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La corrupción institucional del Partido Popular

Un repaso comentado a los hechos probados de la sentencia de la Gürtel, la verdad sobre la corrupción institucional del PP

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“Entre el grupo Correa y el Partido Popular (...) se creó un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido”.

La sentencia del caso Gürtel es tan histórica como extensa. Son 1.687 páginas que se podrían resumir en dos palabras: corrupción institucional. Si quieren saber lo que pasó, les recomiendo la lectura de las páginas 154 a 300 de la sentencia. Todos los párrafos que entrecomillo y comento en este artículo están sacados de allí. Son los hechos probados, lo que la Justicia ha sentenciado que ocurrió.


“Mediante el inflado de precios que se cobraban de las distintas administraciones públicas afectadas, la finalidad buscada era la obtención ilícita de importantes beneficios económicos a costa del erario público”

La sentencia acumula 28 delitos de prevaricación, 24 de cohecho, 26 de blanqueo, 36 de malversación de fondos públicos y 20 contra la Hacienda pública. Hay 29 condenados y eso que esta es solo la primera parte de la Gürtel, una investigación judicial tan inmensa y compleja que tuvo que trocearse en un decena de casos más para que la justicia la pudiera digerir.

Solo hay una sentencia firme, la de Fitur. Pero aún falta por llegar la sentencia de Gürtel II, –los delitos de la trama entre 2005 y 2009–. Y la pieza separada de los contratos de Aena y sus mordidas. Y la de la visita del Papa a Valencia. Y la de los sobornos en Boadilla. Y los de Jerez. Y la financiación del PP de Valencia. Y la de los Papeles de Bárcenas, la que ahora mismo más preocupa al PP. Unos pocos “casos aislados”, como se ve.

 

(Las mordidas de este caso de corrupción)  “sirvieron para directamente pagar gastos electorales o similares del Partido Popular, o fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada “Caja B” del partido

Que las donaciones sean tachadas de “finalistas” es muy relevante, aunque la sentencia también explique que este asunto está pendiente de otra investigación judicial. Si las donaciones de los constructores tenían una contraprestación, hablamos de cohecho; es decir, de sobornos.

Y sí: las donaciones eran finalistas porque coincidían con adjudicaciones del PP.


"La Caja B del partido, una estructura financiera y contable paralela a la oficial, existente al menos desde el año 1989”.

1989 fue el año en que Alianza Popular se transformó en el PP pero la caja B existía desde antes, como acreditó eldiario.es con la investigación de los papeles de Naseiro. Entre 1987 y 1989, Alianza Popular mantuvo una cuenta opaca en el Banco de Fomento donde el dinero entraba en efectivo y salía en cheques al portador. La última retirada de fondos de esa cuenta, ocho millones de pesetas, coincide con la primera anotación en los papeles de Bárcenas: ocho millones de pesetas a nombre de R. N., las siglas de Rosendo Naseiro.


(Las partidas de la caja B) “se anotaban informalmente, en ocasiones en simples hojas manuscritas como las correspondientes al acusado BARCENAS, en las que se hacían constar ingresos y gastos del partido o en otros casos cantidades entregadas a personas miembros relevantes del partido.”

Entre otros cargos relevantes que recibieron estos sobres, figura un tal M. Rajoy que se llevó 343.000 euros en dinero negro de la caja B, según figura en esa contabilidad paralela que hoy da por probada la Audiencia Nacional.

Es muy relevante este párrafo, no solo porque la Audiencia Nacional sentencie que la caja B existió y que “miembros relevantes” cobraran dinero de allí. También porque demuestra que el presidente Rajoy, en su declaración como testigo, simplemente mintió.

La sentencia, en otro párrafo, lo deja más claro aún y asegura que el testimonio de Rajoy, igual que los de Arenas, Álvarez Cascos y García Escudero, negando la existencia de una caja b en el partido "no aparece como suficiente verosímil para rebatir la contundente prueba existente sobre la caja b del partido”.


“Esta intensa relación negocial de Francisco Correa con el Partido Popular cesó respecto de la organización central o estatal del partido en el año 2004, pero trasladó su actividad a otras Comunidades Autónomas que seguían gobernadas por el mismo Partido Popular”.

Correa  contó en su confesión que empezó a ocuparse de las mordidas en 1996, cuando José María Aznar llegó al poder y Luis Bárcenas le contacta para que cobre el 3% “de las adjudicaciones de la obra civil”. Salió en 2004, con la llegada del PSOE a La Moncloa, pero el negocio siguió con otros gobiernos controlados por el PP.


Luis Bárcenas, aprovechándose de su condición de gerente del P.P., incorporó a su patrimonio, entre 2001 y 2005, al menos, 299.650,61 €, que procedían de la descrita “Caja B”

Luis Bárcenas también robó dinero del PP, aunque esos 300.000 euros distan mucho de explicar los casi 50 millones que aparecieron en sus cuentas en Suiza. Sin embargo el PP, que estuvo personado en esta causa como acusación, nunca acusó a Bárcenas de este robo. Al contrario: pedía su absolución. Quien roba a un ladrón…


“(...) el apoderamiento de los fondos de la “Caja B”, tuvo lugar mediante la compra de acciones de Libertad Digital S.A.”

La sentencia da también por probado que el dinero negro del PP sirvió para financiar el medio de Federico Jiménez Losantos. A los lectores de este blog no les sorprenderá la noticia de que el PP financió al periodista que hoy pide “bombardear” Catalunya. Lo  conté por primera vez en 2009 y en 2013 lo confesó Luis Bárcenas ante el juez. Hoy lo sentencia la Audiencia Nacional.

Bárcenas y su mujer aprovecharon aquella jugada en respaldo de Losantos para robar de la caja B el dinero para la entrada de su casa de Baqueira. Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas, se llevó así 149.600 euros. Unos días después los gastó en esta mansión para esquiar.


Alberto López Viejo diseñó una novedosa política de comunicación, con mayor presencia de la Presidenta, que llevaba aparejada un incremento o multiplicación de sus actos (...) Durante esa época en que ocupó cargos públicos llegó a adjudicar actos, eventos y otro tipo de operaciones por un importe de unos 6.484.080,07 €, en beneficio de las empresas del grupo CORREA/POZUELO y alguna de las utilizadas por estas, que llegaron a obtener un beneficio de unos 2.627.785,14


La “presidenta” de la que habla este párrafo es Esperanza Aguirre. López Viejo era su viceconsejero, una de sus ranas, y se llevó un buen dinero por aprovechar “la mayor presencia de la presidenta” para cobrar comisiones a Correa. Más allá de este delito, y de las mordidas, cabe preguntarse también por qué razón los madrileños debían pagar varios millones de euros en financiar las campañas de imagen de la lideresa Aguirre.

Todos los contratos en cuestión se entregaron entre 2005 y 2008: en solo tres años. A dos millones por año –solo en estas partidas– para que Aguirre vendiera su gran gestión.

“Yo destapé la Gürtel”, nos contaría después. Esclava de sus palabras, como el presidente Rajoy. “Esto no es una trama del PP, es una trama contra el PP”, aseguró en 2009.Y esta sentencia le retrata, le desnuda, y es argumento suficiente como para sacarle del Gobierno de una vez.

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