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DESALAMBRE

VÍDEO | Así ha sido la primera intervención del Open Arms en la misión que desafía la prohibición del Gobierno

Seis meses después de su última misión en el Mediterráneo central, la ONG ha intervenido este domingo prestando ayuda a un grupo de migrantes que continuaron su camino escoltados por las autoridades italianas

Después, acudieron a comprobar el estado de los ocupantes de un bote en apuros del que se hizo cargo Túnez pese a que pedían no ser trasladados al país árabe

MÁS INFORMACIÓN: Rebelión en el Mediterráneo: los barcos de rescate plantan cara a las prohibiciones de los Gobiernos

Seis meses después de la última misión del Open Arms en el Mediterráneo central, el barco de la ONG catalana Proactiva Open Arms ha regresado a la ruta migratoria más mortífera del mundo desafiando la prohibición del Gobierno español. Este domingo, ha vuelto a intervenir aguas fronterizas. No llevó a cabo ningún rescate, se limitó a prestar ayuda a un pequeño pesquero procedente del norte de África en el que viajaban alrededor de 40 personas que trataban de llegar a las costas italianas. Entre sus ocupantes había varias mujeres, una de ellas embarazada, y al menos cuatro menores, entre ellos un bebé. 

El pesquero se encontraba a 15 millas de Lampedusa y navegaba sin problemas, pero sus ocupantes estaban desorientados y perdidos en el Mediterráneo y se acercaron hasta el Open Arms.

Fue entonces cuando Ricardo Gatti, jefe de la misión, se puso en contacto con las autoridades maltesas, ya que se encontraban en la zona SAR [de búsqueda y rescate] de este pequeño país. Estas le indicaron que supervisase la embarcación. Durante ese tiempo, la tripulación del Open Arms ofreció agua y barritas energéticas a los ocupantes. 

Poco después llegaron hasta allí dos embarcaciones, una de la Guardia Costera italiana y otra de la Guardia de Finanza, la policía financiera y de fronteras italiana. Ellas se hicieron cargo del pesquero, que continuó su trayecto escoltado por estas naves.

Durante las primeras horas de la tarde, entró un aviso por la radio que alertaba de la presencia de un pequeño bote a la deriva. El Open Arms acudió a su encuentro. Eran seis hombres en una lancha minúscula junto a un pesquero tunecino. Dos equipos de rescate se acercaron para comprobar su estado. Parecían encontrarse bien. Ellos afirmaban haber salido hacía cuatro días de Argelia. 

De nuevo, Gatti se puso en contacto con las autoridades maltesas. Después de horas de espera, le comunicaron que, a pesar de encontrase en la zona SAR de Malta, ese rescate lo iba a coordinar Túnez. Al rato, apareció una patrullera militar tunecina. Los seis ocupantes de la lancha se pusieron muy nerviosos. Los guardacostas debían conseguir que los migrantes subiesen a su barco, pero estos gritaban con todas sus fuerzas: "¡Túnez no!".

En medio estaba el Open Arms, sacando del agua a los ocupantes de la lancha cada vez que alguno se tiraba al mar, comunicándose con las autoridades maltesas y con la patrullera tunecina y asegurándose de que no hubiese que lamentar ninguna desgracia. El tira y afloja se alargó hasta que cayó el sol. Durante todo ese tiempo el buque de la ONG catalana se encontraba a una distancia prudencial como observador. Los tripulantes y voluntarios se iban turnando para observar en todo momento lo que sucedía.

A las dos de la madrugada las autoridades maltesas se pusieron en contacto con el Open Arms exigiéndole que se alejase del lugar. Enrique, uno de los socorristas, asegura que a las tres de la madrugada se dejaron de ver las luces de posición de la patrullera tunecina. Esther Camps, patrona de una de las lanchas rápidas de la ONG, denunciaba que acababa de producirse una "devolución en caliente" en el mar. Ricardo Gatti, jefe de la misión, asentía a su lado.

El Open Arms ha regresado a las coordenadas donde se encontraba el pequeño bote con las seis personas a la deriva. Su tripulación desconoce con certeza lo que ocurrió durante la noche. Lo único seguro, defienden, es que impidieron que hubiese testigos de lo que iba a suceder.

Tras medio año sin desplegar su misión de rescate en las aguas que unen Italia y Libia, el barco la ONG catalana levó el ancla el pasado 26 de junio desde la localidad italiana para regresar al Mediterráneo. Lo hacían a pesar de la prohibición del Gobierno español, que les ha impedido expresamente llevar a cabo tareas de salvamento en la zona, para lo que lo mantuvo bloqueado durante más de 100 días en el puerto de Barcelona. Proactiva Open Arms enfrenta multas de hasta 901.000 euros si llevan a cabo una operación de salvamento, según ha advertido el Director General de la Marina Mercante al buque en una carta a la que ha tenido acceso eldiario.es.

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