Cómo reducir de verdad tu tiempo usando el móvil: 11 consejos sencillos y realistas
Mires donde mires, la gente está pegada a sus smartphones. Si no te has dado cuenta de este fenómeno, probablemente sea porque tú también tienes la vista constantemente puesta en ese pequeño generador de dopamina.
En marzo, Meta y YouTube tuvieron que pagar un total de seis millones de dólares después de que un tribunal estadounidense dictaminara que las plataformas de estas empresas tecnológicas estaban diseñadas para crear adicción. Si se incluyen aplicaciones tan tentadoras en un dispositivo que se lleva a todas partes, se crea la receta perfecta para un comportamiento compulsivo.
“Hemos externalizado nuestro cerebro a California: nuestras emociones, nuestro pensamiento”, afirma el profesor Marcantonio Spada, catedrático emérito de conductas adictivas y salud mental en la London South Bank University y director clínico de Onebright, un proveedor de terapia online.
“Comencé mi carrera en el ámbito académico investigando el alcohol y la nicotina, y hace quince años me di cuenta de que acabaríamos teniendo un problema aún mayor con la tecnología”, explica.
La adicción al móvil aún no conlleva el estigma social del alcoholismo, ni los efectos secundarios físicos evidentes, pero existen paralelismos interesantes. “En cierto modo es comparable, porque interactuar con cualquier tipo de plataforma tecnológica proporciona refuerzos positivos y negativos, exactamente igual que lo hace el alcohol”, afirma Spada.
A diferencia de las sustancias adictivas, las aplicaciones también están diseñadas para proporcionar refuerzos intermitentes, explica, con recompensas como vídeos divertidos, seguidores y otras notificaciones. “Tu cerebro tiende a permanecer en un estado de expectación, algo que no se da necesariamente con los patrones tradicionales de adicción a las sustancias”, explica.
Las búsquedas de “adicción al móvil” han ido aumentando de forma constante durante la última década, y la gente comparte consejos para reducir su uso. También se han desarrollado aplicaciones y dispositivos para ayudar a las personas a replantearse su relación con la tecnología.
“Hace unos siete u ocho años, empezó a surgir con frecuencia como tema tanto en mi trabajo individual como en el de parejas: los teléfonos causaban problemas de pareja, de salud mental, de sueño y de concentración”, afirma Hilda Burke, psicoterapeuta y autora de The Phone Addiction Workbook (Manual para superar la adicción al móvil).
En lugar de que los teléfonos sean una fuente de entretenimiento, observa que los pacientes relacionan el uso del móvil con “una especie de bajón anímico y un malestar general”. Y para esta psicoterapeuta, la explicación parecía obvia. “Aquello que inicialmente intentábamos automedicarnos —un conflicto, un problema en el trabajo o la sensación de estar perdidos en nuestras vidas, sea lo que sea— sigue ahí después de cuatro o cinco horas de estar deslizando el dedo por la pantalla”, afirma Burke. “Pero ahora, además de eso, tenemos la resaca de haber estado tanto tiempo haciendo scroll: '¿Por qué he malgastado ese tiempo? ¿Qué estoy haciendo?”.
“Gran parte del lenguaje que se utiliza al hablar de pasar tiempo en las aplicaciones es muy pasivo: 'Cuando me quise dar cuenta estaba…'. No es: 'Decidí entrar en Instagram; quería ver a Brooklyn Beckham y lo que la gente dice al respecto. Quería pasar dos horas profundizando de verdad'. La gente no hace eso. Lo que intento hacer con mis pacientes es que sean conscientes de ello, que elijan lo que están haciendo”.
Si te reconoces en este comportamiento y quieres reducirlo, hay ayuda a tu alcance. Hemos preguntado a expertos, desde un psicoterapeuta hasta un profesor especializado en conductas adictivas, cuáles son las mejores formas de reducir el tiempo frente a la pantalla.
Lleva un control del tiempo que pasas con el móvil
Los dispositivos Android y Apple cuentan con herramientas integradas para supervisar y controlar el tiempo de uso de la pantalla. En los primeros, se trata de “Bienestar digital”, y en los segundos, de “Tiempo de uso”. Ambas te permiten llevar un seguimiento del tiempo que pasas en las aplicaciones y limitar tu acceso a franjas horarias concretas o a una duración máxima si consideras que estás dedicándoles demasiado tiempo.
