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Cultura

Santa Teresa, de mística arrebatada a icono antisistema

En el V Centenario del nacimiento de la santa abulense, un teólogo recupera su figura para transformarla de mística con brotes de éxtasis a heroína antisistema

Una novela recoge la persecución hacia Santa Teresa por parte de la Inquisición

Una novela recoge la persecución hacia Santa Teresa por parte de la Inquisición

A Santa Teresa de Ávila, carmelita española del s.XVI, la tenía enfilada el Consejo de la Suprema General Inquisición, pero no por mística sino porque era descendiente de un judío converso. Es por eso que en sus escritos, como explica Pam Denzer en su estudio de El Castillo Interior, empleó una variedad de tácticas para defender su trabajo frente a la suspicacia del tribunal.

Según la teóloga, "esos métodos incluyeron 1) Hablar de sí misma en tercera persona, 2) admitir su propia falta de inteligencia, c) usar metáforas y símiles, 4) explicar su proceso de discernimiento, 5) usar las escritoras para defender sus afirmaciones, 6) declarar su dependencia de confesores y hombres de saber y 7) asegurar que el progreso es la gracia de Dios."

No le sirvió de mucho. En su novela Y, de repente, Teresa, el jurista y teólogo Jesús Sánchez Adalid (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1962) revisita las tribulaciones que atravesó la santa a pesar de sus estrategias oblícuas. Muy particularmente, Sánchez Adalid se centra en la figura del cardenal Rodrigo de Castro, Obispo de Zamora y de la Diócesis de Cuenca, Arzobispo de Sevilla y miembro del Consejo de Estado de España, además de miembro de la Santa Inquisición. La publicación del libro coincide a propósito con el V Centenario del Nacimiento de La Santa abulense.

Iluminadas, raptos y otros fenómenos peligrosos

Parece que el cardenal tenía una obsesión particular con las mujeres que caían en éxtasis o tenían visiones y misteriosas revelaciones. Le preocupaba que fueran "alumbradas", es decir, adeptas a la secta mística que "tanto preocupa" al Santo Oficio, que la consideraba herética y relacionada con el protestantismo. Teresa tuvo su primer rapto en 1558 con visión del infierno incluida. Sus confesores le prohibieron que se abandonara a aquellos raptos que la consumían de fiebre, pero en vano.

Santa Teresa fue beatificada por Pablo V en 1614 por Paulo V, incluída entre las santas por Gregorio XV en 1622 y designada patrona de España por Urbano VIII en 1627. Las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Después fue nombrada Doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y reciclada como patrona de los escritores, por sus famosas poesías místicas.

Santa Teresa de Jesús. Pintura al óleo de Alonso del Arco, siglo XVII.

Con todo, la Iglesia no aceptó su magisterio hasta 1970 cuando se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer Doctora de la Iglesia católica. Había superado el Obstat sexus [el sexo lo impide], que fue el argumento del Papa Pío XI en 1923, cuando se había solicitado para la santa aquel honor en 1923.

Sánchez Adalid ha estudiado detenidamente documentos de la monja, como sus famosas cartas, pero también otros de la Inquisición como los informes de los tribunales andaluces, entre ellos el de Sevilla, que registró algunos momentos históricos del proceso contra la monja. El vicario general de la Orden del Carmelo, Emilio Martínez, ha destacado el hecho "absolutamente necesario" de que la novela aborde la relación de la santa con la Inquisición, porque "desde nuestra perspectiva histórica, somos incapaces de darnos cuenta del mundo en el que vivió Teresa".

De iluminada a antisistema

Era un mundo "muy hostil", dice el vicario general de los carmelitas descalzos, que también señala que santa Teresa "se sale de una serie de esquemas" que estaban ya determinados en su tiempo y los afronta, "no por soberbia o espíritu contestatario", sino porque "es lo que le pide su conciencia".

Emilio Martínez ha incidido en que la experiencia de la santa "choca" contra una institución "tan tremenda" como la Inquisición, en la que, tal como recoge la novela, hay personas "de limpia intención", que "quieren defender la fe y evitar peligros", pero también otras que "buscan su propio interés". El vicario ha señalado que la Inquisición, en ese momento, era "una manera de escalar y ganar prestigio social" y "honra", un tema que también trata la santa, aunque "la honra la despreciaba".

A juicio de Emilio Martínez, Y, de repente, Teresa es "un libro necesario", porque, tras su lectura, permitirá, a través de su vertiente histórica, leer a Teresa "de otra manera". "Ya no veremos a una mujer que ha pasado por un camino de flores entre experiencias místicas y tres o cuatro dificultades que casi se ponía ella misma", sino "a alguien enfrentada con uno de los más grandes poderes de su tiempo", ha referido.

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