Qué es BPCE, el banco francés que ha entrado en Sabadell para evitar otra OPA como la del BBVA
Un movimiento defensivo en toda regla. Casi un año después de que fracasara la oferta de compra (OPA) de BBVA por Sabadell, el banco catalán ha comunicado que la entidad francesa BPCE se ha hecho con el 7% de su accionariado. Lo ha hecho en una operación valorada en 1.200 millones de euros y realizada a través de la adquisición de títulos en el mercado bursátil y con instrumentos financieros. Y ese movimiento puede ir a más, aunque BPCE se ha comprometido a no superar el 9,9% del capital de Sabadell. Es un paso relevante, porque el sector bancario europeo está en plena ebullición, con Fráncfort reclamando fusiones transnacionales para conseguir un sector financiero más fuerte, capaz de competir con los grandes actores de Estados Unidos y China. Además, en España nunca para el runrún sobre la continua consolidación de los bancos.
Tanto Sabadell como BPCE han despejado desde el primer momento cualquier nubarrón que lleve a pensar que esta operación es hostil. En el comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) calificaron el paso como “amistoso” y con la perspectiva de que la entidad francesa será un “accionista estable y a largo plazo”. Además, adelantaron que tienen la “voluntad de explorar una cooperación estratégica empresarial para poner las capacidades de BPCE a disposición de los clientes de Banco Sabadell y generar valor adicional de forma conjunta”.
Sabadell tendrá a partir de ahora un aliado francés, pero, quién es BPCE y qué puede aportar a la entidad catalana.
Hay que recordar que la banca francesa no tiene excesiva presencia en España, en un sector dominado por las entidades locales, como CaixaBank, Santander, BBVA o el propio Sabadell. En cuanto a los nombres del país vecino, los que más resuenen por su peso son BNP Paribas, Crédit Agricole o Société Générale, que tienen relevancia, sobre todo, en la banca corporativa y de inversión. Sin embargo, aunque sea menos conocido, BPCE también es activo en estas últimas, a través de una de sus ramas de negocio: Natixis.
Un gigante con raíces cooperativistas
El grupo BPCE se presenta a sí mismo –así lo hace en el comunicado que remitió a la CNMV– como el segundo grupo bancario de Francia y el cuarto de la zona euro por capital –estaría por detrás de Santander y de los también franceses BNP Paribas y Crédit Agricole– y se define como una entidad “cooperativa” al “servicio de la economía real”, con 36 millones de clientes y 110.000 empleados. Como comparación, la primera entidad de España, CaixaBank, suma más de 40.000 trabajadores y casi 19 millones de clientes.
BPCE es un gigante, con raíces en el cooperativismo, porque nació de la fusión del equivalente galo a dos grandes cajas de ahorros españolas; y está alejado de los mercados bursátiles, porque no cotiza en bolsa. Sus siglas derivan, precisamente, de esos orígenes, porque es fruto de la integración de Banque Fédérale des Banques Populaires y Caisse Nationale des Caisses d'Epargne, que unieron sus destinos en 2009, en plena crisis financiera. Entonces buscaron sumar fuerzas y salvarse, porque Natixis, la banca de inversión que ya compartían, sufrió fuertes pérdidas, calculadas por encima de los 4.000 millones de euros. Y fue una de las entidades que recibió fondos del Estado francés, en modo de préstamo, para sanear su balance.
En cuanto a sus raíces cooperativistas, estas se mantienen arraigadas en su propio capital, que comparten –prácticamente a partes iguales– las redes regionales de Banques Populaires y Caisses d'Epargne.
Y es una entidad cooperativista rentable. En 2025, BPCE ganó 4.100 millones de euros. Si se compara con la banca española, estaría por detrás de CaixaBank, que ese mismo año ganó casi 5.900 millones y representa más del doble de lo que ganó Sabadell, que selló ese mismo ejercicio con un beneficio neto de 1.775 millones de euros.
Apetito comprador en el mercado ibérico
La irrupción en Sabadell no ha sido el primer gran salto de la entidad francesa en la península Ibérica. Ese impulso lo dio en Portugal, con la compra el año pasado de Novo Banco, la cuarta mayor entidad del país vecino, por 6.400 millones de euros. Una operación por la que también se interesó, sin éxito, CaixaBank.
Ahora BPCE se hace fuerte en Sabadell y ambas entidades asumen que, a partir de 2027, analizarán sinergias y oportunidades de negocio en actividades como la banca corporativa y de inversión, 'leasing' de bienes de equipo, crédito al consumo y negocio internacional de clientes.
Sabadell replica así los pasos que ya dio en el pasado con la aseguradora Zurich, con quien mantiene un acuerdo para comercializar productos de forma conjunta. Además, la entidad helvética es propietaria del 5% del Sabadell y fue fundamental en su estrategia de defensa contra BBVA, porque se posicionó en contra de la integración. “La oferta actual no supone una propuesta atractiva para los accionistas de Sabadell”, justificó al explicar por qué no iba a vender sus acciones en la OPA.
Ahora, si llegara una operación similar, otra oferta por Sabadell, la francesa BPCE sería una pieza clave. Y puede que un escenario político diferente tras las elecciones del 29 de noviembre cambie el panorama bancario en España. Así lo cree la entidad estadounidense Citi. “La actual coalición gobernante se opuso a la compra de Sabadell por BBVA. En nuestra visión, un hipotético Gobierno liderado por el PP sin depender de los partidos independentistas catalanes podría ser percibido como más favorable a la consolidación del sector bancario”, aseguraba en un informe publicado por el diario económico Expansión. Si esa consolidación se acelera, Sabadell tiene ahora un núcleo duro en su accionariado para defenderse.
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