España, pendiente de cuándo Europa cortará el grifo del gasto público para pedir ajustes

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El Pacto de Estabilidad y Crecimiento establece que los Estados miembros de la UE no pueden tener más de un 3% de déficit y de un 60% de deuda. Es verdad que Bruselas se pone más nerviosa con el déficit que la deuda, salvo que sean casos como el de Italia, por encima del 130% antes de la pandemia.

Al inicio de la crisis del coronavirus, la Comisión Europea activó por primera vez la cláusula de escape. Es decir, levantó la vigilancia sobre el déficit y la deuda, dejando barra libre a los Estados para el gasto público, apoyado por los programas de compra de deuda del Banco Central Europeo. La perspectiva es que se cierre 2020 con cifras de déficit próximas al 10% en la UE, y de deuda por encima del 100% en muchos países. Entre ellos, España.

Bruselas reconoce que el Pacto de Estabilidad requiere una reforma, pero mientras se acomete o no, volverá a entrar en vigor. ¿Cuándo? La Comisión Europea no pone una fecha, pero el día que se reactive, vendrá acompañado de una exigencia de rebajar drásticamente las cifras de déficit y deuda. Y cada vez que eso ha ocurrido en el pasado, han llegado los recortes en servicios sociales –pensiones, prestaciones por desempleo, jubilaciones, salarios públicos, etc–, y los sacrificios económicos.

2022, como fecha para reactivar el Pacto de Estabilidad

"Hasta 2022, como pronto, no se reactivará el Pacto de Estabilidad", explica una fuente comunitaria: "Y no estará relacionado con la reforma del pacto, que no es para cambiar grandes principios de gobernanza fiscal. No creo que renovar el pacto sea una precondición para reactivar el marco fiscal. Está en manos de la Comisión".

De momento, la Comisión no se compromete con un calendario. Esta semana, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, afirmaba: "La Unión Europea y sus Estados miembros han respondido a una crisis sin precedentes con una respuesta sin precedentes. La Comisión Europea activó inmediatamente la cláusula general de salvaguardia por primera vez en nuestra historia y flexibilizamos nuestros fondos europeos y las normas sobre ayudas estatales. Ahora toca mantener el rumbo. Podemos esperar que nuestras economías empiecen a reactivarse tras una caída del 12 % del PIB en el segundo trimestre. Pero, ante la persistencia del virus, también persiste la incertidumbre, tanto en Europa como en el resto del mundo. Por lo tanto, está claro que no es el momento de retirar la ayuda. Nuestras economías necesitan un apoyo político continuo y habrá que encontrar un delicado equilibrio entre la prestación de apoyo financiero y la garantía de sostenibilidad presupuestaria".

Y añadía: "A más largo plazo, no hay más camino hacia la estabilidad y la competitividad que el de una Unión Económica y Monetaria más fuerte".

"¿Sería más arriesgado retirar el apoyo fiscal demasiado pronto o demasiado tarde?", se preguntaba en voz alta Paolo Gentiloni, comisario europeo de Finanzas, durante la última reunión de ministros de la zona euro (Eurogrupo). "En nuestra opinión, la primera es la principal fuente de preocupación: una retirada prematura del apoyo pondría en peligro la frágil recuperación".

El Ejecutivo comunitario, en todo caso, afirma: "No debemos olvidar la necesidad de asegurar la sostenibilidad a medio plazo y la necesidad de trazar un camino de ajuste en algún momento. Si calculamos mal el momento de este aterrizaje, corremos el riesgo de dañar la economía europea".

El comisario de finanzas ha recordado las cifras del PIB del segundo trimestre: "Estamos en una profunda contracción económica en la zona del euro, con una caída del PIB del 11,8%. Pero esta contracción es profundamente desigual, con caídas trimestrales del PIB que oscilan entre el 4% y el 18% en diferentes países. El riesgo de fragmentación está ahí".

El Ejecutivo comunitario reconoce que "a medida que disminuyeron los confinamientos, vimos un fuerte repunte de la actividad en junio y julio, pero los indicadores apuntan a que la actividad se ha desacelerado nuevamente en las últimas semanas por los nuevos brotes del virus. Prevemos que la mayoría de los Estados miembros no hayan alcanzado sus niveles de PIB anteriores a la crisis para finales de 2021".

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, por su parte, ha pedido a los gobiernos que no caigan en la "complacencia" y que mantengan los estímulos económicos hasta que la crisis provocada por la pandemia de coronavirus haya finalizado: "Nuestra política monetaria necesita el apoyo de la política fiscal. Ninguno de nosotros puede permitirse la complacencia por ahora", ha expresado la máxima responsable del BCE después de advertir de que la situación actual está "rodeada de mucha incertidumbre". Es su opinión, estas políticas "deben mantenerse hasta que la crisis se acabe".

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19 de septiembre de 2020 - 22:03 h

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