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España da un giro a sus importaciones de gas con la entrada de mercados atípicos como Noruega o Bélgica

Imagen de la ría de Ferrol, con un metanero descargando en Reganosa en primer plano y tres en reparación en las instalaciones de Navantia.

Cristina G. Bolinches / Ana Ordaz

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La guerra en Ucrania ha provocado un terremoto en el sector energético y ha ampliado la necesidad de buscar suministros de gas más allá de Rusia. Una exigencia global de diversificación de proveedores que se está haciendo notar en España, que ha adquirido el papel de hub receptor, sobre todo de gas natural licuado (GNL), para distribuirlo hacia otros socios europeos.

Enagás, el operador del sector gasista, acaba de publicar los datos de importaciones de gas hasta el pasado mes de agosto. Un informe que pone de relieve tendencias que ya se mantenían desde hace meses. Por ejemplo, que España importa, sobre todo, GNL de Estados Unidos. También que, pese al conflicto, sigue llegando a las regasificadoras españolas GNL procedente de Rusia –no hay sanciones o restricciones al respecto– y que Argelia ha reducido ligeramente su peso como proveedor estratégico. En este caso, de gas natural convencional.



Más allá de estos mercados, ejes gasistas más tradicionales, hay otros que están ganando protagonismo y que indican cómo está cambiando el tablero internacional. Entre ellos, dos países europeos. Uno, Noruega. Sus ingentes reservas de gas le han permitido reforzarse como proveedor clave hacia la Unión Europea. En agosto, España recibió de Noruega 937 GWh de GNL. Es la primera vez en lo que va de año que España importa GNL noruego, según el informe estadístico de Enagás. También debutó como proveedor Bélgica, con 1.094 GWh.

Ambas cifras suponen cantidades equivalentes a un gran metanero, que tiene una capacidad de transporte próxima a 130.000 metros cúbicos de gas, según explican fuentes del sector que prefieren ser anónimas. Sin embargo, entre ambos países hay diferencias de fondo. Mientras Noruega es un exportador neto de gas natural, Bélgica habría sido un país intermediario en estos envíos, dado que no dispone de grandes reservas de esta materia prima, según apuntan las citadas fuentes. Y esa es otra de las características de este esquema de importaciones y exportaciones de gas, que no se trata de un mercado completamente transparente.



Los datos que publican tanto Enagás como la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) indican de qué países llega y a cuáles se envía gas. Por ejemplo, España recibió en agosto desde Catar el equivalente a 1.653 GWh de GNL. Cifra que está lejos de los 5.835 procedentes de Nigeria, los 4.505 GWh de Rusia y los 10.074 importados desde Estados Unidos. 

Sin embargo, con esos datos no es posible saber si el país del que viene ese GNL actúa como intermediario, ni si al que se envía es el destinatario final o solo un punto hacia el siguiente destino. Tampoco se desglosa quiénes son las empresas o firmas que compran esta materia prima en un momento en el que los precios están disparados.

Es decir, no hay una trazabilidad que permita comprobar si ese GNL que llega a España de Noruega, Bélgica, Catar, Nigeria o Rusia es para una de las grandes empresas energéticas del Ibex o para un trader que está comprando y vendiendo esta materia prima en el mercado global, aprovechando una coyuntura inflacionista y un apetito voraz ante el invierno en el hemisferio norte. Sin embargo, distintas fuentes consultadas sí señalan que mercados más fiables y seguros, como Estados Unidos, apuntan a contratos estructurados a largo plazo. 

Las empresas consultadas por elDiario.es prefieren no entrar a valorar cómo funciona este mercado internacional de compras de gas. Argumentan que es una cuestión que atañe a su propia operativa empresarial y estrategia corporativa.

Al margen de las compañías gasistas y eléctricas tradicionales, hay otros grandes operadores internacionales que se dedican a la compraventa de materias primas, gas incluido. Entre ellos, hay grupos internacionales que actúan como intermediarios, como el gigante Glencore; u otros especializados como Gunvor o Trafigura. Este último ha publicado datos financieros de cómo le ha ido en la primera mitad de su ejercicio fiscal, aunque corresponden hasta el 31 de marzo. En esos seis meses, su beneficio neto creció un 27%, hasta 2.700 millones de dólares; y sus ingresos, un 73%, hasta 170.600 millones de dólares, que justificó por el aumento del precio de las materias primas y los mayores volúmenes negociados en el mercado. 

Aumenta el papel de España como 'hub'

Los datos, pese a las incógnitas que presentan, sí permiten sacar conclusiones. Una de ellas, que España está cambiando el mix en cuanto a la importación de gas natural y GNL. Este último ha sido el 63,3% del total de esta materia prima importada en agosto, mientras el gas natural era el 36,7%. En cambio, hace un año, esos porcentajes eran del 58,4% y del 41,6%, respectivamente. Aquí entran cambios en lo que se está recibiendo de Argelia. A diferencia de años anteriores, en julio y agosto España no ha importado GNL de ese país, sino solo gas natural. En total, en ese último mes, 9.127 GWh, cuando hace un año fueron más de 12.000, según los registros de Enagás, a los que se sumaban otros 1.500 de GNL.

Precisamente, el gestor de la red ya indicó a principios de verano que España está cambiando su estrategia y quiere convertirse en un distribuidor hacia el resto de Europa. “España está haciendo mucho y vamos a hacer más, en comunicación con el Ministerio, en el marco de los acuerdos de solidaridad, para aportar gas al resto de Europa”, indicó el consejero delegado de la empresa, Arturo Gonzalo Aizpiri. El eje es aprovechar la red de seis regasificadoras y, también, la capacidad del puerto de El Musel, en Gijón, para dar entrada a barcos metaneros de mayor tamaño.

En ese marco de exportaciones, los últimos datos publicados por Cores –entidad que depende del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico– corresponden al mes de julio. Ese mes exportamos a otros países europeos casi 753 GWh de GNL. Y, de esa cifra, más de 640 se han dirigido a Italia. En total, en lo que va de año se han enviado a otros países europeos más de 8.200 GWh. Una cifra que es más del doble de la registrada en todo el año 2021. De ellos, a Italia corresponden más de 1.700 GWh. Mientras, a Países Bajos son más de 4.700, aunque en los dos últimos meses prácticamente no se han realizado envíos a ese país. Estos se concentraron, sobre todo, en abril y mayo.

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