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Vecinos alertan de que el nuevo PGOU amenaza el último paisaje rural de Xàbia y sus casas centenarias

El nuevo plan traza una ronda norte sobre La Soberana, una partida de riuraus, muros de piedras y parcelas agrícolas de hace 300 años que quedaría fracturada e invadida de tráfico

La carretera acabaría según los residentes con dos de esas casas centenarias y afectaría parcialmente a otras tres

La casa Ribes, en la imagen con su algarrobo, se vería afectada de forma parcial.

La casa Ribes, en la imagen con su algarrobo, se vería afectada de forma parcial.

La Soberana, una de las últimas zonas rurales de Xàbia, depositaria de un paisaje arquitectónico tradicional en forma de riuraus, pequeñas parcelas agrícolas y muros de piedra seca de 300 años de historia, vuelve a estar en peligro. Los vecinos del entorno han dado la voz de alarma advirtiendo de que el nuevo Plan General Estructural (PGE) que está redactado el ayuntamiento incluye de nuevo la famosa Ronda Norte (denominada PCV-CS), una circunvalación «que acabaría con el Camí Vell de la Soberana y provocaría la destrucción total de dos de esas casas centenarias (originarias del tiempo de la pansa) y parcial de otras tres.

Ferran Zurriaga, autor de estudios sobre la arquitectura tradicional en Xàbia y la Marina Alta, y Pepa Llidó, son los vecinos que han alertado de esta situación y han solicitado «ayuda» a la población a través de una carta abierta al ayuntamiento.

Alertan de que la carretera, que va de la rotonda de la carretera de Dénia a la de la avenida del Puerto, «deshace totalmente la trama histórica de márgenes y algarrobos centenarios del Camí de la Soberana y con la denominación de urbano consolidará otro modelo de edificaciones que causarán la desaparición del modelo tradicional de pequeñas casas». De hecho, al resto de estos inmuebles inalterados durante decenios se les podría añadir, arguyen, más alturas y sus parcelas se verán afectadas por la apertura de nuevos viales.

«El resultado final es preocupante porque además de fracturar el conjunto de La Soberana provocará un impacto visual muy negativo y la conversión de un paraje singular en otro banal con menos valores paisajísticos y económicos», añaden.

En la misiva, Llidó y Zurriaga recuerdan que este proyecto de ronda no es nuevo: ya empezó a planearse en 1978 y ha seguido contemplándose en los sucesivos planeamientos de Xàbia a lo largo de las siguientes décadas, aunque sin ejecutarse.
Ahora, el nuevo PGE incluye una vez más la ronda en el desarrollo urbano de La Soberana, «acabando con el camino tradicional». «La modernidad –añaden Zurriaga y Llidó en su escrito– se ha apoderado de los arquitectos del Plan General, que han entrado así en la feria de las vanidades para ver quien ocupa más espacio para abrir nuevas vías de comunicación arrastrando por tierra los márgenes y árboles que acompañan los viejos caminales para llegar más rápido… o para urbanizar más espacio del término municipal».

En realidad, esta ronda norte, que debe dar una nueva conexión hasta el puerto de la localidad, es la última que falta de las diferentes circunvalaciones que han ido envolviendo el casco histórico de Xàbia. «Si consiguen hacerla, habrán completado la muralla de bloques y adosados como la que ya encarcelan desgraciadamente los centros urbanos de otras localidades, como la de Calp» y como la que incluso puede apreciarse en la ronda sur de la propia Xàbia.

Desde tiempo inmemorial

Hay en mucho en juego, sostienen Llidó y Zurriaga. Las pequeñas casas actuales son hijas de una actividad agraria como era la pansa «que han configurado un paisaje único en la comarca de la Marina». De hecho, hace ya mucho tiempo que la excelencia del paisaje de La Soberana llamó la atención de los amantes de la arquitectura popular desde la lejana década de 1930: fue clave para los trabajos de los arquitectos Lambert o de Alfred Baeschlin, entre otros especialistas de ámbito nacional o europeo.

«Todos ellos –sigue la carta– encontraron un oasis arquitectónico en estas partidas de Xàbia y su trama de caminos jalonados por muros de piedra seca, algunos de 3 metros de altura o sus algarrobos gigantes que en otros países serían la admiración de sus ciudadanos».

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