en ambos formatos.

Poco hay que decir con respecto a otras interpretaciones ya conocidas de esa misma obra. Aunque Gibbons no es una soprano de formación clásica y su interpretación de la Sinfonía Nº3  tuvo el handicap añadido de aprender el libreto original en polaco sin que ella dominara esa lengua, la de Bristol se defiende en el papel poniendo al servicio de la sinfónica su característico vibrato y, como no podía ser de otra forma, todo el sentimiento del mundo.

 

Crudo Pimento

Pantame
Everlasting
ROCK EXPERIMENTAL
8/10

Pantame es el resultado de que el dúo más inclasificable del rock nacional se vaya a dar un paseo por la Gran Manzana y colabore con el músico y productor Marco Bucelli, habitual de Xenia Rubinos, quien también colabora en este álbum y ha sido una de las apuestas fuertes del sello Everlasting. Quedan hechas pues las presentaciones.

Si hasta ahora la música del dúo murciano se había caracterizado, además de por su crudeza, por el uso de instrumentos de factura propia, el paso por los estudios de Bucelli en Brooklyn les abre una nueva oportunidad para trabajar con otro tipo de material. Nuevos puntos de vista que van desde sintes modulares y cajas de ritmos hasta grabadoras de cinta… En paralelo Raúl Frutos e Inma Gómez potencian aún más las conexiones de su música con el flamenco, reclutando para la causa al cantaor Paco de la Clara -Paco Frutos-.

El resultado de esa, en apariencia, contradictoria colisión de estilos y formas de hacer -tradición contra modernidad, experimentación contra música popular- consigue la colección de canciones más certeras y potentes que Crudo Pimento han firmado hasta la fecha. La experiencia viene a ser como entrar en un Hospital psiquiátrico especializado en la musicoterapia pop.

Hay canciones en inglés y en castellano, ejercicios de flamenco industrial, arrebatos de punk electrónico a medio camino de Suicide, Sigue Sigue Sutnik y Esplendor Geomético. También reggae cañí, como la canción que da título al disco, con la participación de Xenia Rubinos. Y, por supuesto, los homenajes de rigor a Captain Beefheart practicados con la mirada y las herramientas del siglo XXI. Muy nutritivo todo.

 

Edwyn Collins

Babdea
Autoeditado / Music As Usual
POP
8/10

Inevitablemente hay un antes y un después en la carrera de Collins a partir del momento en que sufrió una hemorragia cerebral en 2005. En ese sentido Badbea es el tercer disco parido por el músico escocés desde aquel día -teniendo en cuenta que Home Again en realidad se grabó antes del fatal incidente-. Es también el retorno de Collins tras un largo silencio de seis años, más largo incluso que el que siguió a su convalecencia.

Datos todos estos que en realidad no nos deben distraer de lo esencial: el estilo de quien en los ochenta fuera líder de Orange Juice está a estas alturas demasiado definido como para esperar un cambio drástico en su propuesta. Hay discos mejores y peores de Edwyn Collins -Babdea se sitúa entre los primeros-, pero las cartas están echadas sobre la mesa desde hace demasiado tiempo como para esperar del barítono nacido en Edimburgo algún giro dramático de guión.

En Babdea encontramos prácticamente todo lo que siempre le ha gustado. Desde algún moderado arrebato punk que rememora sus orígenes en Orange Juice -Outside-, a su peculiar reinterpretación popera del nother soul -In the Morning-, efluvios de la deliciosa psicodelia a lo Love -esos vientos de I Guess We Were Young- y hasta coqueteos con la música de baile que traen de vuelta aquel A Girl Like You, que fue el hit más rotundo de su carrera en canciones como Glasgow to London. No está nada mal para un músico de 59 años que siempre ha respetado una máxima: no traicionarse a sí mismo.

 

Mdou Moctar

Ilana (The Creator)
Sahel Sounds
WORLD MUSIC - ROCK
7/10

Como siempre sucede en estos casos, hay que poner un poco en suspenso la leyenda alrededor de Mdou Moctar. Lo que no quita que su historia según la cual el músico de Níger ignoró amenazas de autoridades y regímenes represores con tal de tocar la guitarra, aunque fuera clandestinamente, sea uno de los más hermosos ejemplos de pasión por la música que podamos imaginar.

Algo más de una década después de la publicación de su primer disco y tras una serie de álbumes que hacían de la necesidad -de medios, básicamente- virtud, Mdou Moctar y en general el rock tuareg  del desierto se encuentran ya en otro estatus muy distinto. Un estatus que le ha permitido volar a EEUU para registrar su primer álbum eléctrico y acompañado de una banda. La grabación de Ilana (The Creator) tuvo lugar en unos estudos de Detroit de la mano de Chris Koltay y el resultado muestra la faceta más cruda de la música de Moctar, acompañado para la ocasión de tres músicos -entre ellos Ahmoudou Madassane de Les Filles de Illighadad-. En comparación con otros músicos que transitan similares territorios -Tinariwen, Bombino etc- llama la atención la crudeza de unas grabaciones que muestran la música de Mdou Moctar en estado puro, sin trampa ni cartón.

 

José Domingo

Mientras dios nos mira
Palosanto
ROCK
8/10

Álbum tras álbum este gerundense ha ido levantando un universo personal e inconfundible. A pesar de que cada nuevo álbum de José Domingo explora nuevos territorios que han ido de la tradición musical mediterránea hasta la inspiración de los sonidos del sur de España. Su sexto largo nuevamente vuelve a convertirse en un ejercicio de rock experimental a la par que accesible, con el que José Domingo vuelve a sonar como nunca y a convencer como siempre.

Sin una coartada conceptual o incluso musical tan evidente como en anteriores entregas, José Domingo se entrega en estas nueve canciones a un rock psicodélico que bascula entre el optimismo irónico de Sueño con fiestas -que incluye la colaboración de María Rodés y radiografía los encantos y miserias de la vida nocturna- y la densidad de Santa Eugenia, con el single Un segundo más así igualmente sobresaliente y cerca de Los Planetas más psicotrópicos.

El cierre con el instrumental Conversación de un padre y un hijo, cocinada conforme al emotivo libro de estilo de un Pascal Comelade, pone punto y final a un álbum que una vez más roza el sobresaliente y confirma a José Domingo como uno de los talentos singulares del rock nacional.

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