Spada se muestra escéptico ante estas herramientas, ya que observa que un control excesivo puede provocar ansiedades adicionales, pero acepta que una “alerta ocasional” sobre el uso del teléfono está bien. Se muestra más escéptico respecto a que nuestros dispositivos controlen aspectos como el sueño, ya que esto puede generar preocupaciones artificiales. Pero si admitir que tienes un problema es el primer paso, la evidencia clara de que has desperdiciado literalmente días de tu tiempo limitado en la Tierra es una llamada de atención convincente de que la vida debería ser algo más que esto.
Agenda tiempo sin pantallas
Lo que finalmente le funcionó a la psicoterapeuta Burke fue algo que ella denomina “entrenamiento de la espera”. Se trata de pequeños intervalos de tiempo en los que el móvil se deja en casa o, al menos, se apaga y se mantiene fuera del alcance.
“Empecé poco a poco”, explica: no se llevaba el móvil cuando sacaba a pasear a su galgo, antes de ir aumentando gradualmente los periodos de abstinencia del móvil. Ahora tiene los domingos como día sin pantallas.
“La realidad es que resulta realmente difícil prescindir del móvil, sobre todo si vienes de un alto nivel de dependencia”, afirma. “Cuando alguien se está recuperando de una adicción, siente ese vacío. Pero creo que, si llegamos a cierta etapa, empezamos a disfrutar de las recompensas. Ya no es una privación: resulta gratificante elegir prescindir de él”.
Los domingos, Burke tiene desactivados los datos, por lo que sus amigos aún pueden llamarla, pero cualquier mensaje de WhatsApp tendrá que esperar hasta el lunes. Disfrutar de la naturaleza y relacionarse con otras personas que pasean a sus perros, en lugar de verse “acosada” y “bombardeada” por su móvil, ha resultado gratificante. “Me siento renovada al final del día”, afirma.
Cambia tu pantalla de bloqueo
Otro truco que recomienda Burke es cambiar la foto de la pantalla de bloqueo por algo que te recuerde lo que te estás perdiendo en el mundo real. En su caso, es una foto del galgo mencionado anteriormente, Bran, pero podría ser cualquier cosa. ¿Quieres aprender francés? Pon una foto de París. ¿Quieres hacer más ejercicio? Cámbiala por una foto tuya de cuando estabas más en forma.
Desactiva las notificaciones
Las notificaciones son una de las creaciones más engañosas de los smartphones: un canto de sirena que te atrae de nuevo en cuanto consigues escapar. Eliminar todas las notificaciones excepto las imprescindibles es una buena forma de minimizar la tentación que ejerce tu móvil. Un mensaje de texto puede ser una cuestión de vida o muerte, pero un descuento del 30% por tiempo limitado en alguna app de comida a domicilio no lo es.
Sin embargo, esto puede resultar contraproducente para algunas personas. Sin notificaciones, ¿cómo sabrán si se están perdiendo algo? “Si no lo sabes, es un poco como las ratas de Skinner, que picotean sin parar porque podría haber una actualización”, afirma Burke.
Mantén el móvil fuera de tu alcance
Muchas personas se encuentran navegando sin rumbo fijo por las redes sociales para retrasar el momento de levantarse por la mañana o, lo que es peor, como última actividad antes de dormir. “Dejo de utilizar cualquier tipo de tecnología interactiva a partir de las 19:00 h, porque afecta al sueño”, afirma Spada. (Curiosamente, la televisión no supone ningún problema, ya que es pasiva, explica: “Es la interactividad la que afecta negativamente a nuestro cerebro”).
Lo ideal, por tanto, es mantener el móvil fuera del dormitorio, pero si no es posible, al menos mantenerlo fuera del alcance. “El distanciamiento físico es extremadamente importante”, afirma Spada. “En un dormitorio, lo mantendría a dos o tres metros de distancia de mí. Si es realmente importante, el móvil sonará, pero, aparte de eso, no debería ser una distracción”.
Ponle una goma elástica al móvil
Es una técnica de las más antiguas que existen. Sorprendentemente, una goma elástica enrollada alrededor del móvil puede resultar un elemento disuasorio para quienes tienen la suficiente fuerza de voluntad.
Busca ayuda en las aplicaciones
Puede parecer contradictorio, pero muchos aseguran que la forma de vencer la adicción a las aplicaciones es con más aplicaciones. Concretamente, aplicaciones que utilizan la misma gamificación y los mismos trucos psicológicos que las más adictivas, pero con el objetivo contrario. Prepárate para recibir recordatorios insistentes, recompensas por buen comportamiento y la descarga de dopamina que suele asociarse al uso del móvil durante los periodos de abstinencia digital. Estas aplicaciones están disponibles tanto en versión de pago como gratuita. BePresent ofrece sus herramientas disuasorias más potentes tras un muro de pago, mientras que ScreenZen funciona mediante un sistema de donaciones y se puede utilizar íntegramente sin coste alguno.
Pásate a un dumbphone
Los móviles básicos, por llamarlos de una forma no peyorativa, te ofrecen funciones básicas de llamada y mensajes de texto, ya sea sin conexión a Internet en absoluto o con un acceso tan limitado que resulta una pesadilla. El renacido Nokia 3210 sin duda te curará de tu adicción a TikTok, y además podrás olvidarte de ese ritual nocturno de recargar el móvil.
Spada, sin embargo, está preocupado por el debate entre “evitación y control”. “Hay quien dice: 'Bueno, si quiero superar mi problema con el alcohol, tengo que empezar a evitar los bares y a los amigos a los que les gusta beber”, afirma.
“Si te encuentras en el extremo más leve del espectro de la adicción, en realidad no es bueno evitar el bar, porque empiezas a pensar que no tienes control sobre tus propios comportamientos”. En otras palabras, esto solo es realmente una solución si te sientes “abrumado” por el uso del smartphone.
También hay una preocupación más práctica. “Pasarse a un teléfono básico requiere la colaboración de los demás”, afirma Burke, destacando la prevalencia de los códigos QR, las entradas electrónicas y los imprescindibles grupos de WhatsApp. “¿Qué vas a ofrecer a cambio? ¿Cómo vas a asegurarte de mantener tus relaciones sociales?”
Pásate a un smartphone diseñado para la desintoxicación digital
Una opción son los smartphones que facilitan la desconexión, como los dispositivos NxtPaper de TCL. Sus pantallas son antirreflectantes, emiten poca luz azul y ofrecen una experiencia similar a la del papel. Un interruptor situado en el lateral de los modelos más recientes desactiva las notificaciones y cambia la pantalla a escala de grises para permitir una lectura sin interrupciones.
Déjalo de golpe
Una desintoxicación digital —en la que guardas el móvil bajo llave, lo que te permite despejar la mente con la naturaleza y actividades más analógicas— es la opción radical. La esperanza es que, al haber comprobado lo mucho más tranquilo que puede estar tu cerebro, los hábitos analógicos se mantengan —o, al menos, te hagan replantearte cómo convives con tu móvil. En los últimos años han surgido varios retiros con esta intención.
Pasar 72 horas lejos de los teléfonos puede marcar una diferencia real, afirma Spada, pero hay una salvedad importante. Al igual que ocurre con la rehabilitación para la adicción al alcohol y las drogas, esto solo funcionará a largo plazo si regresas a “un entorno reestructurado” con “nuevos principios” de uso del teléfono; de lo contrario, es probable que recaigas en los malos hábitos.
Burke cree que el enfoque de “dejarlo de golpe” tiene sus límites para la mayoría de la gente. “Mucha gente se va de 'vacaciones de desintoxicación', y suelen ser personas que se 'intoxican' mucho durante el resto del año y luego lo compensan”. Así que todo depende de lo que ocurra una vez que la gente vuelva a la red.
Héctor Hughes, cofundador de Unplugged, una empresa de alquiler de cabañas aisladas de la red eléctrica, reconoce que no es una solución milagrosa. “¿Evita que la gente se vuelva adicta? No. Pero cuanto más lo practican, más anhelan este estado mucho más saludable”.
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