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El parlamento valenciano compró a la Iglesia un edificio por casi tres veces su valor a 7 meses de la visita del Papa

Se pagó un precio de 6,8 millones de euros como pedía el Arzobispado de València, que no se movió ni un euro de su oferta inicial

Una tasadora independiente valoró el edificio colindante a las Corts valencianes en 2,6 millones de euros

El pago no se hizo hasta marzo de 2010 cuando el mercado inmobiliario se había hundido. El edificio comprado sigue en ruinas y sin uso 13 años después

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Tasación independiente fechada el 7 de junio de 2005 que valora en 2.589.273,49 euros el edificio que compró las Corts por 6,8 millones.

Tasación independiente fechada el 7 de junio de 2005 que valora en 2.589.273,49 euros el edificio que compró las Corts por 6,8 millones.

Dos juzgados de Valencia investigan los usos y abusos con dinero público de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en julio de 2006. De momento, ya han sido imputados el expresidente de la Generalitat Francisco Camps y el obispo auxiliar de Valencia, Esteban Escudero, por el mal uso de los fondos de la administración valenciana en esta efeméride. Pero los extraños y abundantes movimientos de dinero no solo se produjeron entre el Gobierno valenciano y el Arzobispado de Valencia. En esos meses de locura ante la llegada del jefe de la Iglesia, el parlamento valenciano también se quiso sumar a la fiesta.

Las Corts valencianas compraron al Arzobispado de Valencia en diciembre de 2005 el edificio colindante al parlamento valenciano por casi tres veces su valor de mercado. La finca -conocida como el edificio de la Casa de los Caramelos por albergar esta histórica tienda- fue valorada por tasadora independiente Tinsa en junio de 2005 en 2,6 millones de euros, pero la Mesa del parlamento valenciano acordó pagar por el inmueble 6,8 millones de euros. La Mesa lo justificó con una tasación oficial de la Conselleria de Economía, que dirigía el diputado del PP en el Congreso Gerardo Camps.

Los tempos de la operación, que documenta en exclusiva eldiario.es, acreditan que la operación inmobiliaria se hizo con prisas, con informes más que contradictorios y con una presión muy fuerte del Arzobispado de Valencia, que amenazaba con vender el edificio al mejor postor. Presión a la que la Mesa, formada por PP y PSPV, sucumbió, aceptando el pago de los 6,8 millones de euros.

El 30 de mayo de 2005, el Arzobispado de Valencia a través de la Basílica de la Virgen de los Desamparados comunicaba a las Corts que tenía la intención de poner a la venta el edificio de la Casa de los Caramelos. El inmueble inhabitado, colindante a la Cámara, siempre había sido deseado por los diputados al ser su salida natural para su expansión, ya que se encuentra en en pleno centro de Valencia y rodeado de calles.

En el escrito, el Arzobispado de Valencia -que mantenía una más que cercana relación con el Consell de Francisco Camps- anunció a las Corts que iba a sacar el edificio a subasta con un precio de salida de 6.732.000 euros. La Iglesia fijó la fecha límite para presentar ofertas el 15 de junio de 2005. Empezó así una carrera en la Mesa del parlamento por conseguir tasaciones que valorasen el edificio para la entrada en la puja.

Así, el 7 de junio de 2005 y a propuesta de las Corts, Tasaciones Inmobiliarias SA (Tinsa) entregó un informe a la Cámara valenciana en el que valoraba el edificio del Arzobispado en 2.589.273,49 euros. No contentos con este informe, la Cámara valenciana solicitó a Tinsa una segunda tasación y encargó también a la Conselleria de Economía una pública, que se supone se ajustaría más a los intereses de los ciudadanos. La segunda tasación de Tinsa incrementó el precio del inmueble hasta los 2.859.651,65 euros.

Tasación independiente fechada el 7 de junio de 2005 que valora en 2.589.273,49 euros el edificio que compró las Corts por 6,8 millones.

Tasación independiente fechada el 7 de junio de 2005 que valora en 2.589.273,49 euros el edificio que compró las Corts por 6,8 millones.

El 13 de junio de 2005 entró por registro de entrada la tasación oficial realizada la Conselleria de Economía. El jefe de servicio de gestión inmobiliaria y el jefe de servicio de valoración concluyeron que el valor del edificio debía ser como mínimo de 5.332.007 euros y como máximo de 7.213.892 euros, con una media de unos 6,3 millones de euros. Unos valores que nada tenían que ver con los estimados días antes por la tasadora independiente.

Tasación del servicio de gestión inmobiliaria de la Conselleria de Economía, con fecha 10 de junio de 2005 (tres días después de la valoración independiente).

Tasación del servicio de gestión inmobiliaria de la Conselleria de Economía, con fecha 10 de junio de 2005 (tres días después de la valoración independiente).

Con esta tasación de la Conselleria de Economía, la Mesa de las Corts acordó el 15 de junio de 2005 presentarse a la subasta con una oferta inicial de 6.800.000 euros, 68.000 euros mayor a la que pedía el Arzobispado de Valencia y 4.210.727 euros superior a la recomendada por Tinsa en el informe que le habían encargado las propias Corts.

Como era de esperar por el elevado precio de salida de la subasta, las Corts ganaron la subasta y se hicieron con la propiedad del edificio. El 7 de diciembre de 2005, cuando ya solo quedaban poco más de siete meses para la llegada de Benedicto XVI a Valencia, el Arzobispado de Valencia comunicó a las Corts que tenían la autorización de la Santa Sede para vender el edificio por ese precio.

Tras años de papeleo y trámites administrativos después, el 2 de marzo de 2010 la Mesa de las Corts acordaba el pago de los 6,8 millones de euros por el edificio, en un momento en que el mercado inmobiliario se había hundido.

Sobre el edificio

El edificio en la calle Conde Trenor junto a las Corts era propiedad de un particular que a su fallecimiento lo donó a la "Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparador". Al no tener figura jurídica y pertenecer a la Iglesia, el Arzobispado de Valencia se hizo con su propiedad. La finca estaba abandonada por parte de la Iglesia, aunque su adquisición por parte de las Corts no ha mejorado su estado.

El edificio tiene 99 años de antigüedad y su único valor es el solar, junto a las Corts y frente al antiguo cauce del Túria. El parlamento valenciano debería derribarlo o invertir varios millones en una reforma para que no continúe con su deterioro y darle un uso que a día de hoy no tiene. Se barajó la posibilidad de que albergara alguna de las instituciones estatuarias pero ninguna de las propuestas acabó cristalizando.

Las dos tasaciones contradictorias originales para su consulta:

